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La izquierda monta el combo soñado: un 8M con pancartas de “No a la guerra”

Las marchas del Día de la Mujer mezclan las consignas feministas habituales con el nuevo mantra sanchista en plena ofensiva política del Gobierno, pero sin dejar un solo mensaje de apoyo a las mujeres oprimidas en Irán

El sindicato MATS Madrid en su combo 8M y

El sindicato MATS Madrid en su combo 8M y "no a la guerra"x.com @matsmadrid

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Mariola López

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El 8M ha vuelto a llenar las calles de España de pancartas violetas, consignas feministas y, este año, también de un invitado inesperado: el “No a la guerra”. En plena escalada internacional, el lema al que se aferra el sanchismo desesperadamente ha irrumpido en varias manifestaciones del Día de la Mujer, generando una escena tan previsible como peculiar. El combo soñado.

En ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia se han visto carteles y se han escuchado cánticos contra el conflicto internacional junto a las reivindicaciones habituales del movimiento feminista. Entre mensajes sobre igualdad salarial, conciliación o violencia machista, también se colaban referencias a la política exterior y a la situación en Oriente Medio, dibujando una estampa poco habitual en la jornada. Eso sí, ninguna pancarta ni consigna de apoyo a la brutal opresión del régimen de los ayatolás sobre las mujeres iraníes. De eso, nada.

La coincidencia llega después de que el Gobierno haya recuperado con fuerza el eslogan en los últimos días, situándolo en el centro del debate político con un evidente tono electoralista y ante el desplome del PSOE. En ese contexto, su presencia en las marchas del 8M ha sido inmediata,  pancartas que parecían de todo menos improvisadas y más de una escena digna de viralidad en redes sociales. El Debate adelantó que el PSOE estaba repartiendo pegatinas de "no a la guerra" en el inicio de las marchas.

El resultado ha sido un 8M con estética conocida pero guion ligeramente distinto: pancartas violetas junto a mensajes geopolíticos, reivindicación social mezclada con actualidad internacional y una manifestación que, por momentos, parecía tener dos bandas sonoras.

Entre consignas superpuestas y pancartas compartidas, la jornada dejó una imagen curiosa: el Día de la Mujer convertido también en escenario de la actualidad global, con la calle tratando de absorber el último lema del debate político.

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