| 01 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

La telaraña presupuestaria que teje Sánchez

Pedro Sánchez no lo tendrá fácil para conseguir apoyos y aprobar los Presupuestos Generales, primero tendrá que negociar con sus socios de Gobierno que no cederán gratuitamente.

| Esther Jaén España

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Reunión tras reunión, el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado va quemando etapas y encarando su recta final: Lo primero es lo primero y pasa por conseguir el apoyo de Podemos, que pasa factura y quiere cobrarla al contado, convencidos como están en la formación morada de que estos serán los últimos presupuestos de la legislatura y que, por ende, todo lo que no logren incluir en ellos y vender ante el respetable como logros propios, se lo llevará el olvido o, lo que es peor, será motivo de cabreo para algunos de sus partidarios más furibundos.

Los contactos y cambios de cromos se han agotado y los negociadores sólo esperan ya la decisión final del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quizás con un "cara a cara" con la vicepresidenta y Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y dos exigencias: la regulación del precio del alquiler, a la que los socialistas se resisten como gato panza arriba alegando que la bonificación a los propietarios que alquilen moderando los precios es una herramienta más eficaz y cumple con el espíritu del pacto de legislatura alcanzado por PSOE y Podemos, por Sánchez y Pablo Iglesias, en su día. La otra exigencia tiene que ver con el Impuesto de Sociedades la exigencia de situar en un 15% el pago mínimo por el Impuesto de Sociedades.

 

Esta en manos de Sánchez ofrecer una o ambas condiciones y depende de Yolanda Díaz y de sus dotes negociadoras el resultado. De esta última, dicen sus socios de gobierno con cierta ironía que "te mata a besos y achuchones" y que el hecho de acabar de confrontar públicamente con alguno de sus compañeros de gabinete no le impide acercarse amigablemente, colgarse de su brazo con una amplia sonrisa y deslizarle un "¿no te habrás molestado, Ministro?", como si los episodios de crítica y discrepancia pública entre compañeros fueran meros gajes del oficio.

Con lo que acontezca en el cara a cara Pedro Sánchez-Yolanda Díaz, habrá que incorporar la negociación con ERC, que está por desoír los cantos de sirena de su socio en el Ejecutivo catalán, Junts, que hablan de una negociación conjunta ERC-Junts con el Gobierno de Sánchez, en la que la amnistía y referéndum serían elemento indispensable para poder contar con el apoyo de ese "frente independentista". Pero ERC, que no se fía del PSOE, se fía menos aún de sus socios de Junts, por lo que declinará cordialmente la oferta.

Según los cálculos del entorno de Sánchez, el texto inicial que llegará al Congreso en un plazo máximo de dos semanas, estará consensuado con Podemos y tendrá la garantía de ERC (que no de Junts) de mantenerse del lado del Ejecutivo en la votación de las enmiendas a la totalidad que dan por hecho que interpondrán tanto PP, como VOX y Ciudadanos. La negociación con ERC se encarará con los presupuestos ya en pleno trámite parlamentario casi con toda seguridad.

Y en este punto, algunos socialistas replican, tras escuchar al portavoz de ERC, Gabriel Rufián,  que hará "sudar" los Presupuestos al Gobierno, que si Junts decide hacer "sudar" a ERC, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, necesitará de los votos de Salvador Illa en el Parlament de Cataluña, para que le saque del apuro y le permita seguir gobernando, por lo que no creen que llegue la sangre al río…¡Quid pro quo!

Los Presupuestos Generales para el 2022 saldrán adelante "como  sea"

Convencidos de que los Presupuestos Generales para el 2022 saldrán adelante "como  sea" y sin olvidar votos estratégicos procedentes de Euskadi, tanto del PNV como de Bildu, de Canarias y hasta de Teruel, la tela de araña que teje Sánchez en torno a su discurso presupuestario tiene otro punto de atención: el Parlamento Andaluz. Allí, el líder socialista, hombre de Sánchez donde los haya, Juan Espadas, ya ha puesto sus votos a disposición del presidente andaluz, el popular Juan Manuel Moreno, con negociación de por medio, claro está, para evitar que éste dependa de VOX.

Esa maniobra, que no parece tener largo alcance, sí permitirá a Sánchez en todo caso, afear a Pablo Casado lo que denunciará como una actitud obstruccionista y poco constructiva de los populares en un momento crucial para España. Sánchez señalará con una mano la mano tendida de los socialistas en Andalucía y, con la otra le arreará un mandoble a Casado por no hacer lo propio en el conjunto de España. Y puestos a construir reproches, no pasará por alto denunciar lo que considera una triste dependencia de Casado del partido de la ultraderecha de VOX.