| 25 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Los 13 dulces más típicos de la Semana Santa

Desde el inicio de la Cuaresma, pero sobre todo durante la Semana Santa, las mesas españolas se llenan de los dulces típicos que, lejos de suponer una penitencia, nos alegran la vida

| Begoña Tormo Gastronomía

La prohibición de comer carne durante el periodo de Cuaresma por parte de la Iglesia, ha dado lugar a muchas recetas que se han convertido en tradicionales de estos días, y que, muchas veces, se comen más por costumbre que por convicciones religiosas. Hablamos de los platos a base de bacalao, de los guisos de legumbres y patatas, pero, sobre todo, de los dulces que se elaboran en casas y pastelerías y que convierten, en esta época de “teórica abstinencia”, en una dulce tentación. Los ingredientes básicos suelen ser harina, leche, huevos y azúcar, pero, dependiendo de la zona en la que nos Repasamos los 13 dulces más típicos de la Semana Santa.  

 

1 TORRIJAS

Es, probablemente, el dulce más representativo de la Semana Santa en toda España (aunque desde que Martín Berasategui las convirtió en un postre de restaurante, forman parte de las cartas de muchos establecimientos durante todo el año). Los romanos ya tenían dulces parecidos, y en origen, fueron un alimento destinado a las mujeres que acababan de dar a luz, para ayudarlas a reponer fuerzas (por eso se siguen llamando “sopes de partera” en Menorca, o “torradas de parida” en algunas zonas de Galicia). En España, la tradición se instauró realmente tras la Guerra Civil, cuando el régimen obligaba a celebrar la Semana Santa, pero había escasez de casi todo. La torrija, hecha con pan del día anterior (además leche o vino, azúcar o miel, huevos y aceite), se convirtió en la alternativa ideal a otros platos más costosos o con ingredientes más complicados de encontrar. 

 

2 ROSQUILLAS 

Como muchas otras “frutas de sartén”, parece que las rosquillas tienen su origen en los árabes, que ya elaboraban estos círculos de masa frita (el agujero soluciona el problema de que la masa quede cruda por el centro) y luego los bañaban en miel o almíbar. En España, se comen realmente todo el año, y son muy típicas en muchas fiestas populares y romerías, pero durante la Semana Santa son especialmente típicas. Dependiendo de la zona en la que nos encontremos, pueden llamarse de distintas maneras, ser fritas u horneadas, y aromatizadas con distintos ingredientes, aunque quizá las más habituales sean las rosquillas fritas de anís. 

 

3 MONAS DE PASCUA

Estos curiosos bollos, “adornados” con huevos duros son típicos del área mediterránea y sus zonas de influencia (Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana, Murcia, y Castilla- La Mancha, y Baleares, sobre todo). Se cree que su origen podría estar en la costumbre de los antiguos cristianos de reservar los huevos que recogían desde el miércoles de ceniza para regalarlos a sus seres queridos en Pascua, ya que estos simbolizaban la resurrección de Jesucristo, pero, etimológicamente, el nombre de “mona” podría proceder del vocablo árabe “munna”, que era el regalo que los moriscos debían hacer a sus señores y que, literalmente, significa “provisión para la boca”. En muchos lugares, es costumbre que los padrinos regalen este dulce a sus ahijados el lunes de Pascua. 

 

4 PESTIÑOS

Otra “fruta de sartén” que tiene especial presencia en esta época en Andalucía. Aunque, como ya hemos mencionado, se cree que estas masas fritas son de origen árabe, hay que recordar que los judíos también tenían elaboraciones similares, y que, en la época en la que vivieron en la Península, utilizaban el aceite de oliva, mientras que los cristianos usaban manteca de cerdo, por lo que a ellos debemos también parte de su receta. En la obra “La lozana andaluza”, escrita en 1528 por Francisco Delicado, ya se mencionan los pestiños, como una de las habilidades culinarias de la protagonista. En pocas palabras, se trata de unas hojas dobladas de una masa que suele aromatizarse con ajonjolí, o matalahúva, y que se fríen y endulzan luego con miel, o azúcar. 

 

5 BUÑUELOS

Como ocurre con otros dulces típicos de la Semana Santa, los buñuelos también se asocian a la festividad de Todos los Santos.  Y es que su origen podría estar en los “bimuelos” que los judíos de Sefarad elaboraban ya en el siglo X, y que los cristianos adoptaron para celebrar el día de Difuntos, siglos más tarde. Aunque pueden ir rellenos de crema, nata y otras preparaciones dulces (también de bacalao, en la versión salada de Semana Santa), los llamados “buñuelos de viento” se elaboran solo con masa frita, que se hincha en contacto con el aceite hirviendo (de ahí su nombre), y se suelen servir espolvoreados con azúcar. 

