| 28 de Noviembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Ángel Gabilondo junto a Reyes Maroto.
Ángel Gabilondo junto a Reyes Maroto.

El PSOE se estanca y ve venir la bofetada a Sánchez en la cara de Gabilondo

Ante el triste panorama que ofrece el país, los madrileños han visto en Ayuso la oportunidad de decir “no” rotundo a los experimentos que agudizan la crisis institucional, económica y social

| Antonio Martín Beaumont España

 

 

Isabel Díaz Ayuso ofrece certidumbre. Palabras mayores. Garantía de futuro para los madrileños frente al insoportable repertorio de enredos que despacharía la suma de izquierdas en la Puerta del Sol. El espejo de ese guirigay lo sufre a diario el ciudadano de a pie con Pedro Sánchez y su Gobierno social-comunista.

Seguramente La Moncloa, haciendo gala de la habitual soberbia del poder, seguirá sin ver que los aplausos ya no se escuchan ante los sonoros abucheos, incluidos los de votantes socialistas… Pero, de confirmarse en las urnas los sondeos este 4-M, el éxito de la candidata del PP retumbará por toda España.

Ante el triste panorama que hoy ofrece el país, los madrileños han visto en Ayuso la oportunidad de decir un “no” rotundo a los experimentos que agudizan la crisis institucional, económica y social. Se opta por la estabilidad frente al lío. Segura, directa, cercana, la presidenta de Madrid parece estar en condiciones de cobrar al presidente del Gobierno no pocas letras vencidas.

 

Junto a ella, una buena mayoría de vecinos de su Comunidad que se han sentido ofendidos en primera persona por el mismo Sánchez. Madrid ha sido víctima de unos intereses partidistas que han primado sobre cualquier otra cuestión. Cualquier cosa que perjudicase a Madrid para debilitar a Ayuso ha sido una constante del sanchismo, apoyado por la ultraizquierda y los partidos independentistas catalanes y vascos que ven en la capital el espejo que refleja la España que desean destruir.

Madrid ha sido víctima de los intereses partidistas de Sánchez desde el principio

La trayectoria de Isabel Díaz Ayuso, con su manera tan particular de gestionar las cosas públicas, ha dado brillo a Madrid en días en que el denominador común eran los grises y negros. Si hablamos de la pandemia, la última victoria de la “baronesa” popular sobre Sánchez ha sido la rectificación del Gobierno, en poco más de un día, al asumir su propuesta de permitir que las grandes empresas a través de las mutuas participen en la vacunación de sus empleados.

Rectificación a sumar a las mascarillas, dejar abiertos bares y comercios, las PCR en Barajas, a la realización de pruebas de antígenos en farmacias, la cartilla Covid, el Zendal que salva vidas… Un largo suma y sigue de enmiendas que el Gobierno, aunque tarde, ha tenido que irse tragando.

Ayuso no solamente ha discrepado para defender sus ideas, la realidad luego le ha ido dando la razón. No era una cuestión de cabezonería, de cerrazón política, sino de gestionar bien o mal en un momento donde las personas mueren por malas decisiones. Ella acertaba; Sánchez ha fallado más que una escopeta de feria.

“Sólo nos faltaba como remate lo de Ángel Gabilondo renegando del cierre de la hostelería”, me decía un eminente socialista. Nadie duda ya de que la campaña del “profesor” de Metafísica no se puede enderezar por muchas propuestas “ayusistas” abrace. Más claro, agua. Con su empuje, Ayuso mantiene a raya a Vox y se ha merendado a Cs. Su proyecto trasciende las siglas. Se está descosiendo la red de seguridad que permitía a Sánchez dar brincos en el trapecio ante la falta de alternativa. El primer martes de mayo, ya de noche, se verá.