01 de Agosto de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La vicepresidenta Nadia Calviño
La vicepresidenta Nadia Calviño

El Gobierno reconoce la hecatombe económica tras el fiasco de las vacunas

La vicepresidenta ha recortado en tres puntos la previsión de crecimiento del PIB. Mientras el año pasado auguraba un 9,8, ahora lo reduce al 6,5% después de un aciago primer trimestre.

| A. J. España

Al Gobierno no le ha quedado más remedio que rendirse a la evidencia por más que intentarse llenar de brotes verdes sus previsiones de crecimiento del PIB. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha presentado los nuevos escenarios vaticinados por el Gobierno y son cada día más desalentadores ya que ha pasado de pronosticar un alza del 9,8 a dejarlo en un 6,5%.

Esa será la actualización del cuadro macroeconómico que España enviará a Bruselas este mismo mes junto con el plan de estabilidad, en la que queda patente que la economía española aún sigue paralizada.

 La última ola de coronavirus que llenado de restricciones todo el territorio y la lentitud en un ritmo de vacunación que sigue a cuentagotas y sumida en el caos más absoluto, tras los informes sobre los efectos adversos de AstraZeneca, han lastrado cualquier esperanza de que la situación pudiera mejorar en este primer trimeste, por lo que el Gobierno se ha visto obligado a rectificar y ha retrasado una futura recuperación un trimestre más.

Según la vicepresidenta, se espera un "fuerte rebote" para la segunda mitad del año, ante le mejora de la vacunación y la llegada de los fondos europeos, por lo que ha estimado un crecimiento del 7% para 2022, aunque el saldo de este primer trimestre del año será negativo y el PIB experimentará una "ligera caída".

Además, también apunta que la tasa de paro el 15,2% para este año, por debajo del 16,9% previsto anteriormente, aunque esta reducion se debe únicamente a que por los planes del Gobierno pasa seguir ampliando los ERTE, camuflando las cifras de paro real, ya que las personas que están inmersas en esos expedientes no son consideradas como desempleados. 

El Gobierno aún así sigue con su senda del optimismo y espera que en 2023 el PIB crezca un 3,5% y en 2024 lo haga un 2,1%, de manera que se alcancen los niveles anteriores a la crisis a finales de 2022, según Calviño.

Asimismo, para 2023 pronostican un 13,2% de paro y para 2024, un 12,7%, unos datos mucho mejores que los anunciados por el FMI que alertaban de que ni en 2026 nuestro país iba a recuperar su desempleo precrisis, del 14,1%.

De esta manera, y a la vista de los datos presentados por Calviño, parece que al Gobierno no le ha quedado más remedio que rectificar y acercarse a las previsiones ya marcadas por otros organismos nacionales e internacionales, que desde hace tiempo viene avisando de que la situación no es tal y como la pinta Sánchez.

Los organismos externos ya acabaron con el optimismo del Gobierno

El Banco de España ya empeoró hace unas semanas su estimación de crecimiento al 6%, mientras que este mismo jueves la Autoridad Fiscal la situó en el 6,6%,  mientras que la OCDE augura un 5,7% y el FMI pronostica un 6,4%. Unas cifras, todas, muy lejanas a aquel 9,8% que el Gobierno planteó en octubre y que, a la vista de los datos dista mucho de la realidad.

Este retroceso, además, tiene fuertes implicaciones en la gestión de las cuentas públicas, ya que esta previsión fue la utilizada por el Gobierno para elaborar unos Presupuestos Generales del Estado con un elevado plan de gasto. Al reducirse el PIB y, por tanto, la recaudación no quedará más remedio que reajustarlos o bien lanzarse al vacío de un déficit disparado.