| 05 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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La marca Sánchez ha sido incapaz de recuperarse del desgaste desde las elecciones en Madrid.
La marca Sánchez ha sido incapaz de recuperarse del desgaste desde las elecciones en Madrid.

El mensaje triunfal de Pedro Sánchez busca ocultar el hastío con su gestión

Los Presupuestos y la contrarreforma laboral han bastado al presidente para sacar pecho antes de irse de vacaciones. La realidad de los hogares españoles es bien distinta.

| Antonio Martín Beaumont España

 

 

Antonio Hernando está al frente de un departamento en La Moncloa para, entre otras cosas, pulsar la temperatura social. A poco que quien fuese portavoz parlamentario del PSOE ausculte a los españoles, oirá los pitidos del agrio castigo a Pedro Sánchez. Y ello, aunque los planes del presidente jamás contemplaron la desafección de los ciudadanos si era poseedor de la llave de los multimillonarios Fondos Europeos.

De ahí que el reparto de esas ayudas sea clave para el sanchismo. No solo para que se noten los cacareados "brotes verdes" de la recuperación, sino para afrontar con otro ambiente el ciclo electoral que se echa encima. Castilla y León abrirá el camino el 13 de febrero. 

El entorno de Sánchez está convencido de que los hogares españoles irán sintiendo  las mejoras económicas según avancen los meses. "El tiempo juega a nuestro favor", sale del complejo presidencial, a pesar de los recortes que reputados organismos internacionales y nacionales (en estos días, el Banco de España) practican a las optimistas previsiones de crecimiento del Gobierno.

El equipo económico de La Moncloa cuenta incluso con informes que apuntan que la recuperación, de llegar, sólo lo haría en el primer semestre de 2023. ¿Hasta entonces? El machacón "España va mejor" del presidente, las grandilocuentes cifras de la vicepresidenta Nadia Calviño, con las familias acuchilladas por los precios, la descontrolada tarifa de la luz, el cabreo  de distintos sectores golpeados, una tasa de desempleo mayor que la europea y la inmoral cifra de paro juvenil, pueden rematar a la coalición PSOE-Unidas Podemos. Y, además, la inseguridad ómicron.

Ni siquiera la confianza de La Moncloa a lomos de la fugacidad de la política (que cada noticia, aun siendo de impacto, quede sepultada por la siguiente al cabo de un minuto) sirve a Sánchez para comprar crédito. Las "cosas del comer" no entienden de golpes de efecto.

La marca Sánchez no se ha recuperado del desgaste desde las elecciones en Madrid

Las crisis económicas no pueden disimularse, porque las sufren los ciudadanos en sus casas. La marca Sánchez ha sido incapaz de recuperarse del desgaste desde las elecciones en Madrid, cuando fue arrasada por Isabel Díaz Ayuso. De ahí que el único plan ahora sea estirar la legislatura hasta enero de 2024. Se busca el oxígeno de la presidencia rotatoria de la Unión Europea que lucirá el país en el segundo semestre de 2023.

Tal fecha debería ser el epílogo del mandato actual, a no ser que las necesidades obliguen a Sánchez utilizar el tirón de varios barones para celebrar un "superdomingo" electoral haciendo coincidir las generales con las municipales y autonómicas de mayo. Todo puede ser en la lógica de un presidente ocupado en tapar sus extravíos abrazándose a la socialdemocracia clásica con la llegada del año nuevo.

En manos del PP está desplegar una alternativa que fiscalice el rescate de la maltrecha economía. En el guión de Pablo Casado es obligado supervisar la gestión de las inversiones ante la sombra de clientelismo, habida cuenta de que el presidente socialista se negó a crear una Autoridad Independiente para la Recuperación Económica.

También es prioritario para el líder popular poner al frente de su departamento económico a un referente incuestionable capaz de decir a Calviño con autoridad que nos lleva a la ruina, en vez de seguir gastando en informes de algún antiguo ministro aznarista.

Pedro Sánchez juega al cortoplacismo de la propaganda

La ejecución del maná financiero que llega de Bruselas es el gran reto de España para los próximos años, tanto por la magnitud de la cuantía como por las exigencias de las instituciones europeas. Sánchez, en cambio, sigue en el atrezo. Juega al cortoplacismo de la propaganda, con medidas como esos dos Consejos de Ministros a la semana para vender brío.

En esa línea contorneada por el marketing, ha sellado la “contrarreforma laboral” que le ha permitido hacer un balance triunfal este día 29 antes de marcharse de vacaciones. Es el lazo a la caja cerrada de los Presupuestos. Sin embargo, detrás del humo, lo que asoma son sus ideas fuera de la realidad.