| 30 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Macrogranja de pollos en una imagen dearchivo
Macrogranja de pollos en una imagen dearchivo

La Generalitat de Puig autoriza macrogranjas mientras sus socios las linchan

El gobierno de Puig integrado por PSOE, Compromís y Podemos da el visto bueno a una granja de 152.000 pollos mientras sus líderes no dejan de pregonar la maldad de estas instalaciones

| E. M. España

Una cosa es lo que se dice y otra, bien distinta, lo que luego se hace. Esta filosofía se podría aplicar a los partidos que integran el gobierno de la Generalitat Valenciana -PSOE, Compromís y Podemos- en el famoso debate de las macrogranjas y la agricultura extensiva o intensiva que tantos comentarios ha generado tras la polémica entrevista del ministro de Consumo, Alberto Garzón, en el diario británico The Guardian donde acusó a estas instalaciones de contaminar y exportar carne de mala calidad.

Este debate nacional, que aún a día de hoy sigue teniendo réplicas, tuvo su repercusión en la Comunidad Valenciana con dirigentes de Podemos, Compromís e incluso del PSOE -el portavoz en Les Corts, Manolo Mata, se ha mostrado como un ferviente defensor de las palabras de Garzón- cargando contra la instalación de macrogranjas. Lo que olvidan decir es que su propio gobierno de la Generalitat está autorizando y avalando estas instalaciones en la región que gobierna el socialista Ximo Puig.

 

Sí a una granja de 152.000 pollos

En concreto, la Consellería de Agricultura, en manos de Compromís, ha autorizado a una empresa de engorde de pollos de Alfarrasí a cuadriplicar su producción de modo que la macrogranja pasará a acoger nada menos que 152.000 aves para engorde. El departamento que dirige Mireia Mollà ha dado el visto bueno a la instalación y a su impacto ambiental.

Las cifras que tendrá esta macrogranja autorizada por la Generalitat, en cuyo gobierno está Unidas Podemos, el partido que tanto abandera ahora la prohibición de las mismas, son aquellas que luego les escandalizan: 11,1 millones de litros de agua al año de origen municipal, 7.670 toneladas de pienso al año, 190 kw diarios de electricidad, 76.000 kilos de gas propano para la calefacción, 304 toneladas anuales de viruta para la cama de los animales y 2.280 toneladas de estiércol producidas.

No es el único caso de macrogranja autorizada por la Generalitat Valenciana. También se ha dado el visto bueno de impacto ambiental a una explotación porcina de Llutxent con capacidad para 1.732 cerdos que generará 3.723 m2 de purín.

Podemos, Compromís y PSOE, en evidencia

Y mientras el gobierno de Ximo Puig da estas autorizaciones, dentro de la ley, siguen lanzando soflamas y campañas en contra de estas instalaciones. La propia líder de Podemos en la Comunitat Valenciana, Pilar Lima, subrayaba ayer su “no rotundo a las macrogranjas. Sí a la ganadería extensiva”. No se habrá enterado que sus compañeros están aprobando granjas de 152.000 pollos que de extensivo tiene poco.

En la misma línea está Compromís, partido que ostenta la titularidad de la Consellería de Agricultura, que también se ha manifestado en contra de las macrogranjas mientras reparte vistos buenos de impacto ambiental a las mismas. El diputado de la formación nacionalista, Carles Esteve, acusaba a las granjas de “aumentar el riesgo de futuras pandemias”. Otros diputados como Josep Nadal comparten comentarios e hilos en contra las macrogranjas del nivel de llamar “zopencos” a los demás o acusar a las televisiones “de esparcir más mierda que las granjas” contra Garzón. Que le cuenten a su compañera Mireia Mollà que las autoriza.

 

La tercera pata del gobierno valenciano y la más potente, el PSOE, también tiene voces muy activas en contra de las macrogranjas, voces que también desconocen u ocultan lo que hace la Generalitat Valenciana. El portavoz del PSPV en Les Corts, Manolo Mata, no ha seguido los pasos de los barones del PSOE, que cuestionan las palabras de Garzón, y ha emprendido una defensa numantina del ministro de Consumo.

Mata asegura estar “de acuerdo en todo con Garzón” en contra de las macrogranjas y comparte artículos que defienden que “las macrogranjas de carne son una amenaza para una ganadería sostenible”. ¿La macrogranja de 152.000 pollos que permite el gobierno de Puig también es una amenaza? Sería interesante escuchar la respuesta del propio Mata.