26 de Julio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Mar García Puig, en los pasillos del Congreso
Mar García Puig, en los pasillos del Congreso

Una diputada de Podemos revela su infierno bajo la depresión y el rechazo

En un testimonio brutal, la parlamentaria Mar García Puig ha desvelado el calvario que ha padecido desde que entró en las Cortes tras dar a luz, entre la incomprensión y la enfermedad.

| M. Villa España

La llegada a su cima política coincidió con un momento cumbre en su vida personal, el nacimiento de sus hijos, y el choque fue demasiado brutal. Así lo ha confesado, en un testimonio de lo más duro, Mar García Puig, una diputada de Unidas Podemos que ha revelado la pesadilla que ha vivido, entre la depresión, la enfermedad física y la incomprensión de su entorno, y de la que aún sufre los coletazos.

El destino quiso que García Puig, editora literaria metida en política, conquistara su escaño el mismo día que daba a luz a sus gemelos, nacido de forma prematura. Lo que vino después fue una pesadilla que ha descrito, con toda crudeza, una entrevista con Clara de Cominges en el podcast ‘I mare, també’ (‘Y madre, también’), dedicado a mujeres trabajadoras y madres.

 

García Puig pasa revista a su depresión posparto, detalla lo tremendamente complicado que es el Congreso para las madres, en especial para aquellas que no son de Madrid, y hasta critica algunas malas prácticas de su partido, al que le pide más políticas internas de conciliación.

“Tuve a mis hijos el día de las elecciones: contaba contracciones y contaba escaños”, cuenta en esta entrevista, recordando que en el Parlamento no existe el permiso de maternidad o paternidad. “Hay una serie de asuntos en el Congreso que no puedes hacer delegados. No existe el permiso de paternidad o maternidad, lo que existe es el voto delegado, pero nadie te sustituye. Y hay un trabajo que si tú no los haces, no lo hace nadie”. A los 20 de días de parir, en tratamiento psiquiátrico por depresión y ansiedad, con los bebés recién salidos del hospital, García Puig acudió a la capital para ir a la toma de posesión de su acta.

 

En aquel momento empezó su nueva carrera de política tras años dedicados a la edición en Seix Barral. Y se dio de bruces con una institución, el Congreso, que asegura que “sigue siendo un lugar complicado para las madres sobre todo para las madres que no son de Madrid. Hay una guardería pero eso implica vivir en Madrid. Nunca nos planteamos mudarnos, yo soy diputada por Barcelona, si todos vivieran en Madrid la representación territorial desaparecía. El Congreso es un lugar muy hostil para las madres”.

Tampoco lo tuvo fácil en su partido. García Puig ha sobresalido por su activismo feminista en Podemos. “Una cosa que me he encontrado -explica-, incluso dentro de las izquierdas, es que yo les decía que iba a estar en Madrid de martes a jueves, porque no podía estar más [debía atender a sus hijos], y en el partido me decían ‘pues yo hace una semana que no los veo’. A veces trabajamos más de puertas a fuera que dentro. Yo tengo mi papel dentro del grupo, a las feministas siempre nos pasa, soy la que siempre protesta. Pero una reunión en sábado… Siempre me quejo de que se hagan reuniones fuera del horario y de que siempre hablen hombres. Con todo, me siento una privilegiada, porque en mi partido respetan mucho la maternidad”.

Depresión, ansiedad y endometriosis

Toda su pelea para alcanzar mejores condiciones para conciliar la ha llevado a cabo, además en tratamiento pisquiátrico por depresión posparto, un diagnóstico que llegó casi el mismo día en el que dio a luz. “El día siguiente de parir, tal como me levanto, empiezo a pensar que el parto había ido muy bien pero yo no estoy bien, pienso que me puede pasar algo y tengo mucho miedo a mi muerte repentina. En ese mismo momento activaron los protocolos porque yo estoy convencida de que me voy a morir. El protocolo funcionó muy bien, con un equipo de psicólogos y psiquiatras”.

 

Asimismo, la diputada aprovecha la entrevista para hablar de la endometriosis, una enfermedad poco conocida, muy común entre las mujeres y muy incomprendida. “Yo era la típica mujer que siempre había tenido reglas muy abundantes, con dolores, y mucho dolor en las relaciones sexuales. Hasta que un día en urgencias me descubren la endometriosis, me ingresan y me operan para quitarme la cantidad de quistes que tenía en los ovarios. Así que empiezo el único tratamiento para la endometriosis que es la anticonceptiva. Aun así me sigo encontrando médicos que niegan la existencia de esta enfermedad, incluso en el Congreso en la Comisión de Sanidad. He pasado 20 años en el que el sistema no me ha entendido