| 05 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Carolina Darias y los datos de Navarra y País Vasco
Carolina Darias y los datos de Navarra y País Vasco

El Covid infantil desborda Navarra y País Vasco pero solo se intervino Madrid

Las cifras de contagios de esta sexta ola afectan sobre todo a los más pequeños, pero Sánchez no se atreve a hacer con estas comunidades lo que hizo con Madrid en el pasado.

| Andrea Jiménez / Yolanda Lorenzo España

A un día del comienzo de la vacunación voluntaria de los menores de 11 años, con 1.3 millones de unidades ya preparadas para su administración; la tasa de incidencia se ha disparado en España hasta los 381 casos por cada 100.000 habitantes, ocho veces más que a principios de noviembre.

Aunque los contagios se han disparado, la gravedad está contenida, lo que demuestra la eficacia de la vacuna y la necesidad de extender la dosis de refuerzo en los mayores de 40 años: la ocupación de camas hospitalarias está en un 5.11%; la de UCIS en un 12.6%; el número total de hospitalizados en España es de 6.347 y la cifra de fallecidos a siete días es de 166.

 Son datos preocupantes pero tolerables que demuestran la protección de la vacuna y la relativa incidencia de la variante Ómicron, que no ha elevado la mortalidad de manera significativa.
La gran incógnita ahora es cómo puede afectar el virus a las personas vacunadas que van perdiendo inmunidad: solo 8.7 millones de los 37.7 millones que han recibido la pauta completa tienen la dosis de refuerzo.

Y la respuesta que sigue pendiente es cuándo se administrará ese tercer pinchazo: el sistema tiene ahora mismo dos millones de vacunas en la nevera, incluyendo el 1.3 reservado para los menores.
La relativa incidencia de la “sexta ola” se explica por el segmento poblacional que la está sufriendo especialmente: los menores de 11 años, que suelen ser asintomáticos o desarrollar la enfermedad de manera leve.

Navarra, Aragón y País Vasco, con la incidencia disparada

En ese tramo de edad, la tasa media nacional es de 617, con tres Comunidades disparadas: Navarra tiene 2.395, el País Vasco 2.011 y Aragón 1.046. Eso es entre tres y ocho veces más que Madrid, con 365.

Además, si se tiene en cuenta la población general, la situación no difiere mucho, pues mientras que en Madrid existe una incidencia acumulada a 14 días de 240,28, Navarra está desbocada con un 1.197,07; el País Vasco, 905,06; y Aragón, 728,83; pese a lo cual el Ministerio de Sanidad no impone o sugiere medidas extraordinarias que, en el pasado, se impusieron a la Comunidad madrileña.

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Y es que, hace poco más de un año, en concreto de cara al puente del Pilar de 2020, Sánchez salió con todo y decretó un estado de alarma exclusivo para Madrid. Un '155' aplicado por motivos sanitarios con el que impidió al Gobierno de Díaz Ayuso seguir con sus políticas de evitar los cierres masivos y y para el que sacó a centenares de policías a las carreteras para impedir las salidas y entradas de la región.

El presidente ni siquiera avisó a la dirigente regional, tal y como relató ESdiario, sino que simplemente cumplió su amenaza y sólo se dirigió a ella cuando La Moncloa ya había filtrado que decretaban el estado de alarma, negándose a negociar cualquier otra salida jurídica que permitiese volver al sistema de cierre de zonas sanitarias planteada por la Comunidad.

 José Luis Martínez Almeida, alcalde de la capital y portavoz del PP a nivel nacional, calificó aquel 9 de octubre como "un día triste" a causa de la "tropelía" cometida por el presidente del Gobierno,  de "aplicar un artículo 155 sanitario", algo "profundamente injusto".

Madrid tenía una incidencia acumulada de 540,64, la mitad de lo que hoy registran las tres comunidades que hoy encabezan los contagios en España

Aquel 9 de octubre, Madrid tenía una incidencia acumulada de 540,64, la mitad de lo que hoy registran las tres comunidades que hoy encabezan los contagios en España, sin embargo, más de un año después Sánchez ha utilizado otra vara de medir, la de mantenerse al margen.

A ciencia cierta no puede afirmarse con rotundidad las razones por las que utiliza un rasero distinto, pero no es difícil intuirlo. Ayuso no es Urkullu, uno de los líderes de un partido, -el PNV-, necesario para mantenerse en el Gobierno, ni tampoco Lambán ni Chivite, -ambos socialistas-, sino que es una dirigente del PP que ha apostado por una solución distinta para afrontar la pandemia sin seguir al dictado las imposiciones del Gobierno. Y ahora, con los datos en la mano y viendo cómo ha evolucionado la pandemia, parece que se la 'castigó' por ello.