| 25 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Toyota Rav4 PHEV, un coche bipolar

Dos coches en uno. La gente ve un enchufe colgando de los carteles de los híbridos enchufables y cree que, cuando la batería se agota, estos se paran. Nada más lejos, la gasolina los impulsa

| Rafael Cerro Motor

Un cuento de Bucay habla de un rey que, durante los días buenos, estaba eufórico y hacía felices a sus súbditos, pero en las jornadas negras se asustaba pensando en cómo cumplir los compromisos adquiridos cuando se hallaba exultante. Entonces, aumentaba los impuestos, incautaba tierras, apresaba opositores.

El rey consultó a todos los sabios y asesores de su reino. “Necesito que encuentren el remedio que me impida ser tan absurdamente optimista como para no ver los hechos o tan ridículamente pesimista como para dañar a los que quiero”. Pero ningún consejero encontró medicina que curase el mal regio. Esa noche, el rey lloró. Al día siguiente, un hombre misterioso le aseguró que tenía el remedio: una cajita de cuero que contenía un anillo con una inscripción que el monarca debía recitar todas las mañanas. La leyenda decía “Esto también pasará”.

La unidad de pruebas es un RAV4 PLUG-IN Advance. Cuando nos ponemos sublimes, los periodistas del motor olvidamos explicar qué es un híbrido enchufable. Plug-in significa PHEV y esto, a su vez, es un acróstico en inglés que quiere decir Vehículo Eléctrico Híbrido Enchufable. Efectivamente, cuando la electricidad se agota, o cuando queremos, entra en acción el combustible fósil. Así que el RAV 4 híbrido enchufable es un coche con dos personalidades muy distintas.

Cuando elegimos circular en modo eléctrico puro, el Toyota muestra la cara más políticamente correcta del mundo de la automoción. Y, generalmente, nos permite estar toda la semana yendo a trabajar sin pisar una gasolinera. Basta con enchufar en casa o en el trabajo. Pero cuando elegimos la otra personalidad del rey bipolar, los 55 litros del tanque de gasolina nos permiten circular sin parar durante cientos de kilómetros.

Auxiliados, además, por las baterías con el RAV4 circulando como híbrido tradicional: combinando electricidad y combustible. Un auto con cerebro dividido. Pero sospecharán ustedes que un aparato de casi dos toneladas aguantará poco moviéndose solo con electricidad. Esto no es del todo cierto. Para empezar, les confieso que los probadores de coches tampoco solemos contarles que solo un experto conductor de eléctricos consigue buenas cifras de autonomía.  

Hay escuelas de conducción que nos enseñan la técnica y sus rudimentos. Por ejemplo, no ir cerca del coche de delante para no tener que frenar y así aprovechar las deceleraciones para cargar la batería. U olvidarnos de las aceleraciones fulgurantes. He conducido algún híbrido enchufable pesado al que no he logrado arrancar mucho más de 30 kilómetros de recorrido con una carga. La clave seguramente está en que se trataba de vehículos de más de 2.300 kilos frente a los 1.910 que pesa el RAV 4, con el que es muy fácil hacer más de 70 kilómetros.

Lo que solamente se consigue aprendiendo conducción ecológica. La batería puede quedársele a usted en cuarenta y tantos kilómetros.  El RAV 4 PHEV equipa no dos, sino tres propulsores: uno de gasolina de 185 CV y dos eléctricos, uno de 182 CV en el eje delantero de 54 CV en el trasero. Tracción total, el sistema más seguro de todos.  

El RAV 4 comenzó siendo un coche simpático, un metro más corto que el de ahora y con tres puertas. Ha evolucionado hacia otro concepto y, convertido en vehículo grande, sigue siendo un superventas. El RAV 4 de hoy podría ser más barato y no tiene el sistema de navegación visualmente mejor resuelto. Su mejor ventaja ecológica es que lleva en el parabrisas la pegatina 0, como todos los enchufables que pueden recorrer más de 30 kilómetros sin el motor de explosión, y eso en Madrid significa aparcamiento gratuito en la ORA también en situación de contaminación de escenario 1.

Como anécdota: si llevas un híbrido enchufable, en España ningún agente vigilará si estás entrando a los centros de las ciudades consumiendo fluido eléctrico o quemando gasolina y arrojando carbono como un loco a la atmósfera. Porque, generalmente, al político no le interesa tanto la ecología… sino la ficción de ecología. El Toyota RAV 4 PHEV. Dos coches en uno.