25 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Sánchez permite 200 vuelos diarios con Inglaterra como hizo en marzo con Italia

El Gobierno no ha suspendido los viajes con Reino Unido tras detectarse una nueva cepa del virus tal y como ya han hecho Países Bajos, Bélgica, Austria, Alemania, Italia, Irlanda o Francia.

| A. Jiménez España

Pedro Sánchez pidió este domingo "medidas coordinadas sobre los vuelos procedentes del Reino Unido", después de que varios países europeos decidieran cortar comunicaciones ante la propagación de la nueva cepa del coronavirus. Deja, de esta manera, en manos de la UE el 'blindaje' del espacio aéreo español para evitar una mayor propagación del virus. Tampoco hizo nada en marzo con los vuelos procendentes de Italia y desde allí llegaron los contagios. 

Por contra, once países europeos han anunciado ya la imposición inmediata de restricciones a los vuelos y transportes procedentes de ese país en respuesta a la aparición de un nuevo tipo de coronavirus que sería un 70% más contagioso que el original. Así, Países Bajos, Bélgica, Italia, Alemania, Francia, Irlanda, Austria, Suiza, Portugal, República Checa, Bulgaria, Letonia, Lituania, Estonia, han anunciado medidas excepcionales para impedir la entrada de la nueva variante.

Mientras, el Gobierno solo ha puesto en marcha una medida, reforzar en aeropuertos y puertos el control de verificación de pruebas PCR a las personas que procedan del país, mientras "mantiene su postura de que cualquier decisión en este sentido debe ser común y evitar la unilateralidad", algo que defenderá en la reunión de expertos del mecanismo de la Unión Europea de Respuesta Política Integrada a las Crisis (RPIC) que se celebrará este lunes a las 11.00 horas.

De momento, AENA tiene programados para este lunes 201 vuelos que enlazan el Reino Unido con los distintos aeropuertos españoles, tanto de ida como de vuelta, la operativa "habitual", ya que no se están produciendo cancelaciones de ningún tipo.

Pero esta respuesta tibia del Ejecutivo, que no quiere 'blindarse', contrasta con las decisiones que se toman en España a nivel interno, ya que Sánchez ha dejado en manos de las comunidades autónomas la gestión de las proximas navidades, creando un caos difícil de seguir para los ciudadanos.

17 navidades distintas, cada una con su propias reglas y restricciones en las que el criterio único no exixte, si no que cada una de ellas hace lo que considera conveniente, aunque en su mayoría ha optado por endurecer las medidas ante el repunte en las cifras de contagios.

Sin embargo, esta postura de Sánchez de cara al exterior y al interior, sí que tiene algo en común y es la falta de diligencia del Gobierno a la hora de tomar decisiones de calado: dejar en manos de otra institución la responsabilidad.

Además, no es la primera vez que el Ejecutivo evita anunciar restricciones de cara al exterior, sino que ya en marzo, cuando la primera ola se vislumbraba en el horizonte, también decición no establecer ninguna medida para que no llegasen vuelos de Italia, que en ese momento era el epicentro de la pandemia.

El 83% de los casos diagnosticados en España eran importados del extranjero, casi todos de Italia

Tal y como publicó ESdiario, el 28 de febrero el Gobierno tenía la información de que el 83% de los casos diagnosticados en España eran importados del extranjero, casi todos de Italia, pero hasta el 10 de marzo no hizo nada y parece que ahora la historia se repite.

A principios del 2020 el Gobierno puso el objetivo en evitar que los contagios llegasen desde China, pero el gran agujero español para importar contagios nunca fue el gigante asiático, sino otro país mucho más cercano, ya que según los propios informes de Sanidad, "la curva epidémica, según fecha de inicio de síntomas de los casos, indica dos agrupaciones de casos, una del 14 al 18 de febrero y otra mayor del 21 al 29 de febrero que coincide con la identificación de casos en Italia".

De hecho, casualmente, el porcentaje de casos importados bajó drásticamente desde el 10 de marzo, el día que Sánchez por fin suspendió los vuelos de Italia: desde un 83% el 28 de febrero hasta apenas un 6% el 23 de marzo, diez días después de cerrar el pasillo aéreo del virus desde Italia.

Pero ahora, Sánchez vuelve a cometer el mismo error, amparándose en la necesidad de tomar acciones comunes y evitar cerrar el espacio aéreo español a los países procedentes del Reino Unido como ya han hecho otros. El Gobierno se resiste a hacerlo, al igual que se resistió en marzo. Solo queda por esperar a que el resultado no sea el mismo.