| 19 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La reunión para coordinar la evacuación de este lunes en Moncloa.
La reunión para coordinar la evacuación de este lunes en Moncloa.

Robles se crece en la crisis afgana mientras Marlaska se hunde en la de Ceuta

Los errores del ministro del Interior en la devolución de menores sin garantías legales se comparan con los aciertos de la de Defensa en la evacuación en Kabul.

| A.I.M. España

Los dos sobrevivieron a la profunda remodelación del Gobierno que hizo Pedro Sánchez en julio, aunque probablemente a Fernando Grande-Marlaska le habría gustado que Margarita Robles hubiera caído como Carmen Calvo y José Luis Ábalos. Y viceversa.

Haber escapado con vida del rodillo inmisericorde del presidente del Gobierno no ha limado el largo historial de asperezas entre el ministro del Interior y la de Defensa, sino más bien al contrario. Estas se han acentuado en las últimas semanas.  

La frustrada operación de repatriación de los menores de Ceuta y la crisis de Afganistán han avivado la rivalidad entre ambos, compañeros del Consejo de Ministros y sin embargo enemigos.  

Los errores de Grande-Marlaska en la devolución de menores sin garantías legales -siendo el ministro un juez de carrera, para más inri- se comparan con los aciertos de Robles en la evacuación en Kabul. Y las comparaciones son odiosas. 

 

El protagonismo de la titular de Defensa en los últimos días chirría en Podemos (nunca han soportado a Robles) pero también en el número 5 del Paseo de la Castellana. Donde se ubican las oficinas centrales del Ministerio del Interior. Incluida la vivienda de Grande-Marlaska y esa cinta de correr de 2.800 euros que en marzo mandó comprar a cargo de los fondos públicos. 

Dos papeles muy distintos

Aunque ambos forman parte del grupo de trabajo creado por el presidente para coordinar la evacuación (y que se reunió este lunes por segunda vez, ya de forma presencial), el papel de uno y otra está siendo muy distinto.

Robles casi no ha salido de Torrejón de Ardoz en los dos últimos días. El domingo estuvo en la base aérea, entrevistándose con el personal militar y con los afganos allí evacuados; y este lunes volvió para visitar el cuartel general de la Unidad Militar de Emergencias y seguir supervisando sobre el terreno la acogida de refugiados. 

Grande-Marlaska habló de Afganistán una vez, y fue peor

Grande-Marlaska, por su parte, para una vez que habló de Afganistán (a principios de la semana pasada) metió la pata hasta el fondo. Fue cuando a principios de la semana pasada salió a decir que el aeropuerto de Kabul era un lugar "seguro". Desde entonces se mantiene en un plano mucho más discreto. 

Al titular del Interior no le conviene acaparar los focos, habida cuenta de que sigue teniendo paralizada la repatriación de los menores marroquíes que llegaron a Ceuta en mayo.

Después de intentar culpar al Gobierno de la ciudad autónoma (en vano, porque un correo electrónico lo delató), la semana pasada la Abogacía del Estado salió en su ayuda para intentar sacarlo del atolladero judicial en el que se ha metido. Escudándose en la "situación excepcional y de anormalidad" de esos menores.