| 19 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El "frente catalán" aguarda a Sánchez en los próximos días con sus promesas a ERC pendientes.
El "frente catalán" aguarda a Sánchez en los próximos días con sus promesas a ERC pendientes.

El cisma de ERC y Junts a una semana de la Diada compromete el plan de Moncloa

Tras el acto propagandístico de Pedro Sánchez para arrancar el nuevo curso político, en una semana llegan los dos grandes problemas pendientes para el Gobierno: los jueces y Cataluña.

| Javier Ruiz de Vergara España

Por mucho que Pedro Sánchez lleve días inmerso en una campaña de autobombo aprovechando la ola del fin del verano -el alto ritmo de vacunación, los datos del paro o la inminente llegada de los millonarios fondos europeos-, lo cierto es que los fantasmas del pasado están a punto de reaparecer en el escenario político: llámese tarifazo eléctrico, bloqueo judicial o reto independentista catalán.

Así que en Moncloa ya tienen fijado en el calendario dos fechas inminentes y decisivas en el devenir del Ejecutivo: la apertura del Año Judicial y la insostenible situación del CGPJ; y la Diada independentista del 11-S, la cita previa para la primera reunión de la Mesa Bilateral Estado-Generalitat, el acontecimiento del que depende el apoyo de Esquerra a los Presupuestos Generales. La garantía, en definitiva, para que Sánchez pueda agotar la legislatura.

Pero mientras el líder socialista culmina la toma del PSC y se entrega a la hoja de ruta de su nuevo hombre fuerte en el socialismo catalán, el exministro Salvador Illa, lo cierto es que desde Cataluña llegan al Ejecutivo noticias inquietantes a ocho días de la que se supone será la nueva exhibición de fuerza del independentismo.

Por que la gran apuesta de Sánchez para la agenda catalana, Pere Aragonés, llega más debilitado que nunca, con Junts desatada contra ERC -como han demostrado en estas últimas horas desde Quim Torra a la presidenta del Parlament, Laura Borrás. También, ante la rebelión contra la Generalitat del brazo civil del 1-O, Ómnium y la ANC. Y por la decisión de la CUP de boicotear los primeros presuestos de Aragonés desde su llegada al Palacio de Sant Jaume.

 

La cúpula de Esquerra -Rovira, Junqueras, Aragonés y Villalta- este jueves en Ginebra.

 

En este clima de cisma total, Oriol Junqueras ha reaparecido este jueves para salir al rescate de Aragonés -y de paso del propio Sánchez- para defender la oportunidad de la mesa bilateral con el Gobierno que debe convocarse en dos semanas. Junqueras se plantó en Ginebra con su pupilo para hacer junto con Marta Rovira, una exhibición de fuerza frente a Carles Puidemont.

Pero en Moncloa y en el PSC preocupa más cada hora que pasa el clima de hostilidad de las bases independentistas contra ERC. De hecho, Aragonés ya ha apuntado su ausencia en la Diada para evitar una encerrona de la ANC y Ómnium y unos abucheos que le dejarían en coma político. 

Si Esquerra y Aragonés pierden esta batalla fraticida o salen muy desgastados, Sánchez vería comprometidos sus planes para sacar adelante las cuentas públicas para 2022 y su renovación de contrato como presidente hasta 2023.

Palabras mayores para el líder socialista, que al apoyo de los de Junqueras lo fía todo. Más aún tras la unidad de acción firmada en el Congreso entre ERC y Bildu. Y ambos suman 18 escaños de la coalición Frankenstein.