| 12 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Kiko Rivera e Isabel Pantoja
Kiko Rivera e Isabel Pantoja

"Cantora, la herencia envenenada" o cómo hacer caja con cuestiones de familia

La guerra entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja por lo que Paquirri le habría dejado a su hijo menor en el testamento está trayendo cola. Un rifirrafe entre madre e hijo que ha impactado.

| Milagros Martín-Lunas Medios

 

 

¿Qué tendrá el tándem folclórica y torero que tanto nos seduce y nos intriga? ¿Qué tendrá que, desde hace más de un siglo, sus bodas, sus relaciones turbulentas, sus amores y desamores alimentan las revistas del colorín? Lo de la Pantoja no es nuevo. Antes que ella, el 21 de febrero de 1911, España vivió como propia la boda de la bailaora gitana Pastora Imperio y el torero El Gallo, dos de las figuras más conocidas de principios del siglo XX. Eran algo así como la Isabel Pantoja y el Paquirri de entonces. Vinieron más. Concha Piquer y Antonio Márquez. Paquita Rico y Juan Ordóñez. Concha Márquez Piquer y Curro Romero. Rocío Jurado y Ortega Cano. Estrella Morente y Javier Conde... La lista sería interminable.

Que la fiesta encandila resulta indiscutible, pero más nos encandilan los trapos sucios. En este país somos cotillas por naturaleza. Será porque las desgracias ajenas nos hacen olvidar las propias, o no será, pero por las venas abiertas de la península corre sangre de chismorreo, de correveidile, de vieja del visillo.

El miércoles 26 de septiembre de 1984, al las siete y veinte de la tarde en Pozoblanco, Avispado, el toro marcado con el número nueve de la ganadería de Sayalero y Bandrés, hirió de muerte a Francisco Rivera Paquirri. Han pasado 36 años desde aquella cornada, los mismos que Isabel Pantoja lleva viviendo como viuda, la viuda de España (escarceos amorosos mediante).

Del entierro de Paquirri guardo en la memoria a una lánguida Isabel Pantoja, sostenida casi en parihuela, levitando entre una multitud de periodistas y fotógrafos.

Isabel Pantoja y Paquirri

En estas tres décadas y medio a España no la conoce ni la madre que la parió. Y a la Pantoja tampoco. Superada el primer golpe, resurgió gracias a José Luis Perales y su Marinero de luces, un pelotazo musical cuyo primer concierto contó con la presencia de la Reina Sofía en el teatro Lope de Vega de Madrid. La viuda de España retornaba a las tablas y todo prometía fortuna. Entre Hoy quiero confesarme, Era mi vida él, Ven a mi vida otra vez y Mi pequeño del alma… La Pantoja enlazaba la pena con el éxito profesional.

Cuenta el sabio refranero español que quien deja una herencia, deja pendencias. Y así fue. La herencia millonaria que legó aquella tarde el torero, 36 años después sigue dando guerra. La caja fuerte y el dinero en metálico que se supone allí guardaba el de Zahara de los Atunes, los capotes, los bártulos de matar, los trajes de luces (que nadie sabe donde están) y Cantora, la joya de la corona. La tonadillera lleva 36 años de movidas, defendiendo la fortaleza contra viento y marea. Primero con Carmina Ordóñez, después con los hermanos del torero, más tarde con los hermanos mayores y ahora con su pequeño del alma. Sí, hasta su propio hijo parece que anda reclamando lo que considera suyo.

Lo que nadie esperaba es que al menor de los vástagos del torero le sentará tan mal la llamada en directo de su madre

Kiko Rivera abrió la Caja de Pandora el pasado sábado 18 de octubre cuando se sentó en el sofá de Sálvame Deluxe para confesar al mundo su depresión. A priori la cosa parecía simple, más de lo mismo. Me siento, cuento mis penas y… clin clan caja. Lo que nadie esperaba es que al menor de los vástagos del torero le sentará tan mal la llamada en directo de su madre, sobre todo cuando le ordenó que no hablara de esas cosas en televisión. Me la imagino teléfono en mano y con ese dedo inquisidor con el que antaño gritaba a los cámaras, "no me vas a grabar más", o cuando señalaba a Omar Montes en Supervivientes, "¿tú qué te crees, Daddy Yankee o Juan Magán?". Impagable. Con el mismo tono soberbio le espetó a su Kiko: "No quiero que sigas hablando de esos temas, te hace mal y me hace mal. Piensa que estamos sanos, hay una pandemia en el mundo, lo que tú estás pasando no es importante".

Kiko, que solo quería un beso, se sintió abandonado por su madre, agarró el canasto de las chufas y le dio la mega exclusiva de su vida a Mila Ximénez. "No cedí Cantora a sabiendas. No sé lo que firmé". Que te llevo que te traigo, en Telecinco, que no dan puntada sin hilo, llevan más de un mes alimentando la Pantomovida y parece que va para largo.

Kiko Rivera

Mientras los lunes la matriarca protagoniza las galas blancas de Idol kids, el resto de la programación la ha fagocitado la bronca del clan. Confieso que ya he perdido el hilo. Mientras Irene Rosales se desahoga en Viva la vida, a Isa Pantoja le da un ataque de ansiedad en La casa fuerte, Asraf (su pareja) se desmelena y en el primer Puente de las emociones confiesa que a él la Pantoja "ni le va ni le viene". El modelo, dolido con la suegra, saca el rencor que le corroe y, entre otras perlas, lanza ésta: "He visto muchas cosas que no son normales, tengo unos valores y creo que una madre está contigo siempre". (Un inciso. Querido no sé si serás consciente de la que has liado, ésta la vas a pagar cara, tanto como Irene. Isa y Kiko son sus hijos, pero por sus venas no corre vuestra sangre y se la va a cobrar, vamos que se la cobra). Por su puesto, el culebrón Sálvame lleva casi un mes con el monotema y Vasile, que hace dos años enterró el hacha de guerra con la tonadillera firmando un contrato millonario que la llevó a participar en Supervivientes, se frota las manos sabiendo que todo esto le sirve para retroalimentar la telebasura. Tanto es así que hoy viernes anuncian un especial en prime time al que han bautizado Cantora, la herencia envenenada.

Mientras desde la cadena de Fuencarral anuncian la presencia de Kiko Rivera en plató, parece que en la finca gaditana buscan la manera de evitar la emisión del programa. Mi querido y añorado García-Calvo en estas ocasiones le daba voz a la señora Manvers, personaje que ha resucitado con la pluma de Lorenzo Caprile. Yo no tengo ama de llaves, pero tengo a Belén, una hermana adoptiva, una amiga descreída que cada vez que le comento un lío de estos me dice siempre lo mismo. "¡Cómo te puedes creer estas historias! Todo está guionizado, preparado y estudiado para que hagan caja. La cadena con la audiencia y todos y cada uno de los Pantoja con sus exclusivas en sus revistas de cabecera". ¿Será verdad?