| 30 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Mónica Oltra y Yolanda Díaz.
Mónica Oltra y Yolanda Díaz.

La "ley del embudo": Podemos y asociados entierran su código ético sin inmutarse

La "nueva política" que llegó dando lecciones de ética y ejemplaridad ha liquidado en tiempo récord sus buenos propósitos. Y el escándalo de Oltra ha llegado para demostrarlo de nuevo.

| Javier Ruiz de Vergara España

Toda España asiste en estas horas a la entrada de Mónica Oltra en su laberinto. Y una vez más, la nueva política queda desenmascarada bajo el antiguo dicho de "que una cosa es predicar y otra dar trigo".

Podemos, Yolanda Díaz, Compromís, y los socios de la coalición Frankenstein se afanan en defender que la vicepresidenta valenciana se aferre al cargo pese a su imputación judicial, lo que contradice de raiz lo que ella misma recetó contra el PP. Y lo que el reglamento ético de la constelación morada se autoimpuso hace apenas seis años.

"En caso de imputación (investigación judicial), por hechos relacionados con la hacienda pública y seguridad social y delitos contra la administración pública, violencia machista, corrupción, etc., que el Consejo Ejecutivo estime fundamentada, se exigirá la dimisión inmediata de los cargos públicos y/o del partido", reza el referente ético de Compromís, la amalgama de partidos minúsculos que tiene a Oltra como rostro más visible.

"En caso de no hacerlo y cuando sea posible, será el partido quien lo ejecute, adoptará medidas provisionales y trasladará una propuesta de acuerdo a la Mesa Nacional. En el resto de casos de investigaciones judiciales o condenas por otros delitos, el Consejo Ejecutivo estudiará el caso y podrá proceder de igual forma a los establecidos en el párrafo anterior", defendía Compromís cuando se autoimpuso el papel de azote de la corrupción ajena.

 

Eran otros tiempos: Oltra azote contra los imputados ... del PP.

 

No obstante, el ninguneo a la normas estrictísimas de la izquierda a la izquierda del PSOE cuando irrumpió tras el 15-M lo oficializó el propio Pablo Iglesias en la última Asamblea General de Podemos. Allí impuso un cambio en el primer reglamento ético de Podemos. La clave esta en el punto XI, apartado Q del código de 2016.

 

Es decir, según este mandato interno, cualquier dirigente de Podemos o coaligado debería dimitir de inmediato si fuera imputado.

Pero Mónica Oltra puede respirar tranquila. Ese precepto de plena limpieza ética y transparencia duerme el sueño de los justos tras el cambio en la redacción del cdigo que impuso el propio Iglesias. Ahora, un cargo público de la constelación morada solamente se ve obligado a dimitir cuando sea "procesado".

En cualquier caso, el escándalo que acorrala a Oltra siguen chocando de plano con la famosa tolerancia cero de la que tanto han presumido en estos años los dirigentes de Podemos y Compromís.

Los escándalos acechan también al proyecto non nato de Yolanda Díaz. Un código etico nacido para distinguir a Podemos de los viejos partidos y de los viejos hábitos. A buen seguro son muchos los simpatizantes de primera hora que asisten estupefactos a la deriva de los que fueron sus combativos referentes por la ética, la limpieza y la transparencia.