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Iglesias sigue en el punto de mira por el 'caso Dina'

La sentencia de cárcel que hace temblar a Pablo Iglesias por el teléfono de Dina

El Tribunal Supremo acaba de condenar a tres años de prisión a un hombre por un comportamiento muy similar al que pesa en la actualidad sobre el jefe de filas de Podemos.

| Javier Rodríguez España

Puede ir Pablo Iglesias a la cárcel por apropiarse del contenido del teléfono de Dina Bousselham, escondérselo, devolvérselo al cabo de los meses y además presentarse ante el juez como víctima del robo a su asesora?

De momento, el Tribunal Supremo no lo descarta pese a las “presiones” de la Fiscalía de Dolores Delgado para que dé carpetazo al asunto. Y si fuera por el juez que instruyó el caso, Manuel García Castellón, el vicepresidente segundo y líder de Podemos ya estaría formalmente imputado: solo le salva el aforamiento, un “privilegio” según sus propias palabras al que ahora se agarra para sortear de momento la imputación.

 

Pero lo cierto es que en estos días se ha conocido una demoledora sentencia del Alto Tribunal que, para una acusación similar a la de Iglesias pero sin la protección que tiene como diputado, ha concluido con un varapalo tremendo para un ciudadano anónimo que hizo algo casi idéntico a lo que García Castellón achaca al dirigente.

Lo cuenta Confilegal, y aunque en ambos casos hay matices, en lo sustantivo las coincidencias son casi absolutas y los tres delitos achacados a Iglesias son similares a los del hombre condenado a tres años y diez meses de prisión por el acceso no autorizado y apoderamiento de datos personales alojados en el móvil de su exmujer.

El Pleno de la Sala de lo Penal, en la sentencia número 412/2020, acaba de desestimar el recurso contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Cáceres que ratificó la condena impuesta por el juzgado de Instrucción número 6 de Cáceres que ya lo condenó por un delito de descubrimiento y revelación de secretos en relación con otro de coacciones, con la circunstancia agravante de parentesco.

Esto último no se da en el caso de Iglesias, pues Bousselham solo tuvo oficialmente una relación laboral en el Parlamento Europeo con Iglesias, cuando estrenó su carrera como cargo público en calidad de eurodiputado de Podemos. En cambio, sobre Iglesias pese la acusación de delito informático y otro de denuncia falsa para dibujar un cuadro legal final incluso de mayor gravedad al ahora sentenciado.

Más invasivo Iglesias

En el caso del reo, se consideró probado que accedió al dispositivo de su esposa al estar vinculado a un correo electrónico cuyo administrador único era él mismo. Esto le permitió conocer las claves de acceso a los servicios del teléfono y revisar las fotografías, emails y todo tipo de contenidos privados.

 

El caso de Iglesias fue aún más invasivo, pues en ningún caso tuvo control previo “permitido” sobre la tarjeta SIM de Dina Bousselham, ahora al frente del periódico impulsado por Podemos, “La última hora”.

El líder de Podemos recibió una copia del contenido privado del móvil de su asesora, se supone que lograda por métodos ilegales en una extraña trama en la que aparecen desde el comisario Villarejo hasta el entonces editor del Grupo Z, Antonio Asensio. Y la guardó durante meses, devolviéndola en mal estado y sin posibilidad de recuperación.