07 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Iglesias y Sánchez, este miércoles en el Congreso

Iglesias se rodea de fieles para atrincherarse en Madrid de los jueces

El líder de Podemos incorpora a incondicionales a su lista y cavila si le interesa más depender del Tribunal Supremo o del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

| Javier Rodríguez España

 

 

Nadie se creía que Pablo Iglesias fuera a abandonar el Congreso: su dimisión, según la impresión de la práctica totalidad de los partidos consultados por ESdiario, es que sólo abandonaría el Gobierno para hacer la campaña electoral en Madrid y, después del 4M, volver al Parlamento sin llegar a recoger el acta de diputado por la Asamblea madrileña.

"Una jugada redonda para salvar los muebles de Podemos en Madrid y, a la vez, retornar a la política nacional con menos ataduras que nunca: controlando al Gobierno con sus ministros y, a la vez, sintiéndose más libre para hacerle oposición a Sánchez de cara a las próximas Elecciones Generales, por si se convocan para este mismo otoño", explica a este periódico una veterana diputada.

Por eso, para todos ha sido una sorpresa que Iglesias asegure que renunciará a su condición de parlamentario en San Jerónimo antes de marcharse del Gobierno, con fecha tope pues del próximo 31 de marzo. Lo ha anunciado él mismo, en un duro debate con el secretario general del PP, Teodoro García Egea, en el que éste le ha interrogado directamente por el asunto para intentar destapar su trampa.

 

¿A qué puede obedecer ese cambio de postura con los planes que todo indicaba que tenía? Primero habrá que ver si de verdad se marcha del Congreso en los próximos seis días o encuentra una razón para conservar sus credenciales.

Pero en la tesis de que cumplirá ese anuncio apunta la elaboración de su lista para las Primarias de Podemos, un mero trámite que en realidad sirve para conocer la composición de su candidatura autonómica.

Su núcleo duro

Y ahí sí se percibe un aroma a mudanza cierta: se va a llevar a esa lista a algunos de sus fieles, bien para colonizar el grupo parlamentario en su ausencia, bien para rodearse de su equipo más directo en el trabajo que, en contra de lo previsto, sí asumirá en la Asamblea de Madrid.

La clave electoral y la judicial marcan todo lo que hace Iglesias en Madrid... y frente a Pedro Sánchez

Porque a los nombres ya conocidos en Madrid, que irá de número 2 a expensas de que se conozca si es inhabilitada, Iglesias ha fichado a tres nombres de su círculo cercano: su jefe de Gabinete en la Vicepresidencia segunda, el exmilitar Julio Rodríguez en el puesto 8; la asesora Lilith Vestrynge (hija del profesor y expolítico del mismo apellido) en el 9 y Beatriz Gimeno, actual directora del Instituto de la Mujer y estrecha colaboradora de Irene Montero en el número 4.

A todos ellos, según ha sabido ESdiario, se le añadirán nombres más "madrileños": el semidesconocido Jesús Santos se posicionará en la tercera posición, en pago a su labor de coordinador de Podemos en la Comunidad de Madrid, y el resto de los actuales diputados o dirigentes sin cargo pero relevantes en la formación.

Se trata de Pilar Sánchez García, Allende Marina Palomo, Inés Morales Perrín, Iñaki Olazábal, Litzi Bianca Rojas, Alberto Gómez Ramírez, Iris Marín, Víctor Valdés, Gema García Queipo, Rubén Aguilar Ibáñez, Ana Martín García o, en un simbólico puesto 22, el periodista musical Mariano Sabas Muniesa de Caveda.

¿Un giro definitivo?

De concretarse la salida definitiva, se duplicarán las especulaciones sobre las razones reales de su marcha, aunque dos ya están sobre la mesa: de un lado, fuentes políticas creen que es un claro indicio de adelanto electoral de Sánchez y que, en consecuencia, a Iglesias le da igual llegar a las urnas en el Congreso o en la Asamblea.

"Incluso desde Madrid estaría más suelto para hacer oposición y volver a las calles", apuntan no lejos de su entorno habitual. "Si se convocan en otoño, con la pandemia y el verano de por medio, da lo mismo estar en un sitio o en otro y de algún modo recupera su imagen más cercana a su origen, de político sin apego a los cargos y capaz de renunciar a una Vicepresidencia", añaden.

 

Pero luego hay otra "razón" que ya circula como la pólvora, y es la judicial: como diputado nacional, sus posibles problemas legales por los casos Dina o Neurona dependen del Tribunal Supremo. Y, como parlamentario madrileño, su aforamiento se vincula al Tribunal Superior de Justicia de Madrid. ¿Le interesa más una instancia que otra? No se sabe ni hay datos que apunten en una dirección o en otra, pero que la clave judicial tiene un peso en este viaje, es incuestionable.

Queda en el aire qué puede pasar en el interregno entre dejar el Congreso y entrar en la Asamblea, si de verdad dimite en pocas horas. En ese lapso de tiempo, técnicamente Iglesias perdería toda "protección" y el juez instructor del "Caso Dina", Garcia Castellón, podría aprovechar para imputarle sin esperar suplicatorios y sin necesitar la tutela del Supremo.