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Moncloa presume de una magnífica relación con EEUU y se escuda en la Unión Europea mientras Trump llama a España "socio terrible"

El Gobierno trata de rebajar la amenaza del presidente estadounidense y sostiene que Washington no puede romper unilateralmente unos intercambios regulados por la Unión Europea y protagonizados por empresas privadas

Donald Trump y Pedro Sánchez

Donald Trump y Pedro Sánchez

Patricia Rodríguez Corchado

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El Gobierno ha optado por responder con aparente tranquilidad a uno de los ataques más duros lanzados por Donald Trump contra España. Mientras el presidente estadounidense calificaba al país como una «causa perdida» y un «socio terrible» de la OTAN, Moncloa reivindicaba que mantiene una «magnífica relación» social, cultural y económica con Estados Unidos.

La respuesta del Ejecutivo llegó después de que Trump anunciara en la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara que había ordenado detener «completamente» el comercio con España. El mandatario norteamericano vinculó su amenaza a la negativa de Pedro Sánchez a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del producto interior bruto.

«No queremos hacer ningún negocio comercial con España», afirmó Trump durante una comparecencia junto al secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte. El presidente estadounidense acusó además a España de no participar suficientemente en la defensa común y de no aportar el dinero que, a su juicio, le corresponde.

Frente a esa ofensiva,  El Ejecutivo recuerda que la política comercial es una competencia comunitaria y que ningún Estado miembro negocia por separado las principales condiciones de acceso al mercado europeo.

El Gobierno también intenta restar alcance práctico al anuncio de Trump al señalar que los intercambios se realizan fundamentalmente entre empresas privadas y no directamente entre administraciones. En este sentido, defiende que cualquier decisión que afecte a contratos, inversiones o exportaciones deberá respetar tanto la legislación internacional como los acuerdos comerciales vigentes.

Moncloa añade que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con España, lo que significa que vende al mercado español más productos de los que compra. El Ejecutivo utiliza este dato para defender que una ruptura perjudicaría también a las compañías estadounidenses que operan en España o mantienen relaciones con empresas españolas.

A pesar del tono empleado por Trump, el Gobierno asegura haber recibido sus declaraciones «con tranquilidad y normalidad». «La relación bilateral entre Estados Unidos y España es beneficiosa para ambos países, tanto en el ámbito comercial como en el de la defensa», trasladan desde el Ejecutivo.

La contestación evidencia las estrategias opuestas empleadas por ambos mandatarios. Trump ha recurrido a una amenaza comercial directa para elevar la presión sobre Sánchez, mientras Moncloa intenta diluir el enfrentamiento apelando a la legislación europea, al peso de las empresas y a los intereses económicos compartidos.

El choque se ha producido precisamente cuando Sánchez pretendía defender en Ankara que España es un aliado fiable y que cumple con las capacidades militares exigidas por la OTAN. El Gobierno mantiene que el 2% del PIB destinado a defensa permite responder a esos compromisos sin necesidad de alcanzar el 5% reclamado por Washington.

La explicación no ha frenado a Trump, que ha señalado públicamente a España como el aliado más alejado de sus exigencias. Moncloa, sin embargo, insiste en que no desea que cambien los vínculos con Estados Unidos y evita por ahora anunciar represalias o medidas concretas frente a la amenaza comercial.

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