21 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias

No habrá Elecciones inmediatas: Sánchez e Iglesias, condenados a entenderse

La desconfianza es absoluta entre el PSOE y Podemos, con una guerra soterrada que no hará correr la sangre aún: aunque no se fíen, no pueden romper aún por las siguientes razones.

| Esther Jaén España

 

 

El último episodio que demuestra la desconfianza que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y su socio, el todavía vicepresidente, Pablo Iglesias, se profesan, se vivió la semana pasada, cuando el líder de la formación morada anunció por sorpresa su decisión de abandonar el Ejecutivo para convertirse en candidato de Unidas Podemos para la Comunidad de Madrid, frente a Isabel Díaz Ayuso.

En realidad, desconfiado por naturaleza, Pablo Iglesias, “tampoco compartió su apuesta con el partido… en realidad, muy pocos conocían la decisión de salir del gobierno, convertirse en candidato y aupar a Yolanda (por Yolanda Díaz, ministra de Trabajo), porque se cuentan con los dedos de una mano quienes la tomaron (se refiere a Irene Montero, Juanma Del Olmo y Pablo Echenique)”, según puntualizan fuentes de UP a este diario.

Estas mismas fuentes detallan que en la reunión que mantuvo la cúpula previa al fin de semana nada les hizo intuir la decisión que tomó Iglesias, porque “nuestra única preocupación era superar la barrera del 5% de los votos que exige la Ley Electoral en Madrid, pero nadie insinuó siquiera el nombre de Pablo para encabezar la candidatura”.

La noticia les llegó la mañana del lunes a través del chat de cargos del partido, apenas unos minutos antes de que Iglesias colgase su video en las redes sociales, probablemente instantes antes de que, también a través del teléfono móvil, le hiciese saber a Sánchez que se iba del gobierno y que le abría oficialmente una crisis.

 

Si algo tienen en común tanto Sánchez como Iglesias es su naturaleza desconfiada, por ello, tras el abrazo con el que sellaron el pacto de gobierno, ambos se dedicaron a planificar la convivencia con un socio necesario, pero del que no se fían un pelo.

Durante algo más de un año de gobierno han evitado que salgan a la luz enfrentamientos personales directos entre ambos líderes. Sus cuitas se dirimen en las sombras, mientras los ministros de PSOE y UP tienen vía libre para airear públicamente sus broncas a las que, llegado el caso, ponen fin Iglesias y Sánchez. Pero últimamente eso no ocurre: no se llaman, apenas hablan fuera del Consejo de Ministros y los conflictos se amontonan dentro del gobierno.

No parece posible que haya adelanto electoral hasta el otoño de 2021 como pronto, y siempre que las encuestas inviten a Sánchez a asumir ese riesgo

Aseguran desde la parte socialista del gobierno que Iglesias vive obsesionado con la posibilidad de que Sánchez pueda establecer acuerdos con cualquier partido a espaldas de la formación morada, o de que convoque elecciones anticipadas y le pille con el pie cambiado; que Iglesias “necesita alejar a posibles socios estables del PSOE – apunta un ministro que ha sufrido varios desencuentros con el ala podemita del Ejecutivo-  pero quiere marcar su perfil de izquierda radical, por encima de la buena imagen del gobierno… y eso es como sorber y soplar a la vez: no es posible”.

Pablo Iglesias no se fía de Sánchez ni éste del todavía vicepresidente. Ambos tienen poderosas razones para estar juntos en el gobierno, pero a la vez, no soportan la dependencia del otro para seguir gobernando. Hasta que Sánchez no disuelva las Cámaras o Iglesias decida que UP rompe con el PSOE, tendrán que seguir soportándose.

No habrá adelanto... aún

De momento, todo apunta a que tendrán que hacerlo hasta que no lleguen los fondos europeos a España y se hayan cerrado los grandes proyectos y su reparto. Eso, según las previsiones de Sánchez, tendría que haber ocurrido esta primavera, pero parece que esa gestión en la UE va tan retrasada como la administración de vacunas contra la COVID 19.

 

No parece posible que haya adelanto electoral hasta el otoño de 2021 como pronto (y siempre que las encuestas inviten a Sánchez a asumir ese riesgo) y, la mala situación que la demoscopia augura a Unidas Podemos de cara a elecciones generales hace pensar que tampoco habrá salida abrupta del gobierno por parte de los morados, aunque a su líder y ahora candidato le será más fácil sorber y soplar desde fuera, inmerso en la campaña electoral madrileña y, sin duda, le divierta mucho más que su tarea ministerial.

Por todo ello, veamos lo que veamos en esta campaña madrileña, el gobierno de Sánchez e Iglesias va a seguir conviviendo y propinándose zascas con mayor o menor cordialidad. Y sus líderes, seguirán desconfiando el uno del otro allá donde estén.