| 17 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Yolanda Díaz y Belarra.
Yolanda Díaz y Belarra.

La batalla entre Belarra y Díaz se recrudece y ya pelean por salir en las fotos

La líder de Podemos insiste en la vigencia de su marca y su apuesta por convertirla en el motor de la futura plataforma de la vicepresidenta segunda.

| Eloísa Sánchez Bolínaga España

 

A Yolanda Díaz está lejos de bastarle el espacio a la izquierda del PSOE. Cree que todas las circunstancias le son favorables e irán cayendo a su paso toda una panoplia de fuerzas políticas para apuntalarla como nueva lideresa a la izquierda del PSOE. Incluso alberga la esperanza de que sólo puede irle mucho mejor de aquí a las futuras elecciones generales.

 

"La izquierda es cosa pequeña. Se la dejo a Sánchez. Yo voy a lo grande", ha dejado caer Díaz, así como de broma. Su proceder causa furor en cenáculos. ¿Proceder? Sí, tiempo y aguante. Si logra constituir el "frente amplio" su subida a los altares será tal que competir contra Díaz va a ser complicado para algunos.

Belarra insiste en la vigencia de la marca Podemos y su apuesta por convertirla en el motor de la futura plataforma de la vicepresidenta segunda.

Para las desalentadas filas de Podemos, por supuesto. E, incluso, para Iñigo Errejón. En síntesis, deberán rendir armas y alinearse con quien gusta definirse como "madre de familia gallega". Todo por la causa. Sea o no a regañadientes.

Cuando el pasado 7 de octubre Pedro Sánchez escenificaba sonriente un paseo junto a Yolanda Díaz por los jardines del Palacio de La Moncloa el acuerdo de los Presupuestos Generales del Estado, Ione Belarra tragó saliva. Con diferentes y bucólicos gestos, presidente del Gobierno y vicepresidenta segunda quedaron inmortalizados. Él, de traje azul. Ella, de blanco inmaculado que siempre reserva para las grandes ocasiones. El ánimo jubiloso de ambos iba a tono con la estudiada puesta en escena, con señal realizada por la factoría audiovisual gubernamental.

 

Belarra, este miércoles durante la sesión de control al Gobierno.

 

Sin embargo, el estado de celebración del Gabinete fue roto por una ojiplática Belarra que no daba crédito a un espectáculo para el que ni siquiera fue invitada como figurante del plató otoñal. A quien quiso escucharla, incluido algún que otro ministro del ala socialista, la lideresa cada vez más de cartón piedra de Podemos se reivindicó como artífice del logro presupuestario tras desbloquear la negociación de la ley de vivienda. "¡Me ha robado la foto!", balbuceó Ione Belarra dejando correr su malestar por el palacio presidencial y las sentinas moradas.

Para entender qué había sucedido y el motivo de su irritación había que rebobinar unas horas. O, mejor dicho, los 3 días de negociaciones de mañana, tarde e, incluso, de madrugada, con Félix Bolaños y María Jesús Montero a un lado de la mesa; y la propia Belarra además de Nacho Álvarez y Josep Vendrell, jefe de Gabinete de la vicepresidenta segunda, al otro lado. Todos volcados en alcanzar la fumata blanca. El nudo gordiano resultó la regulación de los alquileres. En ese extremo, Díaz sólo ejerció un papel en el instante final ante la llamada de Sánchez.

Las llamas en Podemos no fueron a más porque se cortó pronto el fuego. Pero el resquemor con Yolanda Díaz pudo sentirse en el corazón del partido. Las llamadas a acompañar en su "frente amplio" a la gallega continúan al orden del día.

Pero Belarra insiste en la vigencia de la marca y su apuesta por convertirla en el motor de la futura plataforma de la vicepresidenta segunda. Un brindis al sol, en realidad, del que la también ministra de Derechos Sociales se resiste a apearse. Díaz, entretanto, juega sus cartas y va ganando todas las partidas. Y, claro, se crece.