| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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13 dulces de convento para tocar el cielo

Dulces artesanos, elaborados con cariño y paciencia por las monjas, que mantienen vivas nuestras tradiciones gastronómicas y permiten la subsistencia de los conventos de clausura

| Begoña Tormo Gastronomía

España alberga un tercio de los conventos y monasterios del mundo. De ellos, unos 900 son femeninos, y la mayoría no tienen otra fuente de ingresos que los dulces que elaboran las monjas contemplativas que viven allí. En algunos casos, la única manera de adquirirlos es en los propios conventos, a través de los famosos tornos, pero la tecnología ha traspasado las puertas de muchas de esas comunidades, y ahora es posible encargarlos por internet y disfrutarlos en cualquier lugar. Repasamos 13 delicias “divinas”, y los monasterios y conventos en donde se elaboran. 

 

1 YEMAS DE SAN LEANDRO DEL MONASTERIO DE SAN LEANDRO (SEVILLA)

Las monjas agustinas del Monasterio de San Leandro fueron las primeras en Sevilla, en elaborar dulces para poder mantenerse. De todos ellos, probablemente los más famosos son las yemas de San Leandro, que el propio Alfonso XIII iba a adquirir al convento. Del obrador de estas religiosas también salen magdalenas, pestiños, naranjas en almíbar y dulce de tomate, entre otras delicias. Todas se pueden comprar en el mismo monasterios (en horario de 9:00 a 13:00 y de 16:30 a 19:00), pero también a través de la web www.dulceseltorno.com, una tienda fundada en 1989 para ayudar a los conventos sevillanos a mantenerse. 

Plaza de San Ildefonso, 1 (Sevilla)

 

2 CHULAPILLAS DEL MONASTERIO DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN (MARCHENA, SEVILLA)

También en la provincia de Sevilla, pero con su propia web (www.clarisas.es), las clarisas de Marchena son famosas por sus deliciosas chulapillas, hechas con almendras (54%), azúcar y cacahuete, pero también por sus tejas de almendra, por sus yemas de Santa Clara, los pestiños, los borrachuelos, las cocadas, los cordiales… Como indica su página en internet, “no saben a fábrica, sino a casa y horno de pueblo, con algo de cielo”. 

Palacio Ducal, 9 (Marchena, Sevilla)

 

3 NEVADITOS DEL MONASTERIO DEL CORPUS CHRISTI (MADRID)

En pleno centro de Madrid, en el Monasterio de Corpus Christi, las monjas Jerónimas (más conocidas como “Las Carboneras” por un cuadro de la Inmaculada encontrado en su carbonería), elaboran 8 tipos de dulces con recetas tradicionales. Los nevaditos son unos de los más populares, pero también resultan deliciosos sus mantecados de Jerez, sus naranjines, o sus pastas de té. Todos se venden en cajas de medio kilo, y siempre a través del torno (de 8:30 a 13:00 y de 16:30 a 18:30). 

Plaza del Conde de Miranda, 3 (Madrid)

 

4 DELICIAS DE SAN BERNARDO DEL MONASTERIO SANTA MARÍA LA REAL (VILLAMAYOR DE LOS MONTES, BURGOS)

No llegan a 20 las monjas cistercienses que viven, rezan y trabajan en el Monasterio de Santa María la Real, en Villamayor de los Montes, pero siguen haciendo sus dulces con la misma ilusión de siempre. Es difícil quedarse con uno sólo, pero las “Delicias de San Bernardo” hacen honor a su nombre. Están hechas básicamente de nata líquida y mantequilla por lo que se deshacen en la boca. Además: pastas de té especiales, hojaldrados, lenguas de praliné, sonrisas del Cid, tartas de distintos tipos… Todo se puede adquirir a través de su web (www.monasteriodevillamayor.com), en donde también comercializan productos hechos por otras comunidades cistercienses, como el “licor Tizona” o la cerveza trapense de los monjes de la Abadía de San Pedro de Cardeña, o el vino dulce de naranja que hacen los hermanos del Monasterio Nuestra Señora de las Escalonias, en Hornachuelos (Córdoba). También elaboran por encargo una maravillosa empanada de atún, hecha con hojaldre casero y tomates de su huerta, aunque sólo se puede recoger en el monasterio. 

