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La vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, en una imagen de archivo

Nadia Calviño confiesa en público sus profundas diferencias con Iglesias

La vicepresidenta tercera del Gobierno no quiere juzgar el comportamiento de Iglesias, pero sí que ve que existe un "afán de protagonismo" en cada una de las discrepancias que airea.

| A. Jiménez España

No hay medias tintas en el Gobierno de coalición. Si Pablo Iglesias y el resto de los integrantes morados del Ejecutivo quieren airear todas las discrepancias existentes para ganar apoyos de cara a su electorado, el ala socialista no se queda mudo, sino que responde y también en público. Ya no es solo Margarita Robles la que manda callar al vicepresidente, sino que también lo ha hecho Nadia Calviño después de sus últimos enfrentamientos.

De hecho, la titular de Asuntos Económicos y para la Transformación Digital ha asegurado que hay "afán de protagonismo" por parte de Iglesias, después de que este contraprogramara la rueda de prensa del Consejo de Ministros con un vídeo suyo cuestionando el decreto antidesahucios. "No es la panacea", ha dicho Iglesias, después de haber presionado durante semanas a Sánchez para que se implementara esta medida.

 

Sin embargo, Calviño ha respondido a estos ataques del líder morado en TVE y ha insistido en que "en este momento" el país necesita que demos "lo mejor de nosotros mismos" y ha reiterado que no dedicará "energía" a "este tipo de cuestiones", aunque sí que ha dicho que prefiere no entrar "a juzgar algunos comportamientos que a lo mejor son más afán de protagonismo o cuestiones personales".

De esta manera, la vicepresidenta tercera ha dicho que el Ejecutivo debe "ocuparse de las cosas que importan a los ciudadanos". "Estamos dedicando toda nuestra energía", ha recordado, para después recalcar que "al resto de cuestiones", como "rumores o especulaciones", no le dedica tiempo ni para "desmentirlas". "Estamos en las cosas que importan. Y ahí es donde nos quieren los ciudadanos", ha dicho.

 Asimismo, ha explicado que la labor del Gobierno es "colegiada" y no hay acciones "aisladas" de los ministros. "Las decisiones y negociaciones se desarrollan con una coordinación", ha aclarado Calviño, que ha asegurado que órganos como la Comisión Delegada para Asuntos Económicos hacen que la acción "sea coherente".

Sin embargo, por más que Calviño intente justificar o denominar "especulaciones" o "rumores" sus discrepancias con Iglesias, es el propio líder de la formación morada el que junto al resto de los integrantes de su partido, muestran públicamente sus diferencias.

La subida del Salario Mínimo Interprofesional ha vuelto a enfrentar a Calviño con el sector morado del Gobierno

Este último episodio de 'sabotaje mediático' con el que Iglesias ha querido dar un golpe de efecto es solo uno más en la larga lista de discrepancias existentes en el seno de la coalición. La subida del Salario Mínimo Interprofesional es otro de los asuntos que está sobre la mesa y que mantiene dividido a las dos alas del Gobierno y Sánchez parece que ya ha mostrado de qué lado se inclinará la balanza.

Podemos, con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a la cabeza, pretende subirlo, pero los socialistas, con Calviño como punta de lanza, consideran que la coyuntura existente, con empresas en ruina y una pandemia sin un final claro, no es el mejor momento para llevarlo a cabo.

Sánchez ya defendió en público a su vicepresidenta en el Congreso de los Diputados: "Quiero romper una lanza por la vicepresidenta tercera. Para hablar de cohesión y de una mirada progresista y de izquierda sobre la evolución de la economía, creo que están ahí los hechos que demuestran el compromiso de la vicepresidenta Calviño con todo lo que representa este Gobierno desde el punto de vista progresista", dijo el presidente, después de haber entrado junto a ella al hemiciclo.

Pero la presión de Iglesias es continua y sabe que una vez que se han aprobado los Presupuestos Generales del Estado su poder de influencia caerá en el Ejecutivo, por lo que se va aferrando a una campaña mediática para ganarse los favores del electorado de izquierdas, aunque sea a costa de socavar el propio Gobierno del que él mismo forma parte.