| 27 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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13 cafés para empezar el día

Es, junto al agua y el té, la bebida más consumida en el mundo

| Begoña Tormo Gastronomía

 

Para muchas personas es inconcebible arrancar la mañana sin una buena taza de café. En España, sin ir más lejos, unos 22 millones de personas lo toman, al menos, una vez al día, y consumimos unos 4,5 kg de café al año. Pero hablamos de consumo, los países nórdicos son los auténticos “campeones”, con unos 12 kilos por persona y año en Finlandia, o 10 en Noruega. Aunque existen muchísimas variedades de café, las dos más importantes, comercialmente hablando, son la arábica (más refinado, pero procedente de plantas más delicadas y menos productivas), y la robusta (de cafetos menos exigentes, pero de bayas menos delicadas). En cuanto al origen, hay que tener en cuenta que las plantas solo se pueden cultivar en la franja que se encuentra entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio, ya que necesitan temperaturas que oscilen entre los 18 y los 24º, y mueren por debajo de los 10º. Los países productores más importantes con Brasil y Colombia, pero los amantes del café pueden elegir entre una infinidad de de granos procedentes de países como Jamaica, Kenia, Etiopía, Guatemala, México, Vietnam o Indonesia. Independientemente de su variedad u origen, hay casi tantas formas de prepararlo y tomarlo como personas. Repasamos 13 de las más populares. 

 

1 ESPRESSO

Es lo que, en España, conocemos más normalmente como un café “sólo de máquina”. El nombre no tiene que ver con la rapidez de preparación, como podría parecer, sino con que el café está hecho “expresamente” para quien lo va a consumir, haciendo referencia a que la máquina con la que se elabora los hace de uno en uno. Los italianos, amantes de este tipo de preparación, lo toman muy corto y concentrado, mientras que nosotros solemos tomarlo con algo más de cantidad en cada taza. El caso más extremo es el denominado “ristretto”, que significa algo así como restringido, y que supone apenas un dedo de café. Si se quiere más cantidad, sin renunciar a la concentración, se puede pedir un “doppio” (doble). El espresso es el café típico de bares y cafeterías, aunque en la mayoría de los hogares españoles se toma el café hecho en cafetera italiana, también llamada “moka”, que tiene algo menos de cuerpo, pero que, en cuanto a forma de extracción, es bastante similar.

 

2 AMERICANO

Es, simplemente, un café mucho menos concentrado. O, lo que es lo mismo, con más agua, pero ¡ojo!, no añadida después, sino durante la preparación. Tiene su origen en la Segunda Guerra Mundial, cuando los soldados americanos que estaban en Italia pedían aligerar el típico espresso con agua, para que se pareciera más al café al que ellos estaban acostumbrados. 

 

3 DE FILTRO 

Es uno de los cafés más consumidos del mundo, y el origen del café americano. Recibe su nombre porque el café molido se mezcla con agua hirviendo y después se filtra para poder tomarlo, aunque también se conoce como sistema de vertido, o de goteo. También como “café de Melitta”, porque esa marca alemana fue la inventora del primer filtro de café del mundo, en 1908 y, durante mucho tiempo, fueron los únicos en fabricar ese tipo de cafeteras. En 1941, otro alemán, llamado Peter Schlumbohm patentó otro sistema similar, el “Chemex”, con una jarra en forma de reloj de arena, en donde el café se obtiene, igualmente, haciendo pasar agua hirviendo a través del café dispuesto en un filtro. 

 

4 DE PUCHERO 

Es el café más sencillo de elaborar porque no requiere utensilios especiales y, aunque pueda parecer el más tosco, hay mucha gente a quien su sabor trae recuerdos de infancia y lo encuentra delicioso. En pocas palabras, el café se mezcla con agua, y se lleva a ebullición. Se deja en infusión unos minutos, se cuela, y se sirve. Este método requiere de una molienda bastante gruesa, para que la extracción sea la ideal, y para no encontrarnos con “tropezones” no deseados en la bebida. Sigue siendo muy consumido en muchas partes del mundo. En Galicia, por ejemplo, es muy popular y se conoce como café de pota. 

 

5 TURCO

Podríamos considerar el café turco como un tipo de café de puchero, pero tiene tantas particularidades, y tanta historia, que merece una entrada aparte. Para empezar, esta bebida se prepara en un recipiente especial hecho de cobre y latón, con un largo mango de madera, llamado “cezve”. Además, contrariamente a lo que ocurre con el café de puchero, en donde se utiliza un café con molienda gruesa, aquí los granos se muelen hasta dejarlos prácticamente reducidos a polvo, ya que no se cuela, sino que simplemente se deja reposar. Otra peculiaridad es que se añade azúcar junto con el café, a la hora de prepararse. Incluso pueden añadirse especias, como cardamomo o canela. Es muy popular en todo Oriente Próximo. 

 

6 CAFÉ CON LECHE

Podría parecer una obviedad que el café con leche es eso: café y leche, pero en casi todo el mundo hay términos específicos para reconocer la proporción de cada elemento en la mezcla. En España, una café con leche suele servirse “mitad y mitad”, aunque lo habitual, si lo tomamos fuera de casa, es darle indicaciones al camarero sobre lo “largo” de café que lo queremos. Si pedimos un cortado (o un “macchiato” en Italia), nos servirán un café con un chorrito escaso de leche. Por el contrario, si pedimos un manchado (o un “latte macchiato”), la taza contendrá mayoritariamente leche, y el chorrito será en este caso de café. En Málaga, este café recibiría el nombre de “sombra” (o “nube”, si la proporción de café es la mínima). 