C/ Convento, 4 (Villamayor de los Montes, Burgos)

 

5 HERRADURAS DEL MONASTERIO NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD (PALENCIA)

Las “herraduras” son uno de los productos más vendidos por las dominicas del Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad de Palencia. Se trata de unos pasteles gigantes de hojaldre artesano, bañados en almíbar y azucarados. Por desgracia, sólo se pueden comprar en el despacho del propio convento, igual que las “zapatillas” (bollos rellenos de crema con yema tostada por encima y almendras tostadas en los laterales), pero el viaje merece la pena. También hacen, por encargo, dulces típicos de determinadas fechas, como las “cazuelas de San Antolín” (2 de septiembre), roscones de Reyes, o buñuelos. Si no se tiene la oportunidad de ir hasta allí, envían otras especialidades, como bombones, trufones, almendras garrapiñadas, “amarguillos”, mantecadas, o magdalenas, que se pueden comprar en su web www.reposteriadelasmonjas.es  

C/ Hermanos Madrid s/n (Palencia)

 

6 TARTA DE SANTIAGO DEL MONASTERIO DE SAN PAIO DE ANTEALTARES (SANTIAGO DE COMPOSTELA)

La tarta de Santiago hecha por las hermanas benedictinas de San Paio de Antealtares es famosa en toda Galicia, y está considerada como una de las mejores (si no la mejor), que se puede adquirir en la ciudad. Es la que se consume en la Casa Real, y son pocos los visitantes del monasterio (fundado en el siglo IX por Alfonso II, es uno de los más antiguos de España) que no salen con una bajo el brazo. Lamentablemente, no hacen envíos, por lo que sólo se pueden comprar allí, como los almendrados, las pastas de té, las magdalenas, y otras exquisiteces. El horario de apertura es de 9:00 a 14:00 y de 15:00 a 18:30.

C/ San Paio de Antealtares, 23 (Santiago de Compostela)

 

7 TRUFAS DEL MONASTERIO DE SANTA CLARA (BELORADO, BURGOS)

Las clarisas de Belorado son auténticas expertas en la elaboración de chocolates. Cuentan para con el asesoramiento del maestro Paco Torreblanca, y sus productos, elaborados a partir de los afamados cacaos Valrhona, son tan apreciados que no sólo se venden en su web (www.elobradordelconvento.com), sino en tiendas gourmet, e incluso proveen a restaurantes con estrella Michelin. Lo tienen en tabletas, bombones, rocas, meteoritos, cerillas y palitos, perlas, y en otros formatos, pero las trufas de sabores son especialmente populares entre su clientela. Para probar más de uno, ofrecen cajas de Navidad con un surtido de sus productos.

Plaza de Santa Clara s/n (Belorado, Burgos)

 

8 TEJAS DEL REAL MONASTERIO DE SANTA ANA (BADAJOZ)

Los dulces de almendra hechos por las clarisas de Badajoz tienen justa fama en toda la provincia: tejas, mantecados de almendra, corazones, suspiros, delicias… También hacen perrunillas, galletas rizadas, magdalenas, y yemas, y, en Navidades, se suman a la oferta los mazapanes, los pasteles de gloria, y los polvorones de almendra. No tienen tienda on line, como tal, pero en su web (www.clarisasbadajoz.com) se pueden ver todos sus productos artesanos, porque admiten encargos. 

C/ Duque de San Germán, 13 (Badajoz)

 

9 MERMELADAS DEL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE HUERTA (SORIA)

En este caso, lo más llamativo, es que no son monjas, sino monjes cistercienses, quienes elaboran los productos artesanos que se venden en la web del convento de Santa María de Huertas (www.monasteriohuertas.org). En el caso de las mermeladas, la variedad y originalidad de las variedades es enorme: de bombón de cerezas y brandy, de naranja con jengibre, de peras al vino tinto, de tomate “algo picante”, de pera y canela con cardamomo… Además, mieles y membrillos hechos por los mismos hermanos, y algunos productos de conventos de la misma orden, como el licor de hierbas producido por los monjes del Monasterio de Santa María la Real de Oseira (Orense), o el queso que elaboran los religiosos del Monasterio de Viaceli, en Cóbreces (Cantabria). 

