| 02 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Dávila desvela la verdad sobre su regreso a TVE y adelanta dos fichajes estrella

Coincidiendo con el regreso de "El Ojo Clínico" a la parrilla de La 2 de la pública, su director ha querido poner los puntos sobre las íes. La diabetes no sabe de izquierdas o derechas.

| J. F. Lamata Medios

El pasado domingo retornó el programa El Ojo Clínico (los domingos a la 13.00) horas, el espacio de La 2 que trata de analizar la medicina desde los formatos más variopintos del periodismo: la entrevista, la tertulia y hasta la broma. Detrás de este espacio está la mano del periodista Carlos Dávila, que lejos de ofrecer la imagen combativa que tantas veces ha mostrado en su larga trayectoria, ahora opta por la batuta de director de orquesta y coordinador de televisión cediendo la conducción a Ana Gugel y a – la gran revelación del espacio – la doctora Torres.

Conversamos con el director de El Ojo Clínico sobre sus impresiones de esta nueva temporada que empieza.

¿Qué van a encontrar los espectadores que vean esta segunda tanda de El Ojo Clínico?

Este es un programa distinto. Es un programa dirigido no a la divulgación médica. Es una mezcla entre la divulgación histórica y la química médica.

¿Cuál es el menú de cada programa?

Cogemos un personaje histórico que haya tenido una famosa enfermedad y vemos como a cogido esa patología y como ha incidido en sus actuaciones y en su vida, personales o históricos. A raíz de eso hacemos entrevistas a famosos que hayan tenido esa enfermedad.

¿Quién es el de este domingo?

Hablamos cefaleas con una doble entrevista con el periodista José Oneto y un médico neurólogo que es de los más importantes de España, ellos hablan entre sí y se ponen de acuerdo sobre sus síntomas. Luego también hablan sobre su tratamiento. Cogemos opiniones de la calle y también hacemos un espacio ‘retro’ de cómo se trataban esas enfermedades hace años en programas de la televisión, en concreto en TVE como Más vale Prevenir. Y después un debate, con tres médicos especialistas, que debaten en sí sobre esa enfermedad.

El tópico de los programas de salud y medicina es que pueden fomentar hipocondriacos…

Pues precisamente nosotros al final tenemos una sección muy original que es el El Rincón del Hipocondriaco que hace Javier Quero, que es el imitador más famoso que hay en este momento en España, con sus imitaciones de Bertín Osborne, por ejemplo. La sección de Quero que trata sobre eso con el objetivo de que la gente acabe con buen sabor de boca. Se trataba precisamente de que los espectadores no cogieran esos temores de tener toda la sintomatología que se han mencionado. Alertamos sobre peligros, pero también queremos que haya esa parte de humor al final con ese personaje.

Con esa variedad parece difícil clasificar el Ojo Clínico. ¿Sería un programa cultural, un programa de historia o de humor?

Tiene de todo. Es un programa que trata de recoger todos los aspectos de la comunicación. Las entrevistas, que las hace la doctora Cristina Torres, que un auténtico descubrimiento, ella hace las entrevistas y tiene una soltura extraordinaria en las cámaras. Hacemos casi todos los géneros periodísticos durante el programa. Con un resultado francamente bueno.

La temporada pasada tuvo momentos emotivos como la entrevista a Adolfo Suárez Jr. hablando de su padre. ¿En esta ocasión también los habrá?

Sí. Principalmente lo que hemos elegido son personajes conocidos. Por ejemplo hay un programa sobre el insomnio que por primera vez la escritora Carmen Posadas cuenta como ha vencido su insomnio, como ya duerme mucho mejor. Hemos cogido a personajes muy de actualidad. Isabel Gemio, que como es sabido tiene a un hijo en una situación difícil. Todos cuentan su experiencia y todos expresan esperanza. Para que se sepan que se puede convivir con esas enfermedades y se pueden tratarla.

Ha dirigido revistas, periódicos, programas de entrevistas… ¿Dirigir El Ojo Clínico es más complicado que todo eso?

Es complicado. La competencia en TV es tremenda. Este no es un programa para las noches, no es un programa para el Prime Time. Trata de ser un programa humilde, pero auténticamente instructivo. Es un reto y es un desafío. Es la primera vez que se mezclan tantos géneros. El primer programa de esta temporada lo dedicamos al dolor a través de la figura de Edith Piaf y nos quedó un producto muy bueno.

¿Cuál es su método de elección?

Nosotros hicimos dos casting. Uno de presentadoras. Una es Ana Gugel, que ya es conocida porque ha trabajado mucho en televisión, estuvo en El Gato al Agua y otra que fuera médico, que era más difícil, porque queríamos que se manejara bien en televisión. Y encontramos a esta chica, Cristina Torres, que es neurocirujana y resultó un auténtico hallazgo, porque demuestra gran soltura.

Y luego otro casting para médicos. Uno que fuera médico internista [Bárbara Pagán], otro un psiquiatra [Fernando Mora] y un médico joven que fuera un médico de familia, que es la primera instancia a la que tú acudes cuando tienes una patología, es José María Ferrer. Los tres hablan y forman un grupo verdaderamente atractivo.

Dicen que trabajar en TVE a veces puede ser un campo de minas. Usted ya recibió ataques [de sindicalistas de TVE y determinados sectores] cuando trabajaba ahí hace 13 años y ahora ha vuelto a vivirlo al regresar ¿Cómo lo ha llevado?

Pues otra vez mal. Hay una parte de Televisión que está politizada, es una televisión que tiene una definición difícil en una democracia. No saben cuál es el modelo, y a mí algunos me recibieron diciendo “ya está aquí este para vender sus productos políticos y sus controversias”. Por eso elegí este modelo, un modelo ‘light’ y clínico. La diabetes no tiene ideología afecta igual a la derecha y a la izquierda.

Antes de que empezara su programa ya se estaba filtrando en digitales lo que iba a cobrar [se publicó que 1.500 o 1.700 euros por programa], igual le ha pasado ahora a Víctor Arribas

La cantidad que se dijo en mi caso es absolutamente falsa. Este programa lo producimos nosotros y tiene un coste muy limitado. Lo más difícil en televisión es la producción. Tienes que tener una mínima redacción. Yo no me llevo el montante más alto del programa, aunque la idea original del programa es mía y lo dirijo. En todo caso yo no tengo porque decir el dinero que gano. Pero la cantidad que dijeron es rigurosamente falsa.

¿Ese tipo de incidentes que no pasarían en una televisión privada no le quitan las ganas de trabajar en TVE?

Pero un programa como El Ojo Clínico es un programa muy especial. En una televisión como Atresmedia o Mediaset, que necesitan audiencias masivas o se van al garete no lo veo. Es un programa para una televisión pública, es un programa de servicio, de comunicación. Por eso acudí a TVE y en TVE me dijeron “nos interesa”, exactamente fue así el proceso.

¿Qué tendría que provocar en los espectadores para considerar un éxito El Ojo Clínico?

Lo que se trata es que el programa resulte de interés. Que ayude a la gente a estar alerta a patologías y nuevas patologías. El tratamiento de la enfermedad ha cambiado mucho, por eso hacemos una sección ‘retro’ para comprobar cómo se hacía antes en programas como el de Sánchez Ocaña con lo que se hace ahora. Es un programa de servicio y un programa de entretenimiento y ante todo un programa periodístico dedicado a la divulgación médica, esa es la clave.