| 08 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Rajoy este miércoles en el hemiciclo.
Rajoy este miércoles en el hemiciclo.

Rajoy y Rivera agotan su pacto e inician una guerra por millones de votos

La aprobación de los Presupuestos Generales marca un antes y un después. A partir de ahora el PP y Ciudadanos bajarán al barro electoral para luchar por la hegemonía del centro derecha.

| Javier Ruiz de Vergara España

"Ahora el tiempo corre a favor del Gobierno, no como hasta ahora", decía uno de los más próximos colaboradores de Mariano Rajoy después de que el PNV confirmara desde Bilbao su a los Presupuestos Generales del Estado. Y remachaba a ESdiario a continuación: "Y recuerda que el PP es mucho PP".

"Nosotros hemos cumplido nuestra palabra en el acuerdo de investidura",  aseguraba muy cerca un dirigente de Ciudadanos, asumiendo que se abre una nueva etapa en clave electoral, con la mirada puesta en un 2019 clave para sus intereses. Unos y otros coinciden en que, con la aprobación de las cuentas para el año próximo, se cierra una fase política y se abre una nueva.

Y es que en las filas populares, entre los principales dirigentes de Génova y sus diputados, existe una convicción unánime. Este miércoles va a suponer el antes y el después de la estrategia del presidente del Gobierno para recobrar el vuelo en las encuestas. Recordando además que a pesar de todos los males de los últimos meses, el último CIS confirmó que el PP sigue siendo el partido favorito de los españoles.

La tesis es que el acuerdo de investidura se da por amortizado -gran parte de sus puntos están cumplidos o en fase de cumplimiento- y cada uno de los socios va a emprender un camino en solitario, más aún a las puertas de un año electoral con triple cita con las urnas. Así, populares y naranjas se disponen a desplegar nuevas estrategias en las próximas semanas.

"Garantizada la estabilidad para lo que resta de legislatura, el matrimonio de conveniencia se acabó, cada uno por su lado", reconoce un veterano parlamentario del PP, que avanza la nueva línea que Rajoy va a marcar a los suyos a partir del próximo Comité Ejecutivo, después de que el partido digiera los dos sapos pendientes que le quedan en las próximas horas: el posible ingreso en prisión de Eduardo Zaplana y la sentencia del caso Gürtel, que se hará pública este viernes.

Y a partir de ahí, "guerra sin cuartel" contra Ciudadanos. Rajoy quiere dar ya la batalla ideológica contra Rivera que muchos le reclaman en la precampaña para las municipales, autonómicas y municipales de 2019. El objetivo: desmontar a Rivera, del que los populares destacan su "oportunismo, inexperiencia e inconsistencia ideológica".

Por contra, Cs va a reforzar su discurso regeneracionista y reformista, el discurso que Rivera enunció este pasado domingo durante la presentación de su plataforma España Ciudadana. La formación naranja sacará pecho de su papel jugado en Murcia y en Madrid, con los casos de Pedro Antonio Sánchez y Cristina Cifuentes.

Y reivindicará la "utilidad" del voto a Ciudadanos. El propio Rivera ha recordado tras la votación de los Presupuestos que gracias a Cs habrá una bajada de impuestos generalizada para las clases medias y trabajadoras, nuevos permisos de paternidad y la equiparación salarial de Policía y Guardia Civil.  

 

Rajoy y Rivera, en uno de sus encuentros en el Palacio de la Moncloa, en la presente legislatura.

 

Pero también la estrategia del PP a partir de las próximas semanas se va a basar en sacar pecho de la gestión realizada. Rajoy quiere volver a enarbolar la bandera de la recuperación económica -Bruselas ha dado el espaldarazo este miércoles a la hoja de ruta del Gobierno para el próximo año-, la gestión del presidente y sus ministros, y su capacidad de diálogo, poniendo como ejemplo la negociación con el PNV.

Asimismo, Rajoy quiere que el PP vuelva a recuperar el papel referente del centro derecha y del liberalismo, y arrancar a Rivera algunos mensajes que los populares habían congelado mientras negociaban con el PNV: las víctimas del terrorismo, el relato del final de ETA, la defensa de los símbolos nacionales y ese "patriotismo constitucional" que, según reconocen fuentes de Génova, "Ciudadanos nos ha arrebatado".

El tercer pilar de la nueva fase de carácter orgánico. El PP  quiere enfrentar su sólido despliegue en toda España con las carencias del partido naranja, aún pendiente de implantación en muchas partes del país y, sobre todo, sin los cuadros políticos suficientes en el ámbito rural.

Sin embargo, Ciudadanos se dispone a reivindicar la "apertura al talento" que Rivera lleva anunciando a los suyos en la convención de cargos territoriales en El Escorial. "Los mejores en lo suyo", gusta repetir Rivera cuando defiende la apertura de Ciudadanos a la sociedad civil, la transversalidad más allá de ideologías. Una frescura que Rivera quiere contraponer con la estructura mucho más cerrada del PP

Y, por último, la supuesta inconsistencia de Rivera. Y se ponen como ejemplo la aplicación del 155 -que Cs primero no quiso aplicar y ahora aboga por endurecerlo aún más- o la prisión permanente revisable, de la que abjuraron hasta que el caso Diana Quer cambió su posición.

Una visión que se rebate en Ciudadanos apelando a la capacidad de debatir, adaptarse y rectificar que Rivera ha demostrado en los últimos tiempos, escuchando a los sectores y colectivos afectados por sus iniciativas parlamentarias.

La nueva estrategia de Rajoy pasa, según uno de sus colaboradores, por "desmontar a Ciudadanos". Y de explicar a los votantes del PP que han emigrado o piensan emigrar a la formación naranja de los riesgos de llevar a las instituciones a un partido sin experiencia de gestión y sin una amalgama ideológica que le dé fortaleza. 

Por contra, Rivera va a enarbolar el reconocimiento a su estrategia, certificado en todas las encuestas. Una formación abierta a distintos sectores de la sociedad civil, capaz de incorporar personalidades independientes, con un mensaje muy nítido contra los nacionalismos excluyentes y en favor de la igualdad de todos los españoles, y un alto nivel de exigencia contra la corrupción y en pro de la regeneración y de las grandes reformas institucionales que muchos españoles exigen.

Quedan apenas nueve meses para la cita con las urnas.  El matrimonio PP-Ciudadanos se disuelve con la sensación mutua del deber cumplido. Y después del verano comenzará una carrera de vértigo contra el cronómetro.