| 20 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La socialista Mercedes González permitió esta marcha nazi
La socialista Mercedes González permitió esta marcha nazi

El Gobierno permitió una manifestación nazi a la vez que las proetarras

El PSOE autorizó y no paró una marcha homófoba y racista utilizada luego para desviar la atención de Mondragón y atacar a Díaz Ayuso y a VOX.

| Manuel Villa España

La Delegación del Gobierno permitió una marcha nazi en Chueca from ESdiarioTV on Vimeo.

 

La Delegación del Gobierno en Madrid, dirigida por la socialista Mercedes González y a las órdenes del presidente y del ministro del Interior, permitió una marcha neonazi en el madrileño barrio de Chueca coincidiendo con los 51 actos de exaltación de Henri Parot y de ETA celebrados en la mañana del sábado.

La extravagante marcha, en la que se hizo el saludo nazi, se coreó el cántico "Sieg Hails" típico en presencia de Adolf Hitler y se llegaron a escuchar alaridos como "Fuera maricas de nuestros barrios"; no fue impedida por la titular de la Delegación, Mercedes González, pese a que la ley le faculta para hacerlo de manera previa o, incluso, en el transcurso de la manifestación si se constata que no se atiene a las razones expresadas para pedir permiso, en este caso una protesta contra la llamada "Agenda 2050".

Los hechos, en los que participaron unas decenas de personas sin respaldo alguno de ningún partido, coincidieron en el tiempo con las controvertidas concentraciones en favor del etarra Henri Parot convocadas y celebradas en 50 puntos del País Vasco, en este caso con la tutela formal y pública de organizaciones como Sare o Sortu, el partido encabezado por Arnaldo Otegi que domina la coalición Bildu, aliada del PSOE en Navarra, en las investiduras de Sánchez con su abstención o en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

 

Sea o no casualidad, lo cierto es que la tolerancia ante una marcha aparentemente nazi y los homenajes a un terrorista con 39 asesinatos a sus espaldas, incluidos los de cinco niños en una casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, han servido para desviar la atención sobre la negativa del Gobierno a impedirlos y concentrarla en la exaltación homófoba de un grupo sin vinculaciones con ningún partido.

Claro ejemplo de ello ha sido la número dos de Podemos y ministra de Igualdad, Irene Montero, callada ante el despliegue abertzale en el País Vasco pero rauda para condenar la marcha ultraderechista y relacionarla con partidos de la derecha o con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, redifundiendo mensajes que la señalan como responsable indirecto de eso odio homófobo con la firma del cantante Ismael Serrano:

 

 

La propia portavoz del PSOE en Madrid, Hana Jalloul, responsabilizó a Ayuso de las escenas vividas en Chueca, con un mensaje en el que la acusaba de tener un "discurso del odio" que a su juicio "incita al odio" y culmina con casos como éste.

El intento de utilización de la marcha nazi para acallar la resaca de los homenajes a etarras tolerados por el Gobierno ha encontrado la denuncia del portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Alfonso Serrano, quien además de repudiar ambos abusos se ha preguntado por el papel del Ejecutivo de Pedro Sánchez en todo ello:

 

 

También VOX consideró intolerable la sorprendente manifestación homófoba consentida por la Delegación del Gobierno, impulsada por una asociación residual, "Madrid Seguro", de cuyas intenciones se ha sospechado en las redes sociales desde distintos perfiles, al considerar que la casualidad de hacer coincidir su despliegue con la exaltación de Parot pudiera tener una finalidad política. 

¿Otro bulo?

Incluso ha habido observadores que incluyen la aparatosa concentración nazi en la secuencia de denuncias que han pretendido, desde el pasado mes de mayo, relacionar a VOX con el envío de balas a varios dirigentes de izquierdas o la agresión falsa a un homosexual que se tatuó voluntariamente un insulto en los glúteos pero acusó del ataque a ocho encapuchados.

 

Hace una semana, el partido de Santiago Abascal anunció la creación de un departamento en su partido para detectar, estudiar y denunciar todo intento de relacionar a su formación con la ideología ultraderechista o de acusarle directamente de estar detrás o inspirar actos de violencia por razones ideológicas.

Lo cierto es que la delegada del Gobierno podía haber apelado a varias leyes distintas para prohibir la marcha o suspenderla cuando ya estuviera en desarrollo si los Cuerpos de Seguridad, presentes en el lugar de los hechos, hubieran recibido la orden.

Exactamente eso es lo que podría haber hecho Pedro Sánchez en el País Vasco si, ante la imposibilidad de la Audiencia Nacional de actuar antes de los hechos y la indiferencia del Gobierno del PNV para evitarlos, hubiese querido actuar preventivamente, apelando a la Ley de Protección de Víctimas del Terrorismo, del 22 de septiembre de 2011, que en su artículo 61.3 le faculta para prohibir homenajes vejatorios antes de que se celebren.