08 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Casado, Aznar y Pizarro este martes juntos en un acto.

Casado descarta fundar otro partido: sus sondeos dan larga vida a la "marca PP"

Las siglas del partido están por encima de su propia imagen, así que ha optado por desechar la idea de crear un movimiento a lo "En Marche" de Macron. Aunque García Egea sigue explorando.

| Antonio Martín Beaumont España

 

3 de marzo de 1993. El PP ganaba por primera vez las elecciones generales. José María Aznar conseguía una histórica victoria ante el mito socialista Felipe González, que patroneaba España desde hacía 14 años. Si en la planta noble de la todavía sede nacional del PP quieren entender lo sucedido hace ahora 25 años con la llegada al poder de Aznar deben comenzar asumiendo que aquel triunfo fue posible gracias a una necesidad de alternancia.

Mal hace Casado si intenta empezar la casa por el tejado

El líder entonces del partido de la gaviota concentró en sus siglas a todo el centroderecha, pero también numerosas ilusiones que suspiraban por el cambio. Esto último debería ser considerado como todo un baño de realidad por la actual cúpula popular, obsesionada con agrandar su espacio electoral anteponiendo la OPA a Cs a un proyecto que tiene demasiadas lagunas hoy y muestra una llamativa incapacidad para conectar con amplias capas sociales. En román paladino: empiezan la casa por el tejado.

 

No es fácil para Pablo Casado gestionar la tarea que tiene entre manos. Se trata de devolver a sus siglas el Gobierno. Y es indudable que la división de su amplio espectro ideológico en cuatro partes (por este orden: PP, Vox, abstención y Cs) impide la alternativa. Sin embargo, se está forzando demasiado la máquina. Porque 1+1, al menos en política, casi nunca son 2.

El líder de los populares estuvo este martes en el Instituto Atlántico de Gobierno junto a José María Aznar y recordó lo que el propio Aznar le dijo en el Congreso de la sucesión de Mariano Rajoy: que la reunificación del centroderecha es ahora "mucho más complicada" que en los noventa.

"No se trata de tocar la corneta y decirle al partido: vamos hacia allá -resumió Casado-. Se trata de tocar la campana y conseguir que esa mayoría silenciosa, tranquila pero ahora polarizada en los extremos vuelva al PP". Aznar, por su parte, no le quiso dar ningún consejo, pero sí le deseó "muchísima suerte". "Porque "España la necesita y el centroderecha también".

La "refundición"

Teodoro García Egea, enorme arquitecto de sueños, cree haber hallado en antiguos cargos naranjas, el grueso de quienes acompañaron a Albert Rivera en su trayectoria pública, los cimientos para lanzar una nueva formación al estilo del En Marche que catapultó al Elíseo parisino a Emmanuel Macron. ¿Este es el camino de la “refundición”? El éxito de la operación pasaría por enterrar al Partido Popular para presentar un nuevo partido sin lastres.

Y, de momento, los sondeos auguran larga vida a la marca PP. De hecho, pese a la alargada y pesada cortina mediática de la corrupción, la imagen del partido se sitúa sólida en las encuestas por encima de la del propio Casado. ¿Serán del todo conscientes de ello en la séptima planta de Génova 13? 

De ahí que el invento tenga todos los visos de ser un castillo construido en el aire. Me cuentan que el presidente del PP tiembla solo con pensar pisar tal terreno. No me extraña. Aunque deja que su secretario general lo explore. Lo último que necesita Casado es pasar a la historia como el líder que echó la persiana a unas siglas que han dado al país los mejores años de prosperidad y bienestar ciudadano.

Además, tal plan es el más puro reconocimiento de la incapacidad de ganar, pese a tener enfrente a mandatarios tan inconsistentes como Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Eso sí debería meditarlo.

Sería una buena reflexión, sin duda. Y mejor todavía si la acompaña atrayendo un equipo visible con ideas para dar esperanza a millones de españoles que cuando lleguen los momentos de la verdad tengan la personalidad suficiente para evitar más errores de bulto.