| 18 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Carlos Lesmes saluda al Rey en la apertura del año judicial.
Carlos Lesmes saluda al Rey en la apertura del año judicial.

La monserga del CGPJ eclipsa otros problemas mayores de la Justicia

Cada día tiene su afán, y nuestro director enfoca su cámara sobre las noticias y personas que han llamado su atención. Para bien o para mal.

| Antonio Martín Beaumont España

 

La monserga del CGPJ

Este lunes, en el salón de Plenos del Tribunal Supremo, se ha puesto de largo el Año Judicial con la presencia del Rey Felipe VI y de los más altos representantes del mundo jurídico.

Es el octavo para Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, pues lleva más de mil días con su mandato vencido esperando ser sustituido. Ocupa el cargo desde 2013 y debería haberlo dejado en 2018. Un récord.

A los políticos les encanta crear grandes problemas de cuestiones que, en realidad, son meras tormentas en un vaso de agua. Fíjense la que hay montada, precisamente, con la renovación del CGPJ, que permitiría a Lesmes no tener que volver el próximo año a protagonizar el discurso de la apertura judicial.

A los políticos les encanta crear problemas

Escuchando las declaraciones de nuestros mandatarios, o incluso el espacio que ocupa en los medios el asunto, llegaríamos a la conclusión de que cada mañana lo españoles nos levantamos sin haber podido pegar ojo preocupados porque el órgano de gobierno de los jueces sigue sin mudarse. Nada de eso.

Otros asuntos de la Justicia sí que inquietan a la gente corriente: la parálisis que eterniza cualquier asunto judicial, las personas a quienes les “okupan” la casa y tardan años en recuperarla esperando sentencia, los juicios por impagos que duermen el sueño de los justos… pero me da que la marcha del CGPJ no está entre los temas que causan desvelos generalizados.

No es este el lugar ni el momento para explicar cómo se resolvería este bloqueo. Pero apuntemos que si nuestros diputados y senadores cumplieran la prohibición constitucional del “mandato imperativo”, los jueces elegidos por cada cámara, en lugar de ser correas de transmisión de los partidos, serían profesionales independientes que garantizarían la sana separación de poderes. Sí, ya lo sé, esto es imposible.

¿Por qué el presidente del Supremo no es elegido directamente por los ciudadanos?

Pues bien, como no vamos a cargarnos nuestro sistema de partidos y lo mejor en democracia cuando algo se enquista es extirparlo votando, ¿por qué para sacar de las garras partidistas a jueces y fiscales y dotarles de autonomía, cargos como el del presidente del Supremo o el fiscal general no son elegidos directamente por los ciudadanos?

¿Complicado? Sí, por supuesto, porque harían falta políticos audaces con agallas reformistas y visión de Estado dispuestos a sacar de las garras del compadreo partidista a la Justicia.

¡Mazón, sal a calentar!

Este sábado Pablo Casado visitó las fallas de Valencia. A primeros de octubre volverá a la ciudad del Turia para clausurar en su plaza de toros, mítica para el PP, la Convención Nacional del partido. También el PSOE, o sea, Pedro Sánchez ha elegido Valencia para celebrar el Congreso Federal a mediados de octubre.

¿Casualidades? Pues no. Casado y Sánchez están seguros de que el escenario de su próximo duelo electoral va a ser la Comunidad Valenciana.

El presidente socialista Ximo Puig, rodeado de sus más fieles en el Palau de la Generalitat, medita a estas horas cuándo aprieta el “botón nuclear” que abre oficialmente el proceso hacia unas nuevas elecciones autonómicas.

Podemos se deshace en la Comunidad Valenciana y corre serio riesgo de no alcanzar ni el mínimo porcentaje exigible para entrar en el reparto que da acceso a las Cortes. El PP, de la mano de su nuevo líder, Carlos Mazón, sube como un cohete propulsado por la descomposición de Cs. Y Vox, pese a sus vaivenes políticos y todavía sin una cara definida, se mantiene. Y todo indica que según vaya pasando el tiempo las cosas van a ir peor para los socialistas valencianos.

A Mazón cada día se le pone más cara de presidente.

Porque lo único que faltaría añadir a las desgracias de Puig es que Juanma Moreno se le adelante en Andalucía y convoque elecciones. Al barón socialista valenciano no le cabe la menor duda de que, cuando se abran las urnas, el territorio andaluz va a ser el sepulcro del PSOE. Pero, ojo, no sólo del socialismo al sur de Despeñaperros. El sábado, Puig acompañó a Pedro Sánchez a un acto en Jaén y pudo comprobar en persona la que se les viene encima.

Los motores ya están marcha. La Fallas de la pandemia se han quemado. A partir de hoy, cualquier cosa, políticamente hablando, puede pasar en cualquier momento en la Comunidad Valenciana. Tic-tac, tic-tac.

El sexo del obispo independentista  

Todo era más mundano. Este verano, en pleno agosto, nos desayunábamos con la sorpresa de que un obispo, el de Solsona, Xavier Novell, renunciaba a su cargo por razones personales. Enseguida se sacó su adscripción independentista y el secesionismo, siempre tan conspiranoico, buscó tres pies al gato para decir que la Iglesia española había presionado a Roma para que se produjese el cambio por sus apoyos públicos al referéndum ilegal del 1-O. Pero nada más lejos de la realidad. 

El sexto mandamiento tiene la culpa de que Novell dejase la mitra y el báculo. Había encontrado el amor en brazos de una escritora de novelas eróticas 14 años más joven que él, Silvia Caballol, y se había ido a vivir con ella a Manresa. 

Lógicamente, antes de que su "affaire" estuviese en todas las coplas había decidido colgar la sotana y la Santa Sede corrió de lo lindo para formalizar su marcha.