| 22 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Puigdemont y Junqueras, en 2017
Puigdemont y Junqueras, en 2017

Cataluña se rebela contra Sánchez y se suma a Podemos en el asedio a La Moncloa

En 10 días Sánchez ha perdido el respaldo interesado de los aliados que le han impulsado desde 2018 y se enfrenta a meses inciertos antes de poder convocar Elecciones.

La "Operación Illa" ha fracasado, salvo inesperado giro de última hora: el plan de Sánchez de intercambiar "favores" con Junqueras en Moncloa y la Generalitat está a punto de venirse abajo con un acuerdo que devolverá a Cataluña a los peores tiempos del "procés", con un nuevo Gobierno independentista comandado por ERC y sustentado en Junts y las CUP.

De momento, ERC y las CUP ya han sellado un pacto que coloca a la Generalitat en la rampa de un nuevo referéndum y hasta perdona la violencia callejera, pues incluye la limitación de la respuesta de los Mossos d'Esquadra a las algaradas que, con distintas excusas, han tomado las calles de Barcelona en los últimos años.

Esa alianza es insuficiente para proclamar a Pere Aragonés presidente este mismo viernes, pero anticipa otro acuerdo similar con el partido de Puigdemont. Fuentes catalanas aseguran a ESdiario que eso se empezará a visualizar en breve cuando la presidenta del Parlament, Laura Borrás, muestre su negativa a proponer al ganador de los comicios, Salvador Illa, como aspirante al "trono" y defienda que Aragonés tiene más probabilidades al sumar un diputado más con las CUP.

 

Ese será el primer paso de la alianza con Puigdemont, que puede llegar antes o después del viernes "pero llegará", explican. Algo impensable hace apenas dos meses, cuando la hoja de ruta del PSOE y ERC iniciada con a moción de censura a Rajoy de 2018 presagiaba un pacto en Cataluña similar al de Madrid pero con los papeles cambiados: si en Moncloa ERC era el apoyo externo decisivo; en la Generalitat ejercería esa función el PSC.

La resaca del pacto con Cs

Pero todo ha saltado por los aires, sin que se sepa del todo la razón: el Gobierno ha hecho todas las concesiones posibles (desde tramitar los indultos hasta recuperar la Mesa de Negociación), pero a la vez ha abierto vías alternativas de pactos nacionales con Ciudadanos que han hecho saltar las alarmas en Podemos y en el separatismo, convencidos de que Sánchez preparaba un adelanto electoral para intentar soltar lastre y esquivar tantos peajes.

"Y el buen resultado de Puigdemont le hace más difícil a ERC rechazar un pacto independentista, especialmente ahora que las consecuencias penales para el expresidente pueden diluirse si se remata la reforma del Código Penal o se conceden los indultos", explican las mismas fuentes.

Ni Podemos ni el nacionalismo necesitan darle nada a Sánchez para sacarle todo: basta con que no le dejen caer

Desde el ámbito independentista, consultado por ESdiario, se reconoce la difícil convivencia entre Junqueras y Puigdemont, enfrentados desde hace años por la hegemonía del nacionalismo, pero también se asume que el pacto está más cerca y que, a la vez, eso no afectará a las exigencias a Moncloa. "Al contrario", aseguran.

Y la razón está muy clara: sin adelanto electoral, Sánchez va a seguir siendo presa de sus socios y aliados, aunque tanto Podemos como ERC endurezcan el tono y den muy poco a cambio. "En sus manos está la presidencia, pueden pedir sin dar nada a cambio, simplemente con no derribar a Sánchez les llega".

 

Una prueba de esa estrategia la ha dado Arnaldo Otegi, de Bildu, este fin de semana. "Dejar caer a Sánchez sería una irresponsabilidad", ha dicho en una frase que lo resume todo: para qué provocar Elecciones si ahora el presidente y su Gobierno van a ser más presa que nunca de los "socios" que le levaron a Moncloa y allí le han mantenido con una moción de censura y dos investiduras.

Al puzzle catalán se le suma la estrategia de Podemos, Gobierno y oposición a la vez, para dibujar un paisaje infernal en el PSOE: Sánchez no quiere estar con ellos, probablemente, pero no puede sobrevivir sin ellos. Y las Elecciones en Madrid, el 4 de mayo, pueden terminar de complicarle la vida del todo si, como parece, Ayuso logra un resultado rotundo y el centroderecha empieza su rearme.