18 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Cristina Cifuentes en el juzgado

El juicio a Cifuentes resucita el escándalo de la tesis plagiada por Sánchez

Mientras la expresidenta madrileña se enfrenta incluso a cárcel por su máster, el plagio documentado del presidente del Gobierno sigue de momento en el limbo.

| Javier Rodríguez España

Cristina Cifuentes se enfrenta tres años y tres meses de cárcel por un delito de falsedad documental, el que se sospecha que cometió o hizo cometer para simular la presentación de un Trabajo de Fin de Máster que en realidad ni hizo ni defendió en persona en un tribunal académico.

Ésa es al menos la sospecha que dirime la juez Carmen Rodríguez Medel, en un caso que a Cifuentes le costó su carrera política cuando sonaba, incluso, para dar el salto desde la presidencia de la Comunidad de Madrid hasta el liderazgo nacional del PP.

Todo quedó frustrado por un episodio que se agravó por la difusión de un confuso vídeo de hace años donde la dirigente popular aparecía con dos botes de crema, al parecer sustraídos en un hipermercado, aunque nunca hubo una denuncia al respecto.

 Así, la que fuera presidenta regional, ha acudido al juzgado para declarar y defenderse de las acusaciones que acabaron con su carrera política. Cifuentes ha asegurado que  "no tiene los papeles" de los trabajos que realizó del curso de postgrado que realizó en 2012 en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC), manifestando que "probablemente" los destruyó dado que "no tenía ningún interés" en guardarlos, al igual que no guardó ningún trabajo de su etapa académica.

En su declaración, ha relatado que solo entregó el Trabajo de Fin de Máster (TFM) en un acto "informal" y ha reconocido que ni siquiera leyó el trabajo, indicando que solo habló algo en líneas generales y sobre la bibliografía.

Además, ha insistido en que "Enrique Álvarez Conde -director del Instituto de Derecho Público ya fallecido- es la persona que me explica la dinámica o cómo suplir la asistencia y exámenes y quien me fija calendario. Son doce asignaturas. Conde me dijo que no me preocupara por no ir a clase y me dijo que era una modalidad con alumnos que trabajan. No me sorprendió porque había otras universidades con modalidad parecida. Por cada asignatura se hacía un trabajo. Todo a través de Álvarez Conde", ha narrado.

 Pero al margen de su declaración y de lo que dirima el juzgado, su caso ha resucitado otro idéntico, pero con unas consecuencias bien distintas: el plagio de la tesis de Pedro Sánchez, un laberinto de falsedades, coartadas y mentiras que, sin embargo, no tuvo respuesta judicial que sí ha tenido el caso de Cifuentes. Aquel escándalo, con el que Sánchez se estrenó prácticamente en La Moncloa tras su moción de censura a Rajoy, aún colea y no se descarta que algún día tenga consecuencias.

Dos largos años de opacidad

Todo estalló una mañana del 14 de septiembre de 2018, cuando el ya presidente mintió a la opinión pública y envió desde el Gobierno un largo comunicado con sello oficial  y el titular “La tesis del presidente Sánchez supera ampliamente los software de coincidencias".

Aquel día, La Moncloa  hizo público a primera hora de la mañana, desde sus servicios  y con membrete institucional, un informe que intentaba frenar las ya descontroladas sospechas sobre la autoría real y la originalidad de la tesis con la que el actual presidente logró el título de Doctor en la Universidad privada Camilo José Cela.

En ese comunicado, el Gobierno afirmaba literalmente que “tras el análisis de la tesis doctoral presentada por el presidente Pedro Sánchez en el año 2012, la evaluación de las herramientas Turnitin y PlagScan, determinan el contenido original de la tesis, superando ampliamente los estudios de coincidencias”.

El texto, ilustrado con una imagen de Sánchez sonriente y alojado también en la página web oficial del Gobierno de España, iba más lejos y daba prolijos detalles del supuesto test, como las empresas que utilizaban el software, el resultado preciso que daba al someter la tesis a esos programas e, incluso, la interpretación que había que darle en los medios de comunicación al detectar algunas coincidencias.

Lo que contó Moncloa sin ver ningún informe

“El trabajo ha sido analizado por dos de los programas más rigurosos en el ámbito académico: Turnitin, que se emplea en la Universidad de Oxford, y PlagScan, referencia en Europa (…) En el caso del Turnitin ha obtenido un 13%. En PlagScan ha cifrado un 0.96%, cada uno con su metodología. Estos porcentajes se deben a las citas y referencias obligadas en la elaboración de cualquier documento de investigación que cualquier software casi por defecto no puede discriminar a pesar de lo avanzado de su tecnología. Existe un amplio consenso en el ámbito académico en considerar que se trata de porcentajes normales, de acuerdo a la normativa y los protocolos de verificación”.

Son frases textuales de La Moncloa, que salió así al rescate de Sánchez presentando informes técnicos que desmontaban, a su juicio, la acusación de plagio que en la semana previa había sacudido la política española al conocerse, especialmente después de que el dirigente socialista dijera en el debate de la moción de censura que copiar trabajos universitarios como el suyo era causa de dimisión.

