03 de Marzo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La moda de la anti moda: Filomena y la Covid se imponen como influencers

Basta con salir a la calle para constatar que el mundo de la moda, tal y como lo conocíamos, está boqueando como una trucha en el desierto

| Ely del Valle Opinión

A estas alturas, cualquier otro año, los expertos en moda estarían pendientes de pasarelas como la Fashion Week de Madrid, y el resto de los mortales de l@s denominad@s influencers que al final son las que marcan las tendencias desde los front rows, ahora casi más que los profesionales de la cosa.

Este invierno, sin embargo, entre que la situación no está como para priorizar pantones, que las pasarelas no son lo que eran y se han quedado muy deslavazadas en su versión digital, y que el mundo de los bloggers, youtubers e "influyentes" se ha convertido en una tómbola de luz y de color en la que las Rocíos Flores conviven con las Chiaras Ferragni – para mérito de la primera porque Chiara, con su tipazo, ya se puede poner una manopla de cocina de sombrero que todo le sienta bien, al contrario de lo que nos pasa a las demás, que como nos descuidemos o nos influenciemos en demasía vamos disfrazadas –, el mundo de la moda está por los suelos.

Las tendencias del momento son la de “sálvese quien pueda” y la de “pongámonos lo que tengamos más a mano”

Ya no nos sirven ni siquiera los consejos de los que se dedican al noble arte del coaching, que también son tantos ya que rozamos el momento en el que va a haber más caballos que indios, y que hacen caja diciéndonos obviedades tales como que debemos ser nosotros mismos y aceptarnos aunque tengamos menos cintura que una aceituna vistiendo solo eso que de verdad nos favorece. Han tenido que llegar una pandemia y una ola de frío polar para que las dos principales tendencias sean la de “sálvese quien pueda” y la de “pongámonos lo que tengamos más a mano” aunque nos siente como al Dalái Lama una metralleta.

No sé si entre las muchas “bondades” de esta década de los ( de momento) tristes años veinte estará el asesinar definitivamente la palabra "moda" en lo que se refiere a ropa, tejidos, cortes, colores y complementos pero lo cierto es que el panorama pinta bastos porque aquí estamos todos, varados como delfines desnortados, con el coronavirus obligándonos al niqab de la mascarilla – quién nos lo iba a decir –, Filomena estableciendo como top de lo cool ( ¿o deberíamos decir de lo cold? ) el pijama de franela, y a Paula Echevarría sin poder seguir ejerciendo de faro que nos ilumine a consecuencia de su embarazo. El acabose, vamos