Según la leyenda, el café surgió en Etiopía, cuando un pastor de cabras se percató de que los animales que comían las bayas de un arbusto en concreto (el cafeto) se volvían más activas y rápidas

 

7 CAPUCCINO

Es una variedad de café con leche, en el que la leche se “monta” (se bate con vapor), para darle una especial cremosidad. En este caso, la proporción suele ser una parte de café, por 3 de leche. Suele servirse en taza gruesa, para que se mantenga el calor, y no es raro aromatizarlo con canela o cacao en polvo. En los últimos años, gracias al “boom” de los baristas y los cafés de especialidad, es habitual que se hagan dibujos (desde los más simples a los más intrincados) con la espuma de leche, a la hora de ponerla sobre el café.  Se cree que el nombre se debe al color marrón claro del café, que recuerda al de las túnicas de los monjes capuchinos. 

 

8 MOCCA

El “mocca” o “mocha” es otra variedad de café con leche, pero, en este caso, también con cacao. No es demasiado popular en bares y cafeterías de España, aunque sí en otros países, y en las máquinas automáticas expendedoras (quizá para enmascarar el sabor mediocre que suele tener el café de este tipo). Para elaborarlo, se puede utilizar cacao en polvo, o sirope de cacao, y, en la mayoría de las cafeterías que lo ofrecen, se sirve con espuma de leche o nata montada. 

 

9 VIENÉS 

El origen del café vienés hay que buscarlo en la batalla de Viena, en 1683, que enfrentó a las tropas del Sacro Imperio Romano Germánico contra los otomanos. La pugna terminó con la derrota de los turcos, que tras 2 meses de asedio a lo que hoy en día es Viena, huyeron, según la leyenda, dejando un rastro de sacos de café. Esa circunstancia fue aprovechada por un polaco, llamado Jerzy Franciskek Kulczycki, para montar el primer “café” en Viena, cuya especialidad era una bebida hecha con café, leche y azúcar, que con el tiempo acabó siendo elaborada con nata montada. 

 

10 BOMBÓN

A pesar de lo que sugiere el nombre, el “café bombón” no lleva chocolate, sino leche condensada. Se cree que nació en la Comunidad Valenciana, y suele servirse en un vasito de cristal para que se puedan ver las dos capas que forman los ingredientes. Además de en su región de origen es muy popular en otras zonas de España, e incluso en varios países de América Latina.

 

11 IRLANDÉS

 

Aunque la idea de añadir un chorro de licor al café debe ser, por lógica, bastante más antigua, la invención del “irish coffee” como tal, se le atribuye a un tal Joe Sheridan, un camarero que sirvió una mezcla de café y whisky, en 1943, a los pasajeros de un vuelo que se había anulado por las malas condiciones meteorológicas. La bebida gustó, lógicamente, a unos señores que estaban helados y empapados por la lluvia, y Sheridan acabó convirtiéndola en una especialidad a la que, con el tiempo, se añadió la característica nata montada. El secreto, por cierto, de esta combinación es, además de quemar el whisky antes de añadir el café, que la nata esté muy fría para que contraste con el café caliente. 

 

12 CARAJILLO

Si los irlandeses tienen su café, en España tenemos nuestro carajillo. Se dice que nació en Cuba (cuando la isla estaba bajo el dominio español), y que su nombre proviene de la palabra coraje (en realidad, “corajillo”) que los soldados adquirían al añadir al café un chorrito de ron. En la actualidad, el carajillo suele hacerse con brandy, ron, anís, u otro licor, que puede añadirse tal cual al café, o quemarse previamente para rebajar el contenido alcohólico. En Castellón, es muy típico el llamado “cremaet”, un carajillo a base de ron (quemado), al que se suelen añadir unos granos de café, canela, y piel de limón o naranja. En Murcia, es muy popular una variedad de café con licor llamada “asiático”, con leche condensada y Licor 43. Y en Cataluña, el llamado “trifásico”, que combina café, leche o leche condensada, y algún licor como brandy, ron, o, incluso, crema de café.

 

13 FRAPPÉ 

Una de las maneras más populares de tomar el café en las épocas de calor es, lógicamente, frío. La manera más básica es añadiéndole unos cubitos de hielo (en Valencia, es muy corriente agregarle también una cáscara de limón para obtener el conocido como “café del tiempo”), pero, si se quiere sofisticar un poco la receta, lo ideal es un “café frappé”. Esta receta surgió en la ciudad griega de Tesalónica, en 1957, durante una feria internacional de comercio. Al parecer, la empresa Nestlé acababa de lanzar al mercado un nuevo producto de cacao en polvo, que se mezclaba en una coctelera. Un empleado de la empresa tuvo la idea de prepararse de esa manera un café instantáneo que agitó junto con agua y hielo. En la actualidad, el frappé se suele elaborar batiendo hielo con café, para lograr una especie de “nieve de café”. En los últimos años ha ganado en popularidad otra bebida fría elaborada a base de café: el café “cold brew”, que, a diferencia del resto, no se elabora a partir de café hecho a la manera tradicional que luego se enfría, sino que su extracción se hace en frío.