| 21 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Las 13 mejores fabadas de Asturias

Si hay un plato que asociamos inevitablemente a Asturias, ese es la fabada. Recorremos el Principado en busca de las más auténticas

| Begoña Tormo Gastronomía

 

Está claro que, a la hora de cocinar, la calidad de los ingredientes siempre condiciona el resultado.

Parece obvio, y pasa con cualquier plato, pero, en algunos casos, esta premisa tiene más sentido. Especialmente, cuando los ingredientes son pocos y la técnica es sencilla. Por eso, una faba del año (de la variedad tradicional “Granja Asturiana”), y un compango casero y con la grasa justa, nos garantizan el 80% del éxito en una fabada. El otro 20, eso sí, está en la mano de la guisandera o cocinero. Repasamos 13 lugares de Asturias en donde disfrutar de las mejores fabadas. 

 

1 CASA GERARDO (PRENDES)

Este restaurante familiar demuestra que la tradición no está reñida con la vanguardia, o que podemos encontrar una de las mejores fabadas del mundo en un establecimiento con 1 estrella Michelin y 3 soles Repsol. Marcos Morán no esconde las claves de la preparación de la “fabada de Prendes”, que está siempre en la carta: faba fresca (ellos congelan para tener todo el año), morcilla y chorizo asturianos ahumados, panceta curada (que se deja en remojo el día anterior), mantequilla (sí, sí… mantequilla), aceite de oliva, azafrán, un sofrito con cebolla y pimentón, sal, y agua mineral, o caldo de pollo suave. 10 minutos a fuego fuerte, 40 a fuego lento. 2 ó 3 horas de reposo, y listo. Ah… y el compango, se sirve aparte. Parece fácil, pero hay pocas a su altura. 

Carretera AS-10, Km 19 (Prendes)

 

2 EL LLAR DE VIRI (SAN ROMÁN DE CANDAMO)

Esta guisandera es una de las mejores embajadoras de la cocina asturianas, o la “Cocina de Paisaje” (la nueva marca que identifica la gastronomía del Principado). Su fabada fue declarada como la mejor del mundo en 2013, pero es un premio que bien podría merecer todos los años. Por si fuera poco, su restaurante es un “Bib Gourmand” de la Guía Michelin (establecimientos con una cocina de gran calidad, a precios contenidos). Utiliza fabes mantecosas de las Vegas del Nalón o del Narcea (IGP), lacón, y chorizo y morcilla caseros, que se pueden comprar a través de internet. 

Trasquillos, 20 (San Román de Candamo)

 

3 LA MÁQUINA (LUGONES) 

Fundado en 1916, este restaurante está prácticamente especializado en fabada y arroz con leche, y está considerado por los asturianos como uno de los lugares de referencia para comer estos platos. Judías y compango propio, y quien la prueba, siempre la recomienda. Los propietarios, los hermanos González Mateos, también ofrecen la posibilidad a sus clientes de comprar los mismos ingredientes con los que se elabora la fabada. 

Conde de Santa Bárbara, 59 (Lugones)

 

4 EL CRUCE (SOTO DEL BARCO)

Fue distinguida como mejor fabada del mundo, y como mejor compango 2020 en el concurso que organiza cada año el ayuntamiento de Villaviciosa. La responsable de la cocina, Ana Azpiazu, hija y nieta de cocineras, confiesa que los únicos secretos de su fabada son utilizar buen producto, y no tener prisa. También ayuda comerla en una típica casa asturiana de piedra (con hórreo incluido)

Carcedo s/n (Soto del Barco)

 

5 CASA CHEMA (OVIEDO)

Y, si hablamos de fabadas premiadas, hay que hablar de la de Casa Chema, porque no ha sido elegida como la mejor del mundo en una ocasión, sino en dos (2011 y 2017). El secreto reside, además de en la maestría de la guisandera Joaquina Rodríguez, en las fabes de Villavaler (Pravia), y en el embutido elaborado específicamente para ellos por Belmonte Miranda. Tienen una versión vegana, con tofu de fabes, seitán casero ahumado y “embutidos” veganos. 

El Cordial s/n., El Caleyo (OVIEDO)

 

6 CASA FLORINDA (LAS REGUERAS)

Que nadie espere lujos en la decoración, porque, en este restaurante, el verdadero lujo está en el plato. Aunque Florinda, la fundadora, falleció en 2021 (a los 99 años), su hija y su nieta se encargan de que todo se siga haciendo “como Dios manda”, y de que, de la cocina siga saliendo una de las mejores fabadas de toda Asturias, que se sirve en perol al centro, para que se coma a voluntad. Tanto las fabes, suaves y sin hollejo, como el compango se compran a productores vecinos, que garantizan su calidad. 

