| 21 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El PSOE teme que a Pedro Sánchez le pase con Mañueco como le pasó con Ayuso.
El PSOE teme que a Pedro Sánchez le pase con Mañueco como le pasó con Ayuso.

Pánico en el PSOE: Sánchez repetirá con Mañueco su fracaso contra Ayuso

El 13 de febrero se abren las urnas en Castilla y León. El presidente, obviando el revolcón de Madrid de mayo, volverá a ser gran protagonista de la campaña de los socialistas.

| Antonio Martín Beaumont España

 

 

Pedro Sánchez es político de costumbres. Sus estrategas barajan calcar en Castilla y León el desembarco presidencial en Madrid para el 4-M. Sánchez chocó entonces contra la pujanza de Isabel Díaz Ayuso y hundió sus siglas en su peor resultado histórico.

Pues bien, contumaz, promete repetir la jugada el 13 de febrero frente a Alfonso Fernández Mañueco. La última palabra la tendrán esta vez los electores leoneses y castellanos. Los sondeos que van apareciendo apuntan a un PP en alza que rozaría la mayoría absoluta. Los populares, por sí solos, sacarían más escaños que la suma de PSOE y Podemos.

A Sánchez los suyos le llaman directamente Boss. En el palacio presidencial tienen bien interiorizadas las exigencias del jefe: "Pide constantemente resultados", dicen. Y añaden: "Es poco empático y cambia el gesto con facilidad si los datos verdaderos contradicen sus deseos".

El problema es que estas señales son calcadas del síndrome de La Moncloa. Hablamos de esa dolencia de los mandatarios que les lleva a distorsionar la realidad y a negarse a cualquier tipo de autocrítica, hasta el punto de nublárseles el olfato político que les llevó al poder. Al final, a fuerza de tanto escuchar siempre lo que quieren oír, se olvidan de que son mortales.

El miedo del PSOE a que Pedro Sánchez protagonice otra campaña

Las urnas en la Comunidad de Madrid dejaron tan tocado al PSOE que, ahora, el temor a que Sánchez protagonice otra campaña ha calado hasta los huesos en parte de los dirigentes socialistas. Sin embargo, los cercanos al presidente les salen al paso: "Pedro nunca rehúye los retos". En los despachos nobles de Ferraz el sanchismo oficial se dice preparado para el desafío. Aunque, a poco que se pregunte, pongan la venda antes de la herida: "La derecha lo tiene más sencillo al pasar de tres fuerzas a dos, rentabilizando todo su potencial electoral".

Descontado el batacazo, el consuelo pasa por que Mañueco necesite a Vox para gobernar. Ante un escenario pintado de bastos, algún ministro defiende en privado que Sánchez debería huir del desgaste de la derrota. 

Por si las cosas no tuvieran bastantes incógnitas, al socialismo todavía le falta por despejar el "expediente X" demoscópico de Yolanda Díaz. El PSOE oficial teme la capacidad de la candidata del "frente amplio" para colocarles de perfil a los sindicatos y a buena parte de la izquierda mediática. Díaz goza de una transversalidad que nunca tuvo Pablo Iglesias. Como un peligro cierto le dan vueltas ya las mentes pensantes en la sala de máquinas del partido del puño y la rosa.