| 19 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente Sánchez, mirando de reojo a la ministra Irene Montero
El presidente Sánchez, mirando de reojo a la ministra Irene Montero

Podemos abrirá tres frentes contra Pedro Sánchez para garantizarse su influencia

La formación morada avisa al Ejecutivo de que piensa "dar batalla" para fijar un tipo mínimo de Sociedades, lograr la subida del SMI y regular el precio de los alquileres.

| Yolanda Lorenzo España

 

Se avecina un otoño caliente para el Gobierno... dentro del propio Gobierno. Los socios de Podemos ya han marcado su hoja de ruta de aquí a final de año y no piensan ceder ni un milímetro en su exigencias sociales y económicas; toda una ristra de dolores de cabeza, sin duda, para Pedro Sánchez.

Ha sido el coportavoz de Podemos, Pablo Fernández, quien se ha encargado de adelantar que su formación "dará batalla" en el Consejo de Ministros para que en el próximo trimestre se hagan realidad medidas como el establecimiento de un tipo mínimo en el Impuesto de Sociedades, la subida del salario mínimo y la regulación del precio de los alquileres.

 

Fernández ha señalado que su objetivo del 15% como tipo mínimo del Impuesto de Sociedades será una cuestión "ineludible" al hablar de los próximos Presupuestos Generales del Estado, así como su reivindicación de la subida del salario mínimo, que Economía prefiere condicionar a la recuperación.

En cuanto a la regularización del precio de los alquileres, ha recordado que se trata de un acuerdo alcanzado para la formación del Gobierno de coalición y que "lo único que falta" es que el PSOE lo cumpla "más pronto que tarde". "Me sorprende que, a día de hoy, parezca revolucionario cumplir los acuerdos y desde Unidas Podemos seguimos conminando al PSOE a cumplirlo", ha insistido.

En Podemos y en ERC cunde el recelo hacia Pedro Sánchez, al que ven capaz de dejarles tirados: por eso quieren presionarle ya mismo

A su juicio, "el PSOE tiene que entender que la vivienda es uno de los principales problemas del país" y que "son enormes las dificultades que millones de personas tienen para acceder a una vivienda". "Es imprescindible que el Ejecutivo tome medidas valientes y espero que ese acuerdo se pueda llevar adelante y que la Ley de Vivienda se pueda llevar adelante y sea una realidad", confía.

Solo con ERC y Bildu; fuera Ciudadanos

En cuanto a la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, el dirigente de Podemos cree que "comienza con buen pie" porque se ha aprobado un techo de gasto que mantiene la inversión pública, algo que los 'morados' consideraban "crucial y determinante". "Es un muy buen punto de partida", opina.

 

En su opinión, esos Presupuestos deben aprobarse con los votos de los partidos que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez, lo que incluye a los independentistas de Esquerra Republicana (ERC) y Bildu. "Sin duda la mayoría de la investidura tiene que ser la que saque adelante estos presupuestos", sostiene.

En cambio, Fernández descarta la participación de Ciudadanos en las negociaciones porque las posiciones del partido naranja son "antitéticas en la mayor parte de los asuntos mollares y centrales, a nivel social y económico": "El bloque de la investidura es suficiente para sacarlos adelante y un partido como Ciudadanos, que pacta con el PP y también con Vox, no lo considero aliado para los Presupuestos", ha zanjado.

Las dudas sobre Sánchez

Las advertencias de Podemos se enmarcan en las mismas presiones que otro socio externo del PSOE, los independentistas de ERC, tampoco esconden, aunque en su caso vinculan a una "agenda nacionalista" de incierto recorrido que no termina de arrancar.

Y en ambos partidos, según el sondeo de ESdiario en sus entornos, cunde un recelo similar: cada vez queda menos tiempo para las próximas Elecciones Generales y nadie se fía de Sánchez, capaz de cambiar de aliados y objetivos sobre la marcha, en el último momento o por un desacuerdo concreto.

El refuerzo obtenido de Europa, el apaciguamiento con Marruecos e incluso el diálogo incipiente con Estados Unidos a raíz de la crisis en Afganistán le dan al presidente un "contexto internacional" que le aleja de los conflictos domésticos y, tal vez, de sus propios aliados. O eso se temen ellos.