| 06 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Sánchez y Díaz, este jueves en el Consejo de Seguridad Nacional presidido por el Rey.
Sánchez y Díaz, este jueves en el Consejo de Seguridad Nacional presidido por el Rey.

La guerra de Putin descoloca a Sánchez y Díaz y tensa las costuras del Gobierno

Mientras el líder del PSOE luce perfil presidencial y Yolanda Díaz se deja ver en el Comité de Crisis, Podemos e Izquierda Unida vuelven a plegarse al régimen que les patrocina.

| Javier Ruiz de Vergara España

Pedro Sánchez ya tiene su propia guerra. Su consiguiente terremoto internacional, sus inquietantes llamadas de madrugada y su correspondiente alerta militar. Como Felipe González en los Balcanes, José María Aznar en Irak, y José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy en Afganistán. La ocasión en la que un presidente más aislado está, en la encrucijada entre lo que se debe hacer a exigencia de los aliados y lo que los votantes de uno demandan. Ya tiene su No a la guerra.

En estas últimas semanas ha llamado la atención entre la cúpula socialista y muchos analistas la “sobreactuacion” de Sánchez que nunca tuvieron sus antecesores socialistas González y Zapatero. Es más, a no pocos les ha recordado al denostado Aznar.

Dos muestras: la imagen distribuida hace dos sábados del líder del PSOE al teléfono con el maletín de presidente sobre la mesa de su despacho, y la solemne declaración institucional desde la escalinata de La Moncloa para atacar a Putin por su ataque a Ucrania.

 

 

Moncloa ya tiene su crisis internacional aunque hay una notable diferencia respecto a otros gobiernos. Sánchez es el presidente de España con menor prestigio internacional, con menos contactos en el exterior y con un presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, -que lidera la respuesta a Putin- que le ningunea permanentemente. Y con el peor socio en el Consejo de Ministros y en el peor momento posible.

Ya se encargó en su momento el Centro Nacional de Inteligencia de detallarle el alcance real de los lazos de Podemos, Esquerra y Junts con ese mismo régimen de Putin al que ahora Sánchez, quiere con la OTAN y la Unión Europea, parar los pies. Lo saben bien Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, los puntales de la coalición Frankenstein.

 

 

En el PSOE hay una sensación contradictoria sobre las consecuencias de esta guerra en Ucrania en clave interna. La de la "oportunidad" para que Sánchez refuerce su perfil presidencial, ese cultivo de su imagen de estadista que tanto quiso promocionar su exgurú Ivan Redondo.

 

Pero también el vértigo de hasta cuando aguantará Podemos la "moderación" de la que ha hecho gala Yolanda Díaz, Ione Belarra y Alberto Garzón ante los primeros bombazos sobre Kiev. Los morados ya viven otra nueva esquizofrenia: Díaz estuvo este jueves con el Rey en el comité de crisis y los generales uniformados circulan en estas horas frenéticas por los pasillos de La Moncloa con sus informes bajo el brazo. Pero a la misma hora, Javier Bardem ya se manifestaba en las calles de Madrid.

 

 

Y como ironiza en ESdiario un exdirigente socialista próximo al exministro Jose Bono: “Al menos Putin ha logrado que Sánchez compruebe la enorme frivolidad que cometió cuando sentenció que sobra el Ministerio de Defensa”.