| 08 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pere Aragonés
Pere Aragonés

Aragonés firma el “declive total” del separatismo en el aniversario del 1-O

El presidente catalán se ha negado a restituir a Puigneró como vicepresidente culminando el divorcio entre ERC y Junts justo cinco años después del referéndum ilegal del 1-O

| M.C España

El separatismo vive uno de sus peores momentos en décadas. Después de las numerosas crisis internas que ha vivido estos meses el gobierno de la Generalidad, en manos de Esquerra Republicana (ERC) y Junts, por discrepancias entre ambos socios de gobierno, esta semana ha sido la gota que ha colmado el vaso: el presidente regional, Pere Aragonés, ha destituido al vicepresidente Jordi Puigneró (Junts) de forma fulminante.

Los motivos podrían ser las discrepancias entre ambas formaciones: mientras que ERC apuesta por seguir sacando dinero del gobierno central de Pedro Sánchez a cambio de apoyos parlamentarios en el Congreso de los Diputados, así como de nuevas cesiones en la llamada “mesa de diálogo”, Junts clama por una especie de “guerra total” con el Estado, que implicaría una declaración unilateral de independencia y una ley de amnistía catalana para los presos que participaron en el intento del golpe de Estado del 1 de octubre. 

Sin embargo, después de que Junts diese marcha atrás este viernes y le pidiese a Aragonés que restituyera en el cargo a Puigneró para hacer una especie de “borrón y cuenta nueva”, el presidente separatista de ERC ha certificado el divorcio en el seno del independentismo este sábado anunciando que se niega a devolverle la vicepresidencia a Junts.

Así lo ha explicado en una entrevista en 'La Vanguardia' después de que Junts explicara tras la Ejecutiva de la formación que trasladaría a Aragonès una propuesta con las concreciones y garantías que pide el partido sobre el cumplimiento del acuerdo de Gobierno catalán.

Aragonès ha dicho textualmente que es evidente que la propuesta de Junts está pensada para no llegar a ningún acuerdo y ha añadido que "si tienen una propuesta seria, con voluntad de acordar", sí la valorará. Así, ha pedido a Junts que tome una decisión rápida y que sea definitiva: "Y, si no lo hacen, la tomaré yo. He demostrado que cuando se han de tomar decisiones, aunque sean dolorosas como el cese del vicepresidente, las tomo sin miedo porque tengo claro hacia dónde hay que ir”.

"Junts debe decidir si son Govern u oposición. Muchas veces he tenido la sensación de que se quiere ser ambas cosas a la vez y eso no es posible", ha añadido. Preguntado por si ERC está preparada para gobernar la Generalitat en solitario, ha dicho que prefiere "no avanzarse "a los acontecimientos porque no contribuye a la estabilidad" y que su prioridad es gobernar con esta coalición hasta febrero del 2025.

Una auténtica grieta en el gobierno catalán que, de hecho, se asemeja más a un acantilado que a una pequeña fisura. Y buena prueba de ello es que todos estros acontecimientos políticos coinciden con el quinto aniversario del 1 de octubre de 2017, cuando el independentismo se aventuró a sacar urnas ilegales a las calles de Cataluña desafiando como nunca antes al Estado. 

Un intento de golpe de Estado que coincidía con el máximo auge del independentismo catalán y que, ahora, se recuerda como una fecha en la que venció la democracia y la Constitución. Un análisis muy diferente al de Aragonés, que mantiene que la salida al “conflicto”, como se ha empeñado en llamarlo el secesionismo, es "imprescindible un procedimiento en el que las dos partes acepten el resultado y pueda ser respaldado por la comunidad internacional”.

Para él, la estrategia de negociación con Gobierno es buena y ha considerado que abandonarla "y no hacer nada sin tener alternativa alguna sería una irresponsabilidad”. Es decir, seguir jugando con Moncloa y el presidente Sánchez gracias a los escaños que se ha asegurado en el Congreso en Madrid. “Aprendamos de ello y no desfallezcamos porque volveremos a vencer. El 1 de octubre nos hizo imparables. Defendimos las urnas, la democracia y la libertad del país. La inteligencia colectiva, ilusionante y profundamente democrática de aquel día nos ha hecho, y nos hará, ganar la libertad”, ha recogido también el propio Aragonés en su perfil de Twitter. 

Por su parte, el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha reivindicado el espíritu del 1-O y ha defendido que sigue sobreviviendo "a sus ilusos enterradores y manipuladores”. En una publicación también en Twitter, ha asegurado que fue "un referéndum de la gente, del país entero”. "Vencimos al Estado, que todavía continúa la venganza por aquel derrumbe", y ha llamado a asistir a la concentración que el Consell de la República ha convocado este sábado por la tarde y que se prevé que sea un auténtico fracaso, como las políticas secesionistas, en general, en estos últimos años.