Puerma, 12. Valduno (Las Regueras).

 

7 CASA MARCIAL (ARRIONDAS)

2 ESTRELLAS Y 3 SOLES 

Otro restaurante de lujo. Con 2 estrellas Michelin y 3 soles Repsol, Casa Marcial hace una de las cocinas más vanguardistas del Principado, pero, afortunadamente, no deja de lado las recetas de toda la vida, por lo que es posible tomarse una maravillosa fabada “a la manera tradicional” en un entorno elegante y cuidado. Incluso te la llevan a cualquier punto de España, porque a raíz de la pandemia, Nacho y Esther Manzano pusieron en marcha un servicio a domicilio en el que ofrecen unas preciosas cajas de manera con 3 opciones de menú tradicional, para 4 personas, listos para calentar y servir. Una de esas opciones consiste en unas croquetas, fabada asturiana y arroz con leche. Se pueden pedir a través de la web (www.casamarcial.es)

La Salgar s/n, Arriondas, Parres

 

8 LOS POMARES (GIJÓN)

Aunque ganaran el premio a la mejor fabada en 2015, para muchos, sigue siendo la mejor fabada de Asturias año tras año.  Los hermanos Ramos (Pili y Jorge) continúan la tradición hostelera iniciada por su padre y llenan a diario tanto la sala, como la gran terraza de la que dispone el restaurante, con una fabada elaborada con fabes de Les Mariñes. 

Avda. Portugal, 68, Gijón

 

9 GAUCHO FIERRO (SIERO)

En 1974 abrió sus puertas este asador, fundado por un matrimonio de asturianos que emigraron a Argentina (de ahí el nombre) y, después de unos años, volvieron a casa. En 2018, cuando se hicieron con el galardón a la mejor fabada del mundo, superando a más de 100 contrincantes que se presentaron al certamen, Pedro Morán, que actuaba de jurado, destacó que la que preparaba María Amor González “era untuosa, sin resultar grasienta y que rezumaba el sabor ahumado del embutido tradicional asturiano”. Y, a pesar de que hayan pasado unos años, el plato que llega a la mesa hoy en día, sigue igual que entonces. 

Camino de la Pereda, 10, Granda, Siero

 

10 CASA GENEROSA (PEDROYEVA)

Esta pintoresca casa de comidas, que comenzó su andadura en 1951 como una alternativa para los montañeros que acudían a hacer la ruta de las Xanas, sigue siendo la preferida por quienes se acercan hasta ese maravilloso paraje natural. Aquí no hay carta, sino un generosísimo menú, en el que se pude elegir entre fabada o pote asturiano como primer plato, y entre carne guisada (de jabalí, ternera o cabrito) o albóndigas, de segundo. De postre, tartas o arroz con leche. 

Lugar Pedrioyeva, 16, Pedroyeva

 

11 CASA JAMALLO

En 1940, el paraje en donde se asienta esta sencilla pero acogedora casa de comidas era fundamentalmente una zona minera, por lo que su clientela estaba compuesta por mineros que demandaban una cocina sencilla, casera y saciante. Empezaron haciendo bocadillos y callos y, poco después, incluyeron la fabada en el menú. Este plato se hizo popular en poco tiempo, y hoy en día, sigue siendo uno de los emblemas de la casa, junto con el pote de castañas y el jabalí guisado. 

Lugar Barzana , 62, Bárzana, Quirós

 

12 LA SAUCEDA (BUELLES)

Ganó el premio a la mejor fabada en 2019, muchos ya conocían (y hablaban maravillas) los platos de este coqueto restaurante de cocina tradicional asturiana. Aunque para el concurso usó fabes secas cultivadas por su padre en su propia huerta, en el día a día, María Teresa Mira utiliza fabes frescas, para elaborar una fabada que encabeza su lista de especialidades (junto a otras, como las fabes con almejas, el pote, los callos, o los tortos con picadillo). Precios amables y trato familiar.

Buelles, Peñamellera Baja

 

13 CASA CRISTINA (TELLEGO)

A pocos kilómetros de Oviedo, se encuentra esta casa de comidas en donde funciona la fórmula del menú del día, con dos propuestas de primero (fabada o pote), dos de principal (pitu de caleya o cordero guisado), y otras dos de postre. Es aconsejable reservar, porque suele estar siempre lleno.