| 16 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

El surtidor se traga el parche de Sánchez con la gasolina

El Gobierno ha ampliado el descuento de 20 céntimos por litro pero la subida de precios de los carburantes se ha comido prácticamente toda la subvención, condenando a las clases medias

| Yolanda Lorenzo España

Esta semana, España ha visto cómo los surtidores de las gasolineras marcaban un máximo histórico. Nunca en lo que llevamos de siglo habíamos visto los precios de la gasolina por encima de los dos euros y eso es lo que se ha alcanzado de media esta semana. Y en algunas gasolineras de Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia los precios han sido incluso superiores a los 2,10 céntimos. 

Un auge de precios que está apretando hasta el extremo a las familias, que el Gobierno solo ha tratado de ayudar poniendo el parche del bono de 20 céntimos de descuento por cada litro de gasolina repostado. Sin embargo, aplicando este descuento, la media del precio por litro sigue siendo desorbitada, marcando 1,80 euros. Es decir, un precio mayor de lo que costaba al principios de febrero. 

Un mes en el que el Gobierno aseguró que la subida era transitoria. Sin embargo, con la llegada de la guerra en Ucrania tras la invasión rusa, Sánchez culpó a Putin del auge de precios, aplicando el descuento como única medida, y sabiendo ahora que de media no cubre ni un 25% del efecto real. 

Es decir, en muchas gasolineras, en estos momentos aplicando el descuento del Gobierno, se paga lo mismo que al principio de la guerra cuando los precios estaban disparándose. Y esto refleja la ineficacia de las medidas del Gobierno de coalición, ya que lo que realmente soluciona esa tensión de precios es la rebaja fiscal. 

Un término que el Ejecutivo lleva huyendo desde hace meses, ya que mantener el mismo IVA a la gasolina que hace un año, en estos momentos, le supone ingresar entorno a un 40% más al Estado mediante la aplicación de este impuesto. Y es que, si hace un año se pagaba el litro de gasolina a 1,30 y ahora se supera de media los dos euros, el Gobierno, solo con el IVA, estaría ingresando entre 15 y 20 céntimos más por este porcentaje fiscal. Es decir, el Estado estaría ingresando unos 45 céntimos por cada litro repostado en estos momentos

Todo ello sin contar el resto de impuestos que aplican a los hidrocarburos, que se calcula que podría llegar a ser el 50% de su coste total. Es decir, que con los dos euros el litro en los que actualmente se suele situar el surtidor, aproximadamente un euro va destinado a la caja del Estado. 

La gasolina y la inacción de Sánchez, culpables del repunte del IPC

Ese auge de precios de los hidrocarburos ha provocado en parte que el Índice de Precios de Consumo (IPC) haya subido en mayo un 0,8% en relación al mes anterior incrementando su tasa interanual cuatro décimas, hasta el 8,7%, según los datos avanzados publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

De este modo, la inflación ha retomado en el mes de mayo los ascensos después de que en abril se moderara 1,5 puntos de golpe, hasta situarse en el 8,3%. El dato de mayo, que deberá ser confirmado por Estadística a mediados del mes que viene, está 1,1 puntos por debajo del pico de marzo, cuando el IPC llegó a alcanzar el 9,8%, su tasa más alta en casi 37 años.

Y es que después del máximo histórico por encima de los 2 euros por litro, unas cifras inéditas por tercera semana consecutiva, el único carburante que contiene sus precios es el diésel, que a pesar de bajar un 1,06%, hasta los 1,867 euros el litro, siguió marcando un precio mayor que en la media de la Unión Europea (1,856 euros el litro).

Con respecto a hace un año, el precio medio del litro de gasolina se ha encarecido un 43,7%, mientras que en el caso del gasóleo es un 54,3% más caro, aunque sin tener en cuenta la bonificación vigente actualmente.

Queda por ver si los precios bajan o siguen su imparable subida apoyados por el Gobierno de Sánchez, incapaz de gestionar esta crisis y empeñado en no bajar los impuestos que aliviarían, o por lo menos contendrían las subidas de este bien esencial para la clase media, transportistas, taxistas y el resto de trabajadores.