13 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, el pasado viernes en Moncloa

Pedro Sánchez acaricia el botón rojo del adelanto electoral si Podemos no afloja

En Moncloa ya no se descarta volver a las urnas: de momento solo es una posibilidad, pero los resultados de Cataluña alientan esa opción si Iglesias sigue apretando.

| Esther Jaén España

 

 

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, estudia opciones, proyecciones de encuestas y posibles escenarios con sus más estrechos colaboradores y, por supuesto, con su director de gabinete, Iván Redondo, según han confirmado fuentes del Ejecutivo a ESdiario, para decidir sobre la conveniencia o no de adelantar las elecciones generales al próximo otoño, a la vuelta de las vacaciones de verano.

La idea de un posible adelanto electoral, según estas mismas fuentes, empezó a tomar cuerpo tras las elecciones catalanas, el pasado 14 de febrero. Para Sánchez y su entorno, esos resultados confirman que, al igual que al resto de gobiernos de la UE, la gestión de la pandemia, no parece haber pasado factura al Ejecutivo.

En el capítulo de los pros, Sánchez constata que éste no es buen momento para su principal rival, el PP, que no ha logrado remontar el vuelo en intención de voto con la suficiente contundencia y que tiene que emplearse en luchar contra VOX, que le pisa los talones, algo que no gusta a parte del electorado popular.

Además de pillar a contrapié a los populares, Sánchez considera entre las hipotéticas ventajas de ese adelanto el hecho de que el PP esté sufriendo la “reedición” del “cante” de Bárcenas, con su manta a cuestas, de la que amenaza con tirar una vez más, algo que, no por sabido, no dejó de hundir las esperanzas de los de Pablo Casado en los comicios catalanes.

 

Más allá de los apuros de los populares, en Moncloa miran de reojo a sus socios de gobierno y muy en especial a su líder, Pablo Iglesias, que no deja de provocar incendios en el Ejecutivo de coalición. Ahora son la Ley de Igualdad, la política de Vivienda, la manera de la formación morada de entender la libertad de expresión o los nombramientos del futuro CGPJ, pero antes fueron las pensiones, el SMI, la manifiesta hostilidad de UP hacia la Monarquía y un larguísimo etcétera que ha salpicado de polémica casi todas las semanas de vida de este cogobierno.

Sánchez se limita a acariciar ese botón rojo del adelanto: son muchos los factores que tendrían que confluir para que lo presione

Y en la parte socialista del gobierno están convencidos de que hay nuevas broncas por venir. Por ello, con encuestas y sondeos en la mano, a Sánchez y a su entorno le tienta la posibilidad de adelantar elecciones y tratar de mejorar su posición en número de escaños, bien para probar otra fórmula de alianzas, bien para retomar el cogobierno con UP, pero con la formación morada en franco retroceso y, por ende, en menor disposición de imponer condiciones.

La cifra mágica sigue siendo entorno a los 140 escaños, la misma que esperaba obtener y no obtuvo en la repetición electoral del 10-N, en 2019. Si el presidente del gobierno tuviera mínimas garantías de poder hacerse con esos 140 escaños, y pudiese presentar una visión optimista sobre el fin de la pandemia, con entre el 50 y el 70% de la población vacunada contra la COVID 19, podría decantarse por una disolución de las Cámaras para convocar de nuevo elecciones con el argumento oficial de pedir la confianza de la ciudadanía en las urnas, para afrontar los nuevos retos que se abren para España: la llegada de las ayudas europeas y los programas de recuperación a los que habrá que vincular esos 140.000 millones de €, mientras trata de extraoficialmente de pillar en sus horas más bajas tanto a rivales como a sus actuales socios.

Adelantarse a la crisis

Un adelanto electoral, asimismo, le evitaría concurrir a elecciones en pleno azote de la crisis económica que auguran los expertos que puede empeorar notablemente la situación de la economía española en el momento en que cesen las ayudas a las empresas y los ERTES.

Por el momento, Sánchez se limita a acariciar ese botón rojo del adelanto electoral, puesto que son muchos los factores que tendrían que confluir para que, finalmente, lo presione. Pero en este gobierno de inestabilidad, todo es posible, incluso que el presidente del gobierno trate de indicar a sus socios de Unidas Podemos, que no le temblará el pulso a la hora de disolver las Cámaras si le llevan a un callejón sin salida.