| 02 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Laporta, en el cartel que puso en diciembre cerca del Bernabéu
Laporta, en el cartel que puso en diciembre cerca del Bernabéu

Puigdemont se frota las manos por una victoria de Laporta que le regale el Barça

Laporta no oculta su apuesta por el independentismo, aunque intenta disimularla para vencer este domingo y darle el trofeo del club a su amigo más íntimo.

 

Todos los sondeos indican que Joan Laporta volverá a la presidencia del FC Barcelona cuando este domingo, antes de la medianoche, se anuncie el ganador de unas Elecciones tan importantes casi para Cataluña como las celebradas el 14F que dirimen aún quién será el presidente de la Generalitat, si Pere Aragonés por ERC o Salvador Illa del PSC.

Pero encabezar al Barça es más relevante aún: nada logra en la Comunidad una proyección internacional mayor y nadie tiene tantos altavoces a su disposición para lanar mensajes que se escuchen en todo el mundo. Y el independentismo en general lo sabe. Y Puigdemont en particular: su candidato es Laporta, amigo íntimo desde hace años y "socio" externo en el procés.

 

El último indicio de ello lo dio la propia esposa del presidente prófugo, cuyo blindaje como eurodiputado está a punto de caer después de tres años de fuga a Bélgica. Marcela Topor dejó claro con quién va su marido con un mensaje público, tras el debate de los candidatos en Tv3, celebrado hasta entrada la madrugada de este sábado, que no da margen a la duda:

 

 

Laporta, que según explican a ESdiario en su entorno ha apostado por una campaña moderada y sin errores para no dar pábulo a sus enemigos, es "de la casa". De la de Puigdemont, como muestran las imágenes y vídeos de ambos, en 2016, compartiendo comida, bebida y canciones en Cadaqués, en la "foto de la tortilla" del independentismo que presagió el 1-O y reunió a cuatro nombres icónicos de ese pulso.

 

 

"Uña y carne"

Los dos citados, uña y carne, la periodista Pilar Rahola y el Mayor Trapero, el jefe de los Mossos que detuvieron esta semana a Josep María Bartomeu, el presidente blaugrana saliente, sin invitación judicial: fue una decisión exclusiva de la policía catalana que, casualidad o no, sirvió para relanzar aún más a Laporta.

Sus mensajes electorales han apuntado más a lo estrictamente deportivo, con la renovación de Messi y los fichajes ilustres por bandera, o en lo económico, para sacar al club del hundimiento provocado por la pandemia y algunas malas decisiones. Pero su perfil separatista no ha dejado de salir, tímidamente, cuando no le ha quedado remedio y televisiones o radios menos proclives que Tv3 le han preguntado por ello.

Puigdemont y Laporta cantaron a dúo Let it be, una declaración de intenciones de dos hombres hermanados

Ocurrió en La Sexta, hace apenas un mes, y aunque recalcó que no quería herir "sensibilidades", no pudo dejar de enseñar la patita: "Conseguir los anhelos de un pueblo, por lo menos, se tendría que respetar". Para dar cuenta de hasta dónde puede llevar al Barça Laporta, el amigo de Puigdemont, da cuenta un dato.

Bartomeu pasa por no ser separatista, pero no rechazó ceder el Nou Camp para un referéndum, defendió la votación del 1-O e hizo incluso que el club se mostrara crítico con la sentencia del Supremo contra los nueve políticos catalanes condenados por sedición y malversación. Pese a ese currículum, al nacionalismo "pata negra" les parece un blando.

El duro es Laporta, capa de cantar Let it be a dúo con Puigdemont y de acompañarle en el himno que ambos anhelan: Els Segadors como banda sonora de una República catalana. "Hay que huir de los mensajes catastrofistas. Con nuestra experiencia, llevaremos de nuevo al Barça a la gloria". Fue una de sus frases de anoche en TV3.  Y no se remite, probablemente, a un declaración de intenciones meramente deportiva.