| 01 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Sánchez inicia con los indultos una cadena imparable de cesiones en Cataluña

El presidente llegó a su cargo de secretario general del PSOE vendiendo el federalismo y se afianzó en el cargo exigiendo una reforma constitucional: es el precio de su continuidad.

| Yolanda Lorenzo España

Los indultos a los secesionistas que el Gobierno aprobará en cuestión de días es solo el primer paso con el que Sánchez pretende contentar a los independentistas. Su deseo de fomentar la "convivencia" cediendo a las pretensiones nacionalistas no es nuevo y no solo está supeditado a la necesidad de sus votos en el Congreso, que también, sino que forman parte de un plan mayor que Sánchez lleva esbozando desde hace años.

De hecho, la bandera del federalismo le llevó a convertirse, de nuevo, en secretario general del partido, al acabar con una Susana Díaz mucho más 'conservadora' en sus planteamientos y que contaba con el apoyo de los grandes lideres del partido como el propio Felipe González.

 Por ello, Sánchez prefirió agarrarse al PSC y a su tesis de la 'nación de naciones' para conseguir el apoyo de una militancia descontenta con un partido que parecía en descomposición, ante la incipiente irrupción de Podemos, que estaba arrebatándole el favor del votante de izquierdas. Y de ahí a ser líder de la oposición, en un momento de tensión creciente en Cataluña.

Corría el año 2014 y, en su papel de líder socialista, abogaba por "aprovechar este tiempo para abrir un proceso de acuerdo y de pacto que es necesario tanto en Cataluña como en España", y que consistiría en llevar a cabo una reforma de la Constitución en sentido federal.

"Renovar la Constitución"

"Yo creo que la mejor manera de defender hoy la Constitución es renovarla", aseguró Sánchez, en un proyecto que, a su juicio, "no solamente tocaría lo que es la convivencia territorial, sino que también renovaría la convivencia social y la convivencia política".

De hehco, zanjó que "la crisis en Cataluña ha demostrado la urgencia de hacer una reforma constitucional que era evidente hace unos cuantos años que teníamos que afrontar", para establecer un sistema federal que resolvería "todas las disfunciones que tiene la España autonómica" y que además, dotaría a los independentistas de una mayor autonomía.

El referéndum encima de la mesa

Sin embargo, ahora el runrun constante, y que cuenta con el aval del PSC, es la aprobación de un nuevo Estatuto para Cataluña, con un referéndum para consultar "el marco de convivencia" catalán, tal y como apuntó Salvador Illa y refrendó Miquel Iceta.

 

Pero el independentismo ya ha rechazado de plano esta opción un "poco vintage", en palabras del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, y siguen apostando ciegamente por el referendum de autodeterminación y la amnistía, como ha reiterado una y otra vez Pere Aragonés, al apostar de nuevo por seguir por la senda marcada por Torra con la llamada 'Declaración de Pedralbes'.

Por ello, habrá que esperar acontecimientos para ver si Sánchez vuelve a sus postulados más federalistas y se atreve a sugerir la idea de una reforma constitucional. Un melón que a día de hoy nadie quiere abrir y que daría aun más alas a los independentistas para seguir presionando a un Gobierno débil y así alcanzar sus propósitos.