| 18 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Gabriel Ferrán y Paula Sánchez junto al resto de los últimos evacuados.
Gabriel Ferrán y Paula Sánchez junto al resto de los últimos evacuados.

El embajador en Afganistán alertó en julio al Gobierno del desastre y fue cesado

Fuentes diplomáticas revelan ahora que Gabriel Ferrán trasladó su preocupación a sus superiores. No solo no le escucharon sino que fue destituido el día que Sánchez se iba de vacaciones.

| L. Moro España

El embajador de España en Afganistán, Gabriel Ferrán, avisó en julio al Gobierno del deterioro de la situación en el país a raíz del rápido avance talibán. Lo que hizo en respuesta el Ministerio de Asuntos Exteriores fue cesarlo de su cargo. 

La información se conoce ahora que Ferrán ya está de vuelta en España. Su avión aterrizó este viernes a última hora de la tarde en Torrejón de Ardoz junto a los otros 194 últimos evacuados (entre ellos 82 militares y 20 policías nacionaless).

A pesar de llevar destituido desde el 3 de agosto, el embajador se negó a salir del país para coordinar el operativo. Un gesto que le ha valido el aplauso general, extensible a su segunda en la embajada, la joven diplomática Paula Sánchez. Ambos y el resto del pasaje del último avión fueron recibidos en la base aérea por Pedro Sánchez.

Sánchez aplaude a los últimos evacuados de Afganistán.

 

Fuentes diplomáticas citadas por Servimedia revelan ahora que Ferrán y el personal de la embajada sabían ya el mes pasado que Afganistán era un polvorín. Y que de hecho avisaron a los residentes españoles para que salieran cuanto antes en aviones comerciales. 

Gracias a que la embajada activó sus propias señales de alarma, en agosto apenas quedaban españoles, como lo demuestran las cifras de evacuados aportadas por Pedro Sánchez este mismo viernes. De 2.206 personas, 1.671 son colaboradores afganos del contingente español, 333 de la UE, 131 de Estados Unidos, 50 de la OTAN y 21 de Portugal.

La gran pregunta: ¿Por qué?

¿Por qué fue cesado cuando advirtió del peligro? Ésa es una pregunta a la que deberá responder el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en su comparecencia del lunes en la comisión del ramo en el Congreso. 

Es más. Se da la circunstancia de que su cese se decidió el martes 3 de agosto, en el último Consejo de Ministros antes de que el presidente y su Gobierno se fueran de vacaciones. Su sustituto, el diplomático Ricardo Losa, debía haber tomado posesión un día después, ese miércoles.

Nunca lo hizo. Y aun así el comité de crisis sobre Afganistán no comenzó a reunirse diariamente hasta el 7 de agosto para analizar la evolución de la situación. 

Pese al aviso del experimentado diplomático, que había sido nombrado embajador en octubre de 2018 con Josep Borrell como ministro, fuentes diplomáticas sostenían avanzada la segunda semana de agosto que la idea era mantener abierta la embajada de España en Kabul. 

Al final la realidad arrolló al presidente del Gobierno y a su ministro de Asuntos Exteriores. La primera reunión que convocó Sánchez al más alto nivel, ya con los talibanes en Kabul y la comunidad internacional en desbandada, se celebró el jueves 19 de agosto. 

Terminada la evacuación empiezan las preguntas.