Plaza de Monasterio, 1 (Santa María de Huerta, Soria)

 

10 QUESADAS DEL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE LA MERCED (NOJA, CANTABRIA)

Las mercedarias de Noja empezaron elaborando rosquillas y bizcochos para el mantenimiento de su convento, pero con el tiempo han ampliado su catálogo hasta las 20 referencias, y se han convertido en especialistas en dos de los dulces más típicos de Cantabria, la comunidad en donde están ubicadas: los sobaos, y las quesadas. Ambos están elaborados con materias primas de primera calidad y no llevan ningún tipo de conservante. En Navidad, también hacen turrones y dulces típicos de esas fechas. Todos se pueden adquirir directamente en el pequeño despacho de repostería que tienen en el convento, encargándolos por teléfono o en la web www.deliciasmonasticas.es , una web sin ánimo de lucro, que ayuda a varios conventos y monasterios de España a distribuir sus productos. 

C/ Cabanzo, 27 (Noja, Cantabria)

 

11 LUNAS CON CHOCOLATE DEL MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD (VILLARRUBIA DE LOS OJOS, CIUDAD REAL)

Las clarisas de Villarrubia llevan relativamente poco elaborando dulces (algo más de 10 años), pero, como para otras contemplativas, esta actividad se ha hecho imprescindible para mantener la comunidad. En su web (www.clarisasvillarrubia.com) ofrecen 12 productos distintos, entre los que hay almendrados, “cachitos” de mermelada, empiñonados de mazapán, o lunas con chocolate. Además, venden objetos de artesanía religiosa hechos por ellas mismas. El pedido mínimo es de 20€, y se cobran 5€ por transporte y embalaje, aunque si el encargo supera los 60€ (o si se recoge en su tienda), estos gastos no se cargan. También existe la opción de adquirir sus productos en la web de la Fundación DeClausura (www.declausura.com), una iniciativa sin ánimo de lucro que ayuda a varias comunidades monásticas a comercializar lo que producen.

C/ Soledad, 58 (Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real) 

 

12 PANETTONE DEL MONASTERIO DE SAN JOSÉ (VILAR DE ASTRES, OURENSE)

Las clarisas reparadoras se atreven con un producto típico de la Navidad italiana, que cada vez es más popular en nuestro país, pero que es complicado de elaborar. Estas religiosas, no obstante, “bordan” los panettones, utilizando únicamente ingredientes naturales y ofreciéndolos en 3 versiones: naranja y pasas, chocolate, y chocolate con nueces y pasas.

Además, elaboran 6 tipos de galletas artesanas, a cuál más tentadora: de nata, “damianitas” (de almendra), “vilarcitos” (también de almendra, pero con una textura más suave, “amoriños” (en forma de corazón), “nonas”, y bastoncitos de San José, de hojaldre espolvoreado de azúcar. Los panettones están disponibles únicamente a partir del 1 de noviembre, y es imprescindible encargarlos porque la producción es limitada. Puede hacerse directamente en su web (www.clarisasreparadoras.com), o a través de la Fundación De Clausura (www.declausura.com) .

Vilar de Astres, 50 (Ourense).

 

13 MAZAPANES DEL CONVENTO DE SAN CLEMENTE (TOLEDO)

Según cuenta la leyenda, el Monasterio de San Clemente fue el lugar en donde se elaboró por primera vez mazapán, para paliar el hambre de la población durante un episodio de hambruna por falta de trigo en 1213. Sea cierto o no, las religiosas de esta comunidad cisterciense han mantenido la tradición de este dulce típico de la Navidad desde entonces. Por eso es mucho más triste que la precaria situación del obrador haya estado a punto de impedir que las monjas pudieran tener su producción lista para estas Navidades. Aunque los problemas más graves se han subsanado (se les estropeó una amasadora, que afortunadamente vuelve a funcionar), las dificultades económicas por las que pasan la mayor parte de conventos y monasterios de España hacen que un mínimo percance ponga en serio riesgo la viabilidad de estas comunidades. Para comprar estos maravillosos mazapanes, se puede acudir directamente al torno del convento, o pedirlos desde casa a través de internet en la web de la Fundación DeClausura (www.declausura.com), en donde también tienen disponibles otros dulces navideños, e incluso cestas de empresa con productos típicos de estas fiestas.

C/ San Clemente, 1 (Toledo)