23 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez tenía dos objetivos: prorrogar el estado de alarma y arrinconar a Casado.

Un ministro socialista revienta el tablero en el que Sánchez se juega sobrevivir

El presidente del Gobierno quemó sus naves para que nadie pueda llevarse a engaño con un objetivo tan irresponsable como peligroso. Beaumont se hace eco de lo que se cuece por dentro.

| I. D. Medios

Una semana más se confirma que la grave situación por la que atraviesa España sigue subordinada a intereses muy personales de Pedro Sánchez, tal como señala este viernes Antonio Martín Beaumont en su columna de La Razón alegando que las prioridades del presidente del Gobierno pudieron comprobarse de nuevo en el Congreso. 

Y es que, a su juicio, Sánchez se había marcado dos objetivos ante la cuarta prórroga del estado de alarma: por un lado, ganar la votación y por el otro, arrinconar a Pablo Casado. Así de simple es la "visión política del líder del PSOE ante un panorama sanitario, económico y social devastador".

Según el director de ESdiario, "dinamitar puentes con el PP" es la mayor irresponsabilidad pero ya nadie debería engañarse porque incluso "saca pecho" depositando su estabilidad en ERC cuyo único objetivo es "atornillar" al Gobierno a una permanente negociación para lograr lo legalmente imposible: autodeterminación, amnistía, etc.

De hecho, el último "no" de los independentistas obligó a Sánchez a buscar a Inés Arrimadas, sabiendo que la presidenta de Cs no podía negarse al regalo envenenado de una visibilidad que necesita. 

Lo que Sánchez iene claro, en palabras de Beaumont, es que "va a mantener su coalición con Pablo Iglesias cueste lo que cueste" porque el vicepresidente morado es "el guionista de las alianzas de la investidura y quien actúa como totum revolutum de pequeñas fuerzas separatistas y de izquierdas".

Un ministro socialista confiesa que "nuestra supervivencia se juega en ese tablero" y que "romper el molde impediría realizar nuestras políticas progresistas" mientras la "agenda del reecuentro" podría retomarse en junio para dar caude a las exigencias de los republicanos catalanes.

Concluye el periodista que "la debilidad de Sánchez es tan acuciante que, en medio de la mayor crisis económica y social desde la Guerra Civil, no dudará en abrazarse al preso Oriol Junqueras para apuntalar la vía Frankenstein" y tal vez por eso se lanzó a la tarea de criminalizar a Casado: "Quemó sus naves para que nadie pueda llamarse a engaño. Fue un mensaje nítido. Si algo se desprende de la actuación socialista de la mano de Sánchez, es que ha convertido en obsesivo el deseo de laminar al PP".