 

 

DOCUMENTO 1. LA PRUEBA DEFINITIVA DE QUE LA MONCLOA MINTIÓ, CONFESADA POR SU PROPIA SECRETARÍA GENERAL: "LA MONCLOA NO HIZO NINGÚN INFORME". Y SIN EMBARGO, DIFUNDIÓ UNO COMO PROPIO QUE NI CONOCE

Pues bien, La Moncloa ni conocía ni encargó ni posee el supuesto estudio hecho por las dos empresas más reputadas del sector, tal y como no ha tenido más remedio que confesar en un documento oficial, en posesión de ESdiario, la mismísima Vicesecretaria General de la presidencia del Gobierno.

En el mismo, sin fechar, Hilda Jiménez Núñez, reconocía sorprendentemente que todo lo que había afirmado la propia Moncloa es falso, pues no le consta nada de lo que sin embargo difundió como información oficial para auxiliar a Pedro Sánchez.

En concreto, y de forma textual, la Secretaría General de la Presidencia se vio obligada a reconocer que “ni la secretaría de Estado de Comunicación ni ningún otro órgano de la Presidencia del Gobierno han realizado el análisis, ni emitido informes o documentos en relación con el uso de las herramientas Turnitin y PlagScan”. 

Sánchez utilizó La Moncloa para dar veracidad a un supuesto test antiplagio que la secretaria general de Presidencia en persona confesó que no conocía

Esto es, tras proclamar desde La Moncloa que la tesis de Sánchez era académicamente impecable y tratar de desmontar con supuestos datos científicos la sospecha de plagio, en realidad la Presidencia del Gobierno y todos los servicios que le rodean no tiene conocimiento alguno de nada de ello. 

 

 

DOCUMENTO 2. LA MONCLOA DIFUNDIÓ LA EXISTENCIA DE UN SUPUESTO INFORME ANTIPLAGIO QUE AHORA RECONOCE NO TENER NI CONOCER. CON MEMBRETE OFICIAL DE LA PRESIDENCIA, LO LANZÓ A LA OPINIÓN PÚBLICA Y A LOS MEDIOS


El documento demostrativo de cómo Sánchez utilizó La Moncloa para dar verosimilitud a su defensa, cuando se acumulaban ya pruebas fehacientes de que buena parte de su tesis era un plagio de otros trabajos o estaba hecha por otra persona, responde a una petición  de información muy concreta realizada calor de la Ley de Transparencia, y dejó otras sorpresas que pusieron en una situación muy delicada a Sánchez.

Porque la Secretaría General pareció preferir que de repente se supiera que se mintió al entregar el informe, en el caso de que en realidad exista, pues nada más difundirse sus supuestas conclusiones una de las supuestas empresas que lo elaboró lo desmintió de manera rotunda que el complejo presidencial tuviera licencia alguna de su software pese a haberlo mencionado para salvar a Sánchez.

 

Según consta en un documento al que ESdiario tuvo acceso en esos momentos, el pasado 21 de septiembre de 2018 se formuló una Petición de Acceso a la Información Pública a través del Portal de Transparencia del Gobierno de España, después de que la Portavocía del mismo emitiera un comunicado titulado “La tesis del Presidente Sánchez supera ampliamente los software de coincidencias”, afirmando que el trabajo había sido analizado por dos de los programas más rigurosos en el ámbito académico; Turnitin y PlagScasn.  

 

 

DOCUMENTO 3. EL ORIGEN DE TODO, UNA PREGUNTA MUY PRECISA QUE HA DESTAPADO TODO EL MONTAJE OCULTO DESDE SEPTIEMBRE

En la citada Petición de Información se solicitaba, entre otras cuestiones, el Informe Justificativo de los Resultados obtenidos, qué personal intervino en su realización o el coste que tales actuaciones tuvo para el contribuyente, habida cuenta de que se trataba de la postura oficial del Gobierno en relación a la tesis de Pedro Sánchez y el presunto plagio en el que podría haber incurrido.

Nadie ha visto ningún test

 En este sentido, hay que destacar que la respuesta dada por el Gobierno tuvo lugar el 3 de noviembre de aquel mismo año 2018, es decir, casi quince días después del plazo de un mes que la Ley de Transparencia establece como de obligado cumplimiento y que en este caso no ha sido respetado, sin que se ofrezca explicación alguna. Pero la conclusión es obvia: Moncloa vendió como propio y definitivo un informe que en realidad no hizo ni conoce y que Sánchez tampoco ha enseñado.

En resumen, mientras a Cifuentes sus posibles excesos le han pasado una factura formidable; las constatadas y documentadas falsedades de Sánchez no le han siquiera despeinado. VOX inició acciones legales por el plagio, pero la Fiscalía se negó a abrir las diligencias que, en el caso de la expresidenta madrileña, sí la han sentado en el banquillo. Aunque fuentes políticas consultadas por ESdiario afirman que, en este asunto, aún no se ha pronunciado la última palabra.