07 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Sánchez se dirige al Comité Federal del PSOE.

Rajoy y Sánchez pugnan por un Gobierno casi imposible

Populares y socialistas están desbordados por la realidad. Mientras, Susana Díaz no piensa dejar Andalucía. Su hombre y el de otros muchos es Javier Fernández, presidente de Asturias.

| Charo Zarzalejos España

La realidad supera a la ficción y en política también. Se daba por hecho que el Congreso que iba a salir de las urnas sería uno especialmente policromado pero la realidad política, por previsible que fuera para muchos, ha desbordado al PP y al PSOE, amenaza con convertir a Albert Rivera en ave de paso y permite a Pablo Iglesias colarse por la fraccionada izquierda para hacerse con el santo y seña de la misma.

La posición de partida de los cuatro principales partidos parece escrita a fuego. Le ha faltado tiempo a César Luena para reiterar a Mariano Rajoy que abandone toda esperanza de una eventual abstención socialista. Si los socialistas votan en contra de la investidura del candidato popular, Ciudadanos se abstendrá o votaría en contra; es decir, Mariano Rajoy, salvo giro copernicano y altamente improbable, del PSOE, no será el próximo presidente del Gobierno.

Aun así, Rajoy ha afirmado que se presentará a la investidura pero no todos en el PP están de acuerdo, aunque nunca lo digan en público. Han dejado a Rajoy manos libres para que gestione la situación. "Lo hará desde la responsabilidad y un absoluto desprendimiento personal. Su propuesta ya la ha explicado y aunque no los haya citado esa mayoría a la que aspira debería estar conformada por Ciudadanos y PSOE y el tiempo dirá".

Son mayoría en el PP los que vaticinan nuevas elecciones en mayo

Y el tiempo dirá pero en Génova existe la convicción de que si Pedro Sánchez puede "intentará formar un Gobierno de izquierda, pero tal y como están las cosas en Ferraz, Sánchez, pacte o no pacte con Podemos, tiene los días contados", asegura un barón popular que como otros muchos intuye elecciones en el próximo mes de mayo. "Los números son los que son", añade con tono de resignación.

Los socialistas insisten en que es el tiempo de Rajoy, al que quieren ver laminado en una investidura imposible, pero esto que será calificado como de "fracaso" por el PSOE no alivia sus propios dolores, que son muchos y profundos.

Era una ficción la unidad demostrada por el PSOE en las semanas previas a la campaña y durante la propia contienda. La realidad es que se estaba escenificando una tregua que se ha roto por todos los costados para convertirse en un auténtico pulso entre el núcleo duro que cuida, protege, asesora y apoya a Pedro Sánchez y los principales barones socialistas que le han puesto límites para "sentarse a hablar" con Podemos y quieren que el Congreso se celebre "cuando toca", en palabras de Susana Díaz.

Sera la próxima semana cuando, posiblemente, se inicien los contactos más o menos formales entre PSOE y Podemos. Eso es lo que se espera en Ferraz pero a esta eventual negociación Pedro Sánchez acude más que debilitado, sobre todo por los suyos propios y luego por Pablo Iglesias, que ha puesto en duda -y no sin razón- la autoridad de Sánchez en el seno del PSOE. Ochenta firmas bastan para que el Congreso que la dirección federal quiere retrasar a primavera pueda celebrarse "cuando toca". El pulso se va a mantener.

El referéndum no es lo único que separa al PSOE y Podemos

A la tregua de la precampaña y de la propia campaña, ahora se ha sumado otra minitregua para que Sánchez se "siente a hablar con Pablo Iglesias". Incluso los que la han firmado dan por hecho que el acuerdo "va a ser casi imposible. El referéndum es una línea roja, pero no es, ni mucho menos, lo único  que nos separa". Si se llegara a ese improbable acuerdo Ciudadanos votaría en contra y lo haría en compañía del PP. Serían 159 escaños frente a los 163 negativos de PP y Ciudadanos. Y los nacionalistas que son de derechas, como mucho se abstendrían. Mas ya ha dicho que no va a apoyar ni a Rajoy ni a Sánchez y el PNV seguirá el mismo camino. Ni Ciudadanos y, ni mucho menos Podemos son del gusto del PNV.

Nadie quiere romper la baraja. Nadie quiere dar un paso atrás, pero hasta Rajoy ha dicho con absoluta naturalidad, como si formara parte de lo probable, que si hay elecciones él se presentaría como candidato, y aunque en ese supuesto no faltarían voces que consideren que mejor otro, el grueso del PP no le va a cuestionar. Otros vericuetos tendrá que sortear Pedro Sánchez.

El enfado, el  especial malestar en su equipo más próximo es más que evidente. A  día de hoy sigue recordando que "los que ahora más hablan, están donde están porque Pedro les dejó hacer y les apoyó. Es asombroso". Se refieren, claro está a todos aquellos que gobiernan tras pactar precisamente con Podemos su propia investidura. Todos menos Susana Díaz, que en contra de la opinión más generalizada no tiene la menor intención de dejar Andalucía. Su hombre y el de otros muchos es Javier Fernández, presidente de Asturias, hasta ahora pertrechado en un prudente silencio. Sólo falta convencerle.

Hay que dar tiempo al tiempo pese a que los márgenes de maniobra tanto de Rajoy como de Pedro Sánchez se achican por días y de ahí a elecciones, sólo un paso. Lo curioso es que todos los saben, pero ninguno lo dice en público.