| 29 de Noviembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Imagen difundida por Sánchez de su charla con Biden
Imagen difundida por Sánchez de su charla con Biden

Biden llama unos minutos a Sánchez tras olvidarle por la ayuda en Afganistán

El presidente español desvela pasada la medianoche un encuentro telefónico con la Casa Blanca tras el desprecio inicial y la mediación de la Unión Europea.

| Javier Rodríguez España

Pasaba la medianoche ya cuando Pedro Sánchez lanzó en Twitter, su plataforma de comunicación durante todo el verano, el mensaje que ansiaba lanzar desde hace meses: "Acabo de hablar con el presidente de los Estados Unidos".

E hizo acompañar el texto con una imagen suya, arremangado en un despacho oficial perfectamente preparado para el momento con el atrezzo necesario para presentarle activo y al pie del cañón: una pila de papeles y documentación; un ordenador delante; un teléfono "caliente"; un tomo de un diccionario general o jurídico y, en primer plano, la cartera negra con la inscripción "Presidente del Gobierno" enmarcado en un cuadro de Joan Miró.

No se decía, eso sí, si la fotografía era en tiempo real y Sánchez estaba en ese momento en La Moncloa, ya regresado de sus largas vacaciones en Lanzarote, o era de archivo. Pero nada de eso iba a estropear el buen trago de poder contar que, al fin, había hablado con Joe Biden tras aquel primer contacto oficial en Bruselas, desastroso, en el que Iván Redondo y su equipo presentó como una "reunión oficial" un paseo de medio minuto de ambos, en un pasillo de la sede de la OTAN, en el que americano no pronunció palabra y pareció incluso molesto con el español.

 

Ahora ya podrá decir que no es un de los pocos presidentes mundiales excluidos de una llamada telefónica que Biden, antes de contactar con Sánchez, había hecho a más de 30 homólogos del líder socialista, muchos de ellos de menor peso técnicamente.

El contacto se produjo, o eso ha dicho el jefe del Ejecutivo español, aunque con un contexto al que no aludió: horas antes, el inquilino de la Casa Blanca, muy criticado por su estampida en Afganistán, había agradecido a 26 países su colaboración con los Estados Unidos durante dos largas décadas, rematadas con un fuga caótica que le ha permitido a los talibanes hacerse con el control del país y extender el pánico a sus 39 millones de habitantes.

Europa abrió el camino

España, pese a ser uno de los diez países que más víctimas mortales ha sufrido en ese avispero, con 102 bajas entre soldados, policías y personal civil; no mereció una mención de Biden apenas unas horas antes de que la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, pusiera a España de ejemplo para Europa de cómo actuar en una misión de evacuación humanitaria que incluye a los afganos colaboradores con las autoridades españolas desplazadas en Kabul.

La jefa del Ejecutivo europeo compensó así el olvido americano y fue determinante para que la Casa Blanca decidiera enmendar su error con una llamada que, según Sánchez, se limitó a versar de Afganistán de manera "fructífera".

 

  

La imprecisión del contenido de la llama y su limitación al gran tema internacional del momento indican, según fuentes diplomáticas consultadas por ESdiario, el carácter "protocolario" y de "rectificación" que tuvo tras el olvido, voluntario o no, de la Casa Blanca en su lista de agradecimientos.

La llegada de Albares ha mejorado la tecnocracia de Laya y el humo de Iván Redondo, pero falta por ver que sea suficiente

Pero no supone un cambio de rumbo en las relaciones entre ambos países, que siguen siendo gélidas aunque hay intentos de desbloqueo: la salida de la ministra Arancha González Laya, una tecnócrata con escaso olfato político; y de Iván Redondo, un mago del marketing superado por asuntos de Estado como éste; abre una nueva puerta que el titular del Ministerio, José Manuel Albares, quiere explotar con más seriedad que su predecesora.

La distensión con Marruecos, en la que hay que incluir la repatriación pactada de 700 menores; y el acercamiento a Washington, visible en esa imagen de Sánchez al teléfono, son dos pasos en esa positiva dirección. Pero falta ver si a Biden, autor de la frase "yo soy el tipo que persigue a socialistas" durante la campaña electoral contra Trump, todo eso le convence. Solo el tiempo lo dirá.