| 04 de Febrero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez no hace prisioneros: Bolaños podría estar en la cuerda floja

A líder del PSOE no le ha temblado la mano cuando ha tenido que cortar cabezas, normalmente tras un fracaso de su Gobierno o un plan fallido. Bolaños ha sido el estratega del último.

| Benjamín López España

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Sánchez no hace prisioneros y Félix Bolaños podría tener fecha de caducidad. Hay remodelación del Gobierno a la vista. Es obligada y puede haber sorpresa que tiene nombre y apellidos: Félix Bolaños García. Las ministras Carolina Darias y Reyes Maroto dejarán sus respectivas carteras de Sanidad e Industria para concurrir a las elecciones de mayo como candidatas socialistas. Eso es seguro. La canaria aspira a la alcaldía de Las Palmas y la vallisoletana a la de Madrid.

Después de cada revés político, unas semanas o unos pocos meses más tarde, han caído torres muy altas. Baste recordar el plan de la moción de censura en Murcia junto a Ciudadanos. Aquel plan salió de manera catastrófica para Sánchez.

Parece que los planes de Moncloa es que eso suceda poco antes de que empiece la campaña electoral para aprovechar al máximo la visibilidad y el altavoz que les otorgan sus ministerios. Pero sea cuando sea, quizás la crisis de Gobierno incluya más nombres.

Se ha especulado con los de Margarita Robles y, sobre todo, con el de Fernando Grande-Marlaska. El ministro de Interior, muy cuestionado durante toda la legislatura, ha tocado fondo tras acreditarse que mintió en el Congreso sobre los incidentes en la frontera entre Melilla y Marruecos en los que fallecieron como poco 23 inmigrantes. Además, la Fiscalía acecha.

Y es posible que no acabe ahí la remodelación. Hay un nuevo candidato por méritos propios: Félix Bolaños. El ministro de la Presidencia, el más fiel escudero de Sánchez, ha sido el muñidor de la estrategia legislativa para asaltar el Poder Judicial y el plan ha naufragado en el Tribunal Constitucional y ha supuesto un revés y un disgusto para el presidente, poco acostumbrado a que le tuerzan el brazo.

 

En el PSOE crece la convicción de que Bolaños puede correr la misma suerte que Redondo.

 

De hecho, fue Bolaños el encargado de dar la cara el pasado lunes cuando el pleno del TC paró su reforma legislativa por llevarse a cabo a través de un procedimiento irregular a todas luces.

Por mucho que Sánchez acabe saliéndose con la suya, por muy cierto que sea que lo del TC ha sido un simple freno a sus planes, un desvío no previsto, la realidad es que le ha hecho pupa. La credibilidad del Gobierno ha quedado muy tocada y esa demora en ejecutar el asalto al Poder Judicial le va a suponer más exposición, más debate y más desgaste.

Y el presidente del Gobierno no lleva bien estas cosas. Lo hemos visto crispado, insultando incluso al TC, a Feijóo y al PP, como probablemente no le habíamos visto hasta la fecha. Y Sánchez no olvida. Guarda la factura en el cajón y la cobra en el momento menos esperado.

Bolaños, el más fiel escudero de Sánchez, ha sido el muñidor de la estrategia legislativa para asaltar el Poder Judicial y el plan ha naufragado en el TC y ha supuesto un revés y un disgusto para el presidente, poco acostumbrado a que le tuerzan el brazo.

Además, solo hay que remitirse al pasado reciente para comprobarlo, después de cada revés político, unas semanas o unos pocos meses más tarde, han caído torres muy altas. Baste recordar el plan de la moción de censura en Murcia junto a Ciudadanos. Aquel plan salió de manera catastrófica para Sánchez.

No solo no triunfó la moción de censura para expulsar al PP del Gobierno murciano sino que provocó un tsunami que acabó en un inesperado adelanto electoral en Madrid con el que Ayuso borró del mapa al socialismo madrileño e infringió a Sánchez un duro correctivo: su peor derrota electoral hasta entonces. Luego ya vendría Andalucía.

 

Sánchez observa con rostro gélido a Bolaños desde su escaño.


En toda aquella operación hubo dos nombres propios en los que el presidente descargó la responsabilidad. Por un lado, Iván Redondo, su gurú, el mariscal de campo que diseñaba la estrategia y hacía los cálculos electorales, y por otro el ministro José Luis Ábalos, el enviado especial a Murcia a cerrar el trato con Cs. Ni uno ni otro supieron ver lo que iba a suceder allí ni calcular los movimientos sísmicos que eso iba a originar en Madrid.

Y Sánchez guardó la factura en el cajón esperando cobrarla en el momento oportuno. Nadie lo vio venir, probablemente ni los afectado. El caso es que de la noche a la mañana el presidente les cortó la cabeza. Fue en julio de 2021, dos meses después de la derrota electoral en Madrid y cuatro meses más tarde de la fallida moción de Censura en Murcia.

Al ministro de Presidencia se le ha puesto mala cara. Si el presidente guillotinó de un plumazo a tres personas de su máxima confianza en el momento en el que le dejaron en evidencia, hay bastantes razones para pensar que él sea el siguiente en la lista

No acaba ahí la cosa. En esa misma remodelación del Gobierno cayó también Carmen Calvo. La mujer que parecía intocable perdió la vicepresidencia porque Sánchez tuvo que entregar su cabeza al ala ‘podemita’ del Gobierno. Sus continuos enfrentamientos, especialmente con Irene Montero, a costa de la ley trans y el diferente enfoque feminista de algunas leyes, produjeron múltiples dolores de cabeza a Sánchez. Y el presidente, que no hace rehenes, se cargó a Calvo entre otras cosas porque no podía -ni puede- tocar ni un solo cabello a la de Podemos.

Un calendario a su favor

Así que a Bolaños se le ha puesto mala cara. Si el presidente guillotinó de un plumazo a tres personas de su máxima confianza en el momento en el que le dejaron en evidencia, hay bastantes razones para pensar que el ministro de Presidencia sea el siguiente en la lista. Ha fallado, por su culpa le han puesto la cara colorada a Sánchez que además se ha visto obligado a modificar sus planes con el consiguiente desgaste que eso va a suponer.

 

Lo que juega a su favor es el calendario electoral. O le destituye ya, pronto, o cada vez será más difícil porque a nadie le interesa crear ruido en las proximidades de unas elecciones. Veremos, el tiempo dirá, pero quizás habría que recomendarle a Bolaños que vaya actualizando su currículum.