 

6 LECHE FRITA

Como muchos otros dulces de esta lista, se trata de una preparación que se suele elaborar en las casas, más que comprar en tiendas, ya que no requiere de demasiada habilidad en la cocina, y se confecciona con ingredientes que podemos encontrar fácilmente y que están en cualquier despensa. A grandes rasgos, es una papilla espesa de harina tostada, leche aromatizada, y azúcar, que se deja enfriar para que se solidifique (igual que hacemos con la bechamel de las croquetas), se corta en porciones, y luego se reboza y fríe en aceite caliente. Antes de comerse, se espolvorea con azúcar y canela. Aunque se elabora en toda España, tiene especial presencia en Castilla y León y en el País Vasco. 

 

7 BARTOLILLOS

Estas empanadillas dulces, rellenas de crema pastelera, son típicas de Madrid. De hecho, el escritor Benito Pérez Galdós que, a pesar de ser canario, retrató como nadie las costumbres del Madrid de finales del siglo XIX, los menciona en varias de sus obras. La masa se elabora a base de manteca de cerdo (cosa de “cristianos viejos”), harina, azúcar, y vino blanco. 

 

8 FLORES MANCHEGAS

Seguimos con las frituras, tan habituales en la repostería tradicional de Semana Santa. Y, si nos situamos en Castilla-La Mancha, las reinas son las flores fritas, aunque también son populares en Extremadura y otras zonas de España. Son fácilmente identificables porque tienen la forma de la Cruz de Calatrava y, aunque para su elaboración es imprescindible un molde especial, sus ingredientes son pocos y corrientes: harina y huevo para la masa, aceite para freír, y azúcar para espolvorear antes de servir. 

 

9 PANQUEMADO

Muy similar a la mona de Pascua, aunque sin el huevo duro, el “panquemado”, o “panquemao”, es típico de Valencia (se dice que la cuna de este dulce es concretamente la localidad de Alberic). En realidad, es un bollo bastante básico, que también es prácticamente idéntico a la “toña alicantina”, y que se hace con harina, huevos, azúcar, aceite, levadura, y algún aromatizante (normalmente anís dulce o cáscara de limón). Lo más característico es su forma semiesférica y el azúcar y el merengue que lo coronan (su aspecto es muy similar a un gran bollo suizo). 

 

10 HOJUELAS

Más masas fritas. Y, en esta ocasión, en una versión bastante sencilla, porque las hojuelas se hacen a partir de una masa básica de harina, huevos, anís (o algún vino dulce) y aceite, que se estira y se fríe en aceite muy caliente. Se elaboran en muchos lugares de España, pero especialmente en Castilla- La Mancha 

En Galicia existe un dulce muy parecido, más típico de la época de Carnaval, llamado “orejas”, en la que, parte del aceite se sustituye por manteca de cerdo.

 

11 FILLOAS

Ya que mencionamos Galicia, no podemos olvidarnos de las filloas. Esta especie de “crepes”, que en Asturias reciben el nombre de “frisuelos” son uno de los dulces más populares en la Semana Santa gallega, aunque también son típicas en Carnaval y, en realidad, se comen todo el año. Se elaboran a base de harina, huevos y leche (o caldo) y tienen una versión no apta para Cuaresma (ni para melindrosos), en la que el ingrediente principal es la sangre de cerdo. 

 

12 HUESOS DE SAN EXPEDITO 

Típicos de la Semana Santa sevillana, para hacer estos dulces con forma de dedo, se necesitan prácticamente los mismos ingredientes que para la mayoría de los que aparecen en este listado: harina, huevos, azúcar, aceite y algún aromatizante, como el anís. También se fríen y también se disfrutan con azúcar espolvoreado. Además de ser habituales en las mesas de Cuaresma, se suelen elaborar para la festividad de Todos los Santos.

 

13 HUEVOS DE PASCUA

Terminamos con un dulce “importado”, ya que la costumbre de consumir o regalar huevos de chocolate es relativamente reciente en nuestro país.

Aunque el huevo ha estado ligado a la Pascua por su simbolismo, como inicio de la vida, su versión en chocolate nació en Italia, a principios del siglo XVIII, cuando la propietaria de una chocolatería, llamada Giambone, tuvo la idea de regalar a sus nietos unos huevos de cacao, que elaboró usando las cáscaras de un huevo real como molde. La invención gustó a quien supo de ella y se extendió por toda Europa, hasta llegar a nuestros días.