| 26 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Juan Lobato, candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, en un reciente acto de su partido
Juan Lobato, candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, en un reciente acto de su partido

Los candidatos de Sánchez en Madrid pinchan varias veces nada mas arrancar

Lobato, candidato a la comunidad, se lía con los impuestos y con Puigdemont. Maroto, rival de Almeida, ha visto cómo su jefe de campaña se daba de baja antes de empezar

| Benjamín López España

El candidato del PSOE a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Juan Lobato, ha desconcertado a propios y extraños con un par de intervenciones en las últimas horas. La más reciente tiene que ver con Carles Puigdemont. En una entrevista ha confesado que sitió “bochorno” de España no tuviera capacidad para “traer y juzgar al ex presidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont”, pero no ha dicho nada de que su jefe, Pedro Sánchez, indulte a los compinches del huido y los convierta en socios preferentes. Eso, da la impresión, le parece bien. 

"Que un país europeo no nos envíe a una persona que ha hecho lo que ha hecho al Estado, Puigdemont, es porque tenemos una normativa que no es homologable a la que ellos tienen. Esto supuso un bochorno y hay que arreglarlo", ha dicho Lobato en una clara contradicción con lo que está haciendo el Gobierno de Sánchez.

Lobato se escandaliza por la fuga de Puigdemont, pero calla y otorga ante los indultos a los compinches y ante la derogación del delito de sedición que hace mas difícil aún castigar comportamientos como el del  expresidente de la Generalitat

Lobato se escandaliza por Puigdemont, pero calla y otorga ante los indultos a los compinches y ante la derogación del delito de sedición que hace mas difícil aún castigar comportamientos como el del  expresidente de la Generalitat. Añade el líder de los socialistas madrileños que “con el dinero público cero bromas”. Un claro ejercicio de miopía política cuando de nuevo su jefe apadrina la rebaja del delito de malversación para, entre otros, los separatistas catalanes. 

En el caso de Lobato llueve sobre mojado. Hace unas pocas horas desconcertó a todos con una sucesión de tuits desconcertante sobre los impuestos “a los ricos”. Primero escribió uno disparatado en el que acusaba a Ayuso nada menos que de "criminalizar a las grandes fortunas" y decía que "la gente que tiene mucho dinero es normal (...) pero no quiere huir del país ni esconder su dinero".  Enseguida recibió ataques de todas partes, sobre todo de Unidas Podemos y Más Madrid, y lo borró. 

 

Posteriormente escribió otro en el que intentaba arreglar el desaguisado, pero solo consiguió que no se supiera si quiere subir impuestos o bajarlos. Las críticas, como es lógico, le siguieron lloviendo. No se puede defender una cosa y la contraria a la vez. 

 

No es la primera vez que Lobato se mete en un jardín con el tema de la fiscalidad. Es difícil conseguir la cuadratura del círculo y jugar a ser Ayuso desde las filas de Sánchez. De hecho, han tardado muy poco desde el PSOE en enmendarle la plana. La portavoz socialista, Pilar Alegría, se ha encargado de dejar muy claro  que no están de acuerdo con su candidato en Madrid y que en materia fiscal la propuesta del PSOE es subir los impuestos a las grandes fortunas y las grandes empresas energéticas.

Reyes Maroto también empieza con el pie cambiado

Las cosas desde luego no le están saliendo bien hasta ahora al PSM. A las ‘meteduras de pata’ de Lobato hay que sumar una mala noticia para la candidata a la alcaldía de Madrid, la todavía ministra Reyes Maroto. La vallisoletana ha visto cómo dimitía su jefe de campaña, el mediático  Luis Arroyo, antes de empezar si quiera a trabajar. Al parecer, según ha filtrado a su círculo de confianza, está harto de las interferencias del equipo de Maroto. 

 

Arroyo, que es asesor de comunicación especializado en política, era una ‘imposición’ de Ferraz a Reyes Maroto. La realidad es que se le contrató para impulsar la carrera electoral de la candidata sin contar con ella ni con su equipo de colaboradores. Y esas cosas suelen acabar mal, como se ha podido comprobar. 

Quedan muchos meses para que tanto Lobato como Maroto intenten enderezar el rumbo, pero es indudable que, de momento, no han empezado nada bien su carrera para suceder a Ayuso y Almeida.