| 13 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Sánchez prescinde de su núcleo duro político con “la muerte en los talones”

El presidente se hace una enmienda a la totalidad. Nada le sale bien. Murcia, Madrid, Marruecos, Biden, los indultos… Vive desconectado en una huida permanente.

| Antonio Martín Beaumont España

"Carmen [Calvo] está contenta". El mensaje lo trasladaba el entorno de la aún "número dos" del presidente del Gobierno a primera hora de este revolucionado sábado 10 de julio en medio de la sucesión de relevos, uno tras otro, hasta que le encajó el puzzle a Pedro Sánchez.

La satisfacción de la vicepresidenta primera llegó a hacer pensar en su permanencia en el Consejo de Ministros. Nada más lejos de la realidad. Calvo estaba feliz porque en su salida arrastraba a Iván Redondo, su mayor enemigo interno.

En realidad, Sánchez ha prescindido de su núcleo duro político con el ascenso a las alturas de Félix Bolaños, el hombre del PSOE en La Moncloa y contrapeso del hasta ahora todopoderoso jefe de Gabinete.

La caída de José Luis Ábalos, me cuentan, ha sido por propia voluntad

La caída de José Luis Ábalos, me cuentan, ha sido por propia voluntad, a sabiendas de la pretensión del presidente de proceder a un giro profundo del Gobierno. “Él no iba a ser un obstáculo”. Y es que Sánchez ha buscado bajar la media de edad de sus ministros con caras nuevas y mujeres procedentes de las federaciones, algunas de ellas del municipalismo.

El partido es el refugio final de Pedro Sánchez. Según los fontaneros monclovitas, el “jefe” se convenció de que Calvo había quedado “anticuada” en su lucha con Irene Montero, que ha logrado tomar bocanadas de oxígeno con la Ley Trans y la Ley de Libertad Sexual.

Las interminables controversias internas han acabado arrastrando fuera de La Moncloa a la vicepresidenta, que se veía en la tesitura, allá por donde iba, de defenderse de la rumorología insistiendo en que Sánchez era el único con capacidad para decidir su suerte. Mientras, el líder socialista callaba -un silencio cruel, incluso-, sabedor que iba a dejar a su mano derecha a la intemperie.

“Además de un cambio, es un rejuvenecimiento muy importante del equipo gubernamental”, acentuó Pedro Sánchez en su comparecencia institucional a la hora del telediario. Pero poco o nada eficaz, desde luego. No parece que sirva para desactivar la impresión generalizada de que el problema es el presidente del Gobierno. Porque quien ha concedido los indultos a los líderes del “procés” es él y él seguirá pagando peajes a los independentistas para continuar a duras penas en el poder.

Seguirá pagando peajes a los independentistas para continuar a duras penas en el poder

La deriva presidencial tiene muy complicada solución. Más bien diría que no tiene arreglo. De poco sirve este “refresco” de 14 mujeres y 8 hombres en su Gabinete. Su problema, su auténtico calvario, es que cada día se le hace más cuesta arriba la conexión con los españoles. Es el pueblo soberano quien le avejenta a él no aquellos que le rodean.

“El jefe lee el resumen de prensa cada mañana y sólo recibe palos”, me dice un miembro de La Moncloa. Tal era la queja de su entorno en las horas previas a la remodelación del Gobierno.

¿A qué suena todo? A un proyecto agotado. A que Sánchez pretende sobrevivir el tiempo que le quede agarrado al flotador de la recuperación económica, a ver si suena la flauta. De ahí el encumbramiento de Nadia Calviño a vicepresidenta primera. El presidente quiere martillear a los ciudadanos con la llegada de los fondos europeos. Por más que se sepa ahora mismo un político ya amortizado.

Cada vez que se abran las urnas las cosas van a ir a peor, para él y para el PSOE. Como se demostró en Madrid el 4-M

La suerte de Sánchez está echada hace tiempo. Cada vez que se abran las urnas las cosas van a ir a peor, para él y para el PSOE. Como se demostró en Madrid el 4-M. Su próximo mojón en el camino será cómo amortiguar la debacle de las elecciones de Andalucía del próximo año.

 

Luego, unos meses más tarde, en junio de 2023, tocan elecciones municipales y autonómicas por toda España. Entonces Sánchez, si todavía aguanta, y sus barones más notables se examinarán ya "con la muerte en los talones".