| 24 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Irene Montero, este martes en la presentación de su Ley Trans.
Irene Montero, este martes en la presentación de su Ley Trans.

La venganza que Carmen Calvo tiene preparada a Irene Montero en plato frío

La vicepresidenta cree que la ministra de Igualdad ha ganado una batalla en torno al anteproyecto de la ley LGTBI y trans, pero no la guerra. Y no piensa darse por vencida.

| A.I.M. España

 

De la magnitud del enfado que tiene Carmen Calvo con el anteproyecto de la ley LGTBI y trans, que Unidas Podemos está vendiendo como una victoria frente a la vicepresidenta, da buena cuenta lo sucedido el domingo en un acto del PSOE en Granada. 

El partido celebraba una jornada titulada Igualdad como horizonte, feminismo como camino con la participación de su portavoz en el Congreso, Adriana Lastra. Pero Calvo, que es secretaria de área de Igualdad del PSOE, decidió no ir.

Este martes, durante una entrevista en TVE Cataluña, Gemma Nierga preguntó a Irene Montero si tiene la sensación de haber ganado la partida a la número dos del Ejecutivo. La titular de Igualdad respondió con una evasiva: "Tengo la sensación de haber hecho bien mi trabajo". 

La autodeterminación de género es solo una parte de la pelea entre Calvo y Montero

No quiso Montero echar más leña al fuego, pero la hoguera ha cogido tanta altura que se divisa bien desde fuera de La Moncloa. "Ha sido una negociación larga y difícil, no pasa nada por reconocerlo", concedió ella misma en rueda de prensa al término del Consejo de Ministros.

Es sobre todo la autodeterminación de género, pero no solo: la pelea entre Calvo y Montero arrancó en el mismo momento en que esta última se hizo con las competencias de Igualdad. Según su equipo, Calvo nunca lo ha aceptado (la anterior legislatura eran suyas).

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La vicepresidenta primera, de la escuela del antes partía que doblá que entonara la exministra socialista y también andaluza Magdalena Álvarez, no piensa darse por vencida. Cree, además, que su archienemigo Iván Redondo está aprovechando esta polémica para difundir la especie de que tiene los días contados en el Consejo de Ministros, que pronto será remodelado. 

Algo que, por otra parte, no es la primera vez que ocurre: después de las elecciones de abril de 2019 alguien hizo próximo a Pedro Sánchez correr el runrún de que Calvo abandonaría el Gobierno para ser la presidenta del Congreso. Ella siempre miró al despacho del jefe de Gabinete del presidente.  

Montero ha ganado una batalla, pero no la guerra, deslizan desde la Vicepresidencia Primera. Porque lo aprobado este martes por el Consejo de Ministros es ni más ni menos que un anteproyecto de ley orgánica que ahora deberá ser remitido a los órganos consultivos del Estado para que den su opinión. 

En concreto, al Consejo Fiscal, el CGPJ y el Consejo de Estado, que tendrán que emitir sus informes antes de que el articulado vuelva al Consejo de Ministros ya como proyecto de ley (paso previo a su envío al Congreso para el inicio de la tramitación parlamentaria). El propio ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, aludió este martes a este punto del camino al recordar que ahora "distintos órganos constitucionales" van a "enriquecer" la propuesta del Ejecutivo. 

Calvo confía en ir modulando el anteproyecto conforme vaya pasando los filtros de los distintos órganos consultivos, acogiéndose al precedente del anteproyecto de ley orgánica de garantía integral de la libertad sexual, también del Ministerio de Igualdad.

 

Éste fue revisado por primera vez por el Consejo de Ministros en marzo de 2020, coincidiendo con la celebración del Día de la Mujer. Después de un tortuoso camino y de recibir las cornadas de los órganos consultivos (especialmente las del CGPJ, muy duro en su examen), aún no ha vuelto a la mesa del Consejo de Ministros. Y cuando lo haga lo hará muy mutilado.

La guerra intramuros del Gobierno continúa. ¿Podrán sobrevivir ambas? Solo Sánchez tiene la respuesta. Aunque, para Podemos, Montero no es negociable dentro de su cuota de poder.