| 22 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El Rey desaparece en el aniversario de su histórico discurso sobre Cataluña

"La Corona es garante de la concordia, la legalidad y la continuidad histórica de España", ha afirmado Pablo Casado para celebrar la fecha. También Albert Rivera lo ha hecho.

| ESdiario España

Dos días después de la tumultuosa celebración del referéndum ilegal, de las cargas policiales, de declaraciones desafiantes de los líderes separatistas clamando por la independencia y de una huelga general repleta de atropellos y coacciones a los ciudadanos, el Rey decidió dar un paso adelante y dirigirse a los ciudadanos para recordar, en tono severo, que el Estado de Derecho y la Constitución seguían imperando en Cataluña.

Fue el 3 de octubre de 2017, una fecha ya señalada en la historia del reinado de Felipe VI y en la de nuestra democracia. Pero hoy nadie recordará institucionalmente ese acontecimiento.

 

Ni desde el Gobierno, ni el mismísimo Rey, pues no tiene programado ningún acto público en la agenda oficial de la Casa Real, en el que pudiera recordar, siquiera tangencialmente, aquel discurso. Una agenda, por otra parte, en la que tiene "mano" el Ejecutivo, nada proclive a incomodar más al independentismo, que desde aquella fecha tiene al monarca como su gran bestia negra.

Solo los líderes del PP, Pablo Casado, y de Ciudadanos, Albert Rivera, han querido hacer memoria en un mensaje de Twitter de aquel decisivo parlamento real.

 

En mitad de aquellas horas, las más comprometidas vividas en nuestro país en los últimos años; en desacuerdo con el Gobierno, que no era partidario de esa comparecencia, y a sabiendas de que se ganaría el rechazo eterno de los independentistas, Felipe VI estuvo a la altura de su compromiso como jefe del Estado.

En un mensaje a la Nación señalado por un tono de gran dureza, acorde a la gravedad de los sucesos que estaban teniendo lugar en Cataluña, el Rey acusó al Gobierno de la Generalitat de "deslealtad inadmisible" hacia los poderes del Estado, además de haber 2quebrantado los principios democráticos2 de todo estado de derecho "y socavado la convivencia y armonía" dividiendo a la sociedad catalana. Puigdemont, al que no mencionó explícitamente, violó la Constitución y el Estatuto de autonomía, que amparan a las instituciones catalanas y al autogobierno, "de manera reiterada, consciente y deliberada".

48 horas después del referéndum ilegal, el Rey denunciaba el "inaceptable intento de apropiación de las instituciones" por parte del gobierno autonómico hasta el punto de que se "han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia" además de pretender "quebrar" la unidad y la soberanía nacional.