| 08 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El economista Santiago Niño-Becerra
El economista Santiago Niño-Becerra

El economista que adivinó la crisis de 2008 lanza cinco avisos de lo que viene

Santiago Niño Becerra ha ido recopilando una serie de indicadores que demuestran que la situación económica es crítica y lo peor aún está por llegar.

| Y. L. España

El economista Santiago Niño Becerra, que vio venir la crisis del 2008 antes que la mayoría de los expertos, pues ya en 2006 anticipaba que se desencadenaría una tormenta económica y social por las elevadas tasas de endeudamiento, ya ha lanzado cuatro avisos de lo que está por llegar. 

Niño Becerra ha ido haciéndose eco, a través de Twitter, de varias noticias que considera indicadores fundamentales del tsunami económico que está por llegar. La primera de ellas refleja que "la actividad manufacturera se contrae a su nivel más bajo desde mayo de 2020, en pleno confinamiento". Para el experto, es el "primer aviso de lo que viene", aunque añade que "lo chusco del caso es que eso contribuirá a reducir la inflación".

El "segundo aviso" tiene que ver con las cifras de paro del mes de julio, que por primera vez en décadas subieron en un mes especialmente bueno para el empleo debido a la campaña de verano. Por ello, señala que "aunque los datos del empleo de registro mensual incorporan mucha circunstancialidad, estos hay que encuadrarlos en el contexto general: de declive".

La tercera alerta lanzada por Niño Becerra está relacionada con el 'Índice de confianza del consumidor' publicado por el CIS este mes de julio y que se sitúa en 55,5 puntos, lo que representa 10,4 puntos menos que el dato del mes anterior.

Sin embargo, el economista prefiere no quedarse en el dato mensual y anima a observar "la evolución de la tendencia"; además de detenerse en el "el índice de expectativas". Y es que, la primera magnitud, el índice de confianza pasa de 91,9 en 2021 a 55,5 para julio de 2022 y las expectativas caen de 110,3 a 57,9.

El cuatro aviso tiene que ver con los precios que no dejan de subir, a lo que hay que unir que "no existe certidumbre ni seguridad de que vaya a estar garantizado el suministro y acceso a alimentos básicos y de uso común ni de que su precio vaya a ser verdaderamente accesible".

 

Por último llega un quinto aviso, en el que hace un repaso a la economía y producción global, remitiendo a un artículo publicado en Bussines Insider titulado 'La pandemia no es la razón por la que las empresas tendrán que pagar más por lo mismo: qué ha pasado en 40 años de cadenas globales de valor que ahora nos hará "vivir peor".

En él se recogen algunos indicadores como la falta de algunos componentes que retrasan la producción y por tanto genera desabastecimiento y subida de precios. Además, las cadenas de valor global, en las que se deslocalizaba y se generaba una economía trasnacional son cada día menos retables, pues, además, estos países se han ido convirtiendo en economías especializadas en producciones clave, han ido aumentado sus rentas y por tanto, ya no sale tan rentable irse a fabricar a miles de kilómetros

Así, Becerra ha sostenido que a día de hoy, aún "no es posible delimitar cuando podrán reconfigurarse las cadenas globales de valor, lo que implicará precios más elevados y/o posibles desabastecimientos puntuales más o menos